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Martes, 20 Julio 2021 06:39

Cierre de exportaciones: aparecieron cortes más baratos pero hay preocupación en los productores

Escrito por Santiago Mac Yntyre

La prohibición de exportar determinados cortes de carne vacuna seguirá hasta diciembre, con el objetivo de engrosar la oferta en el mercado interno y así contener los precios. Hay escepticismo en carniceros y productores sobre la efectividad de la medida, sumada a la preocupación de los ganaderos por la situación del sector. Coinciden en que en general, no hubo grandes variaciones. No obstante, admiten que el cierre puso al alcance del consumidor cortes de animales más grandes que, en general, se exportan y algunas carnicerías ofrecen entre $500 y $700 el kilo de asado. La concentración de la faena, un problema del que se habla poco.

"Nunca llegó el precio", "se lo comieron los frigoríficos". La frase, con variantes pero resumiendo la misma idea, sale una y otra vez de boca de carniceros de distintos puntos de la ciudad de Paraná. La carne vacuna sigue siendo uno de los alimentos más codiciados por la mayoría de los argentinos, a pesar de tendencias como el veganismo o el vegetarianismo –que crecieron en la última década– o el vuelco de parte del consumo a otras carnes como el cerdo, el pollo o el pescado. La frecuencia con que haya un pedazo de carne en el plato define no solo, en parte, el humor social sino también la política. Y en medio de una realidad económica compleja, con un proceso inflacionario y pandemia mediante, no fue casual que aparecieran chicanas políticas en torno al tema. Y por eso mismo tampoco es descabellado –más allá de los apoyos y críticas que susciten– que desde los ámbitos de gobierno se tomen medidas en torno al tema, buscando que no falte carne en la mesa.

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Es que, tras una leve recuperación pos 2001, el consumo de carne vacuna en Argentina siguió una curva descendente casi invariable desde 2007 (69,4 kilos promedio por persona) hasta tocar fondo en 2020 con 50 kilos, muy lejos de los 98,4 que se registraron en 1958. Aún considerando los cambios en los hábitos de consumo, no es la única explicación de semejante descenso: poder adquisitivo, concentración de la oferta y una pandemia que golpeó fuerte a la ya inestable economía argentina deben ser analizados para tratar de comprender semejante fenómeno.

Primero fue una Resolución por 30 días del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca que dirige Luis Basterra, que tuvo vigencia desde el 20 de mayo de 2021. Vencido el plazo, un Decreto presidencial ratificó el rumbo prohibiendo la exportación de un conjunto de cortes hasta el 31/12/2021, a saber: reses enteras, medias reses, cuartos delanteros y traseros con hueso, medias reses incompletas, asado con o sin hueso, falda, matambre, tapa de asado, cuadrada, paleta y vacío.

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Detrás de la góndola

La respuesta casi instintiva de los hombres de blanco detrás de la exhibidora a la pregunta de este cronista sobre "qué pasó con los precios después del cierre de las exportaciones" tiene mucho verdad –en general ningún corte bajó–, pero después de conversar algunos segundos hay quienes admiten que, después de esas medidas, llegaron a las carnicerías o aparecieron en mayor medida cortes de animales de mayor tamaño que en general se exportan. No es la misma calidad, es cierto, pero hay quienes ofrecen dos tipos de asado: a $630 y $800, $500 y $700 y quienes exhiben en la calle sólo el precio más bajo para buscar atraer a los clientes. Un precio que no aparecía hasta de la Resolución de Agricultura y el Decreto presidencial, aunque en general se impone la idea de que "desde diciembre no cambió el precio".

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Agotado el tema en la comercialización, quien se guíe por un análisis mecánico y matemático, bajo las reglas de la oferta y la demanda, esperaría mejores resultados: un cierre de las exportaciones resultaría en una mayor oferta en el mercado interno y como producto de esa mayor oferta, los precios irían a la baja. Y todos contentos.

De la tranquera al matadero

Sin embargo la realidad del proceso productivo y de comercialización es bastante más complejo y, según lo explican algunos de sus protagonistas, parte del nudo del problema se encuentra en el camino entre los campos donde se cría el ganado y los frigoríficos.

Lo que, sin vueltas, los carniceros explican con expresiones como "se lo comieron los frigoríficos", Ricardo Garzia, productor ganadero y presidente de la filial Gobernador Mansilla de la Federación Agraria Argentina (FAA), desarrolla con mayor profundidad y atribuye a la "cartelización de la faena" que a su entender hace casi imposible un efecto contundente de una medida que sólo ataque la comercialización.

"Desde el punto de vista de los productores es una medida negativa, porque los ciclos ganaderos son de tres a cuatro años para obtener un novillo y cualquier cambio en las reglas del juego afecta muchísimo a los productores", advierte Garzia en un extenso diálogo con Río Bravo, en el que insistirá una y otra vez sobre la idea de "federalizar la faena".

Para uno de los fundadores de la Cooperativa Agropecuaria Federada Gobernador Mansilla Limitada, el cierre de las exportaciones de un corte o una categoría a determinados países "no significa que mañana van a bajar los precios porque no hay competencia leal en el sector de los frigoríficos grandes. Está muy cartelizada la faena de vacunos, hay una capacidad de stock de los frigorífico que hace que la medida no tenga un efecto inmediato y que la puedan soportar los productores más grandes".

En efecto, esta realidad fue la que hizo declinar a la cooperativa de la que forma parte de la idea de iniciar sus actividades como un frigorífico bovino. Consideraron que el negocio se manejaba de manera muy corporativa y se les haría todo cuesta arriba, por lo que decidieron concentrarse en la producción ovina.

Garzia sostiene que, para hacer accesible la carne sin castigar sobre todo a los pequeños y medianos productores hace falta "una política de largo plazo que federalice la faena y baje los costos de intermediación y de fletes, un plan ganadero que no solamente incluya la cuestión comercial", señala.

Sumergiéndose de lleno en lo que, a la luz de su fundamentación, parece ser un punto central en toda la cadena productiva y de comercialización de carnes, el dirigente federado apunta a la necesidad de rever la Ley Federal de Carnes, "que dejó tantos frigoríficos chicos, locales, sin poder faenar".

Y da ejemplos: "Si nosotros aquí en Mansilla, este frigorífico, que tiene esta cooperativa pudiese faenar vacas, aunque sean pocas, pudiese tener los permisos de faena provinciales, pudiesen pasar por aquí los animales que se faenan en el departamento, seguramente bajaría la carne del mostrador en el pueblo y quizá de los pueblos vecinos, pero si tienen que ir las vacas vivas a Buenos Aires, Paraná o Rosario vuelven faenadas después de un flete vivo y un flete con frío y vuelven distribuidas, toda esa cadena, más la presión fiscal, es inflacionaria". La explicación es razonable, aunque seguramente no lo sea tanto para quienes se benefician del negocio tal como está: ese puñado de frigoríficos capaces de imponerle precio a sus vendedores los productores y a sus compradores, los carniceros, más allá de los vaivenes del mercado. "Lo que hay que hacer es federalizar la faena", dice sin cansarse de repetir.

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Lejos de la postura antirregulatoria y contraria a cualquier intervención estatal en la economía y en la producción, que no sólo domina a la Mesa de Enlace sino que en la última década ganó a parte importante de la dirigencia y las bases de la Federación Agraria, Garzia habla de la necesidad de una "intervención virtuosa" del Estado para lograr un equilibrio entre los distintos actores de la producción y garantizar que la carne llegue a precios accesibles a la mesa de los argentinos: "Quizás tuviste la buena intención desde el gobierno de impactar en la mesa, pero resulta que impactaste en un punto de la cadena, fundiste un productor chico, alguien o muy pocos vivos o los que tienen realmente capacidad financiera se llenaron los bolsillos en el medio, y en la góndola, en la otra punta, donde estamos todos los argentinos, no nos bajó el precio", resume.

Hasta ahora, las medidas podrían ser calificadas de efectivas desde lo coyuntural: desde entonces no subieron los precios y aparecen otras alternativas. Sin embargo, queda un gran interrogante y la preocupación de muchos actores del sector sobre lo que puede ocurrir en el largo plazo, con o sin cierre de exportaciones.

Publicado en Río Bravo el 20 de julio de 2021

Modificado por última vez en Martes, 20 Julio 2021 21:44

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