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Miércoles, 16 Marzo 2022 00:40

Frigorífico Santa Elena: una vez más, trabajadores contra el desguace y por la reapertura

Escrito por Santiago Mac Yntyre

La planta, que fabricaba y envasaba picadillo y viandas para el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, dejó de producir en noviembre. Aunque a los empleados les dijeron que sería una pausa temporaria, 60 trabajadores y sus familias siguen esperando. Hacen guardias frente al frigorífico para exigir la reapertura y evitar un posible desguace. El testimonio de Sergio Espinoza.

Tras la privatización del Frigorífico Regional Santa Elena en 1991 y su cierre casi dos años después ya nada volvió a ser igual para sus trabajadores y para la localidad cuya vida giró durante décadas en torno a esa pujante industria. Ya en 2005, la planta cayó en manos del polémico empresario Sergio Taselli pero la recuperación nunca llegó.

Sergio Espinoza es uno de los 60 trabajadores que reclaman por la reapertura la apertura de la planta –después de uno de tantos cierres en su historia– y se mantienen en alerta, preocupados por la posibilidad del desguace de la maquinaria. Entró a trabajar en 1986 hasta su cierre en 1993, luego del vaciamiento perpetrado por Eduardo Constantini, y estimó que la planta está en manos de Taselli, ésta es la quinta vez que abre y cierra. "Nunca ha sido serio esto, porque este vienen hacen un par de latas y se van", lamentó.

En noviembre de 2020, la firma Santa Elena Alimentos SA –tal es su nombre actual– obtuvo una licitación del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación para producir 7,5 millones de latas de picadillo.

FrigorificoSantaElenaProducción

Aunque la del Santa Elena es una historia interminable de desmanejos empresariales, inacción del Estado (cuando no complicidad), ilusiones, decepciones e incertidumbre, el estado actual del conflicto se remonta a fines del año pasado. En noviembre fue la última producción y desde aquél momento esperan una respuesta. Les aseguraron que eran 15 días, después 30, para volver a arrancar, pero la planta nunca reabrió.

Espinoza, encargado en la parte de producción, cuanta que la planta se fue reduciendo hasta quedar, hoy, sólo seis guardias. Se suponía que la pausa en la producción era temporaria "porque se estaba trabajando para el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, había completado la primera licitación y estábamos esperando a que saliera la otra. Decían que para los primeros días de febrero estaría".

 

"El reclamo es volver a trabajar"

Aunque parece tan simple, a contramano de discursos despectivos que proliferan y se replican infinitamente contra trabajadores y sectores populares, el reclamo de los obreros del frigorífico es unívoco: volver a trabajar, aún a pesar de las deplorables condiciones laborales.

Desde este martes, alternándose en grupos para descansar los trabajadores se instalaron en las inmediaciones del acceso al frigorífico para exigir la reapertura y cuidar su fuente de trabajo: "Ya pasó mucho tiempo, nosotros no tuvimos ningún beneficio de nada, ni siquiera pudimos hacer este el reclamo para obtener el beneficio de un fondo de empleo ya que los contratos que teníamos nosotros caían a fin de mes, eran contratos basura porque estábamos por debajo de los sueldos reales que se tendrían que haber pagado", contó Espinoza a Río Bravo.

"El reclamo es volver a trabajar y después custodiar de que esto no se llegue a desguazar, porque sabemos que se han llevado máquinas con el pretexto de que se iban a reparar y nunca más volvieron, bombas, intercambiadores para agua caliente", denunció el trabajador.

Lo que nosotros queremos es la reapertura, así sea con 60, si es con 100 mucho mejor, sabemos que hay interesados en la planta", revela el trabajador en referencia a una visita prevista de empresarios españoles con aparentes intenciones de adquirir la firma. No serían los únicos: "Empresarios chinos también estuvieron mirando pero nunca llegaron a un arreglo, no sabemos por qué", admitió

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"Que nos lleven una máquina es como una puñalada"

Si algo ha caracterizado a los empresarios que pasaron por el ex Frigorífico Regional Santa Elena fue el abandono y desmantelamiento de la planta. Tras cuatro meses sin producción, alarmados ante la posibilidad de que vuelvan esas prácticas, los trabajadores se mantienen en guardia: "No vamos a permitir es que sigan sacando cosas, que queden únicamente las paredes y no sirva para nada", advirtió Espinoza que recordó que habían acondicionado la planta ("tanto por dentro como por fuera") antes de la visita de empresarios chinos "y ahora venir y verla cómo está de yuyos, da pena".

Cada detalle, cada descripción del proceso de vaciamiento, de lo que supo ser el frigorífico y de los trabajos realizados dan cuenta de un fuerte sentido de pertenencia, que se refuerza con del deseo y la necesidad de que el frigorífico siga funcionando: "Faena hace años que no se hace, siendo que la playa de matanza está en condiciones para fanear, más allá de que falta invertir en cañerías que se han picado porque se usó agua de pozo, pero nosotros en el tiempo que estuvimos adentro pusimos en funcionamiento la noria para cuando visitaron los chinos este y todo funcionaba bien, pero lo único que estábamos ocupando era la parte de envasado que estábamos haciendo picadillos y vianda. Sabemos que si nos llevan esa máquina prácticamente nos dejan sin nada, porque era lo único que le estaba dando trabajo a 60 familias, por eso queremos cuidar", explicó el Espinoza.

"No vamos a permitir es que sigan sacando cosas, que queden únicamente las paredes y no sirva para nada"

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"Ver que nos lleven una máquina es como que nos den una puñalada, porque significa mucho para nosotros", comparó.

 

El lunes pasado, se cumplieron "30 años de la famosa entrega del frigorífico Santa Elena por parte del Gobierno –así lo recuerda Espinoza–, 30  años de que vino Menem a privatizar el frigorífico. En todos estos años abrió y cerró muchas veces y nunca Santa Elena volvió a tener lo que lo hizo conocido que fue su frigorífico".

Todo fue de mal en peor pese a que se cumplieron muchos de los requisitos que las usinas liberales pregonan como condición necesaria para la inversión y la generación de empleo: condiciones laborales laxas y no intervención del Estado. En Santa Elena, has su última producción en noviembre, los trabajadores tenían contratos a término por un mes, sin posibilidad de intervención de un sindicato bajo amenaza de despido, sueldos paupérrimos de 25.000 a 27.000 mensuales por 10 horas de trabajo. El Estado dejó hacer, como piden los predicadores del libre mercado.

"Ver que nos lleven una máquina es como que nos den una puñalada, porque significa mucho para nosotros"

Sin embargo, echando por tierra ese lamentable lugar común instalado por sectores de las clases dominantes en torno a que "no trabaja el que no quiere" y de que la intervención del Estado y los sindicatos atentan contra la inversión y la generación de trabajo, Santa Elena exhibe una realidad diametralmente opuesta: un frigorífico que supo ser modelo en la provincia, motor económico y productivo de la región, con 2.200 trabajadores, vio reducida su mano de obra a menos del 3 por ciento y, desde hace cuatro meses, sin generar ni un puesto de trabajo. Pese a tener un contrato de producción para el Estado nacional, Taselli mantiene a sus empleados en condiciones muy precarias y sin seguridad de por cuánto tiempo podrán conservar su fuente de ingresos. Por lo visto, el dejar hacer por parte del Estado y la ausencia un sindicato defendiendo los derechos laborales, nada bueno han llevado a Santa Elena.

 

Reunión con Rossi

Para este miércoles, los trabajadores del frigorífico tenían prevista una reunión con el intendente Daniel Rossi, para plantear la situación y buscar alternativas de solución.

Publicado en Río Bravo el 16 de marzo de 2022

Modificado por última vez en Miércoles, 16 Marzo 2022 13:18

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