Pobladores históricos con derechos de ocupación precario, entrega de tierras a extranjeros, Estados cómplices del despojo; males que no son nuevos pero que con el fuego en el sur cordillerano cobran otra dimensión. Una nueva crónica desde el pie, compartida para Río Bravo y sus lectores.
Río Bravo publica una crónica coral exclusiva escrita desde la Patagonia. Allí donde el fuego marca el pulso que los emprendimientos privados necesitan para desarrollarse “sin escollos”. Una historia que se repite, año tras año, más allá de los cambios de temperaturas y gobiernos. “Sea cual sea la causa, sea cual sea lo afectado, los pobladores de esta zona dejan sus vidas mundanas y corren a ayudar al prójimo”. Pasen y lean.
A poco más de diez días del inicio de la propagación, el fuego devoró al menos 47 mil hectáreas en el valle de Punilla, Córdoba, y hay dos focos activos: Chancaní y San Marcos Sierras. En lo que va del año, según las observaciones que realizan organismos como la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, ya se perdieron en toda la provincia más de 70 mil, el equivalente a tres veces la Ciudad de Buenos Aires.
Un principio de incendio detectado el lunes pasado en la zona de Puerto Gaboto (Santa Fe) logró ser controlado según informó el comando instalado en Alvear y del que participan brigadistas y organismos de la Provincia de Entre Ríos. El Gobierno pidió a la población de extremar los cuidados debido a las altas temperaturas y la falta de lluvias, que aumentan el riesgo de incendios.
Así describió la labor cotidiana de combate contra los focos ígneos el coordinador del Plan de Manejo del Fuego de Entre Ríos, Mauro Rodríguez. El funcionario destacó, en diálogo con Río Bravo, los resultados del sistema de alertas tempranas, guardias permanentes y la articulación entre distintos organismos e instituciones de la provincia y con Santa Fe y Buenos Aires. "Hasta el momento, la situación está totalmente controlada", aseguró.
Este miércoles se realizaron nuevamente vuelos vigía sobre la zona del Delta y se detectaron un foco frente a San Lorenzo, al norte de Rosario, y otro frente a San Pedro, provincia de Buenos Aires. Ante ello, se coordinó el ingreso de combatientes a terreno y se destinaron medios aéreos.
El humo se apropia del olfato, difícil oler otra cosa. En Paraná tampoco se puede respirar. Es en vano cerrar puertas, ventanas; el humo atraviesa paredes, se filtra por los poros. El mate sabe más amargo que de costumbre; el humo distorsiona el gusto.
Anuncios, comités, reuniones, nuevos (y viejos) organismos. No alcanzan. Entre intencionalidad e imprudencias, entre anuncios y acciones demasiado paliativas y tan poco preventivas, el fuego sigue. Arrasa flora, fauna y devora el oxígeno.
Cada vez cuesta más respirar. Las gargantas se irritan. El humo nubla la vista, desde lejos no se ve ni tampoco tan de cerca.
No cesan las preguntas (¿Nos quieren matar? ¿Se quieren matar?). Preguntas que nacen en esa búsqueda infructuosa de una explicación que no existe; no para semejante grado de insconciencia o desprecio, o todojunto. Avariciadesprecioinsconcienciaquenosestámatando. Esto pasa en Paraná, esto pasa en Entre Ríos, en el Delta, en Victoria, en Corrientes, en Rosario y en Buenos Aires. Esto pasa en Argentina. No admite más vueltas, ni dilaciones ni soluciones que no solucionan. Ya no.
Publicado en Río Bravo el 13 de octubre de 2022
En esta ocasión se trata de tierras ubicadas en la provincia de Santa Fe, pero el fuego y sus consecuencias, las densas columnas de humo, se vieron y sintieron en la capital de la provincia de Entre Ríos. Convocan a concentrarse por una ley de humedales consensuada.
Las causas del desastre ambiental y productivo que vive Corrientes por los incendios, no se limita a la sequía histórica, o a la desidia y falta de prevención del gobierno provincial. La profundidad del problema radica en la creciente extensión del monocultivo forestal extractivista, subsidiado nacionalmente e impulsado provincialmente durante 20 años por Eco-JxC (primero con Colombi y ahora con Valdés). ¿Cambiará algo luego del fuego? Con las llamas en avance, Valdés ya está pidiendo fondos nacionales para “reponer la forestación perdida”.
Aunque el centro de atención hoy está en la provincia de Corrientes, la situación en Entre Ríos no cesó después del incendio de la isla puente. Con focos alejados del centro y las zonas turísticas de Paraná, el fuego ya no es noticia, pero desde Bomberos Voluntarios afirman que todos los días tienen que intervenir para sofocar incendios.