Se aproximan dos debates entre los candidatos a intendente de Concepción del Uruguay, y el único ausente será el oficialista Carlos Schepens. Aquí analizamos los motivos de esta decisión, y en qué medida atenta contra la democratización de la información.
Dicen que el que calla, otorga. La cuestión fundamental tiene que ver con desentrañar qué es lo que acepta Carlos Schepens, el candidato a intendente por el oficialismo uruguayense. ¿Serán los negociados con el patrimonio público? ¿Acaso es el trabajo en negro y/o precarizado en la propia municipalidad? ¿Será la falta de prioridad en las obras para los vecinos de Concepción del Uruguay? Esas son algunas de las críticas que podría recibir en los debates, y para las cuales, aparentemente, no tiene ni siquiera una de esas típicas respuestas que suelen dar los políticos acorralados.
Un candidato con “consenso”Schepens es el producto de un acuerdo del peronismo, entre el scelzismo (que con escasas interrupciones gobierna la ciudad desde hace casi veinticinco años) y el sector liderado por el vicegobernador José Eduardo Lauritto (quien se bajó a una banca de diputado por la esperanza de ser gobernador en 2015). Urribarri se aseguró un candidato único en una ciudad que es uno de los mayores bastiones del peronismo, y lo afianza en la pelea contra el bustismo, el radicalismo y las demás fuerzas. Ese es el panorama político, pero no nos dice nada de los motivos de su ausencia en los debates de la Asociación de Periodistas del Departamento Uruguay (APDU) y el de la Pastoral Social.
Manejos turbiosHagamos un resumen de lo indefendible: Mega Negociado Pseudo Turístico, que implica la entrega de la manzana de la actual Terminal y el Mercado 3 de Febrero por 50 años y posibilidad de ampliarse. Ese regalito del patrimonio público a cambio de una terminal más chica, y hecha con un tinglado en el tránsito pesado de la ciudad. La gran cantidad de empleados municipales, que a través de las cooperativas sociales, no tienen ningún derecho laboral ni cobertura gremial, y encima son esclavos de cuanto acto político organice el oficialismo. De hecho, han sido los encargados de repartir boletas en un tramo de la campaña del schepens-urri-kirchnerismo.
Otro de los temas que no tiene justificación es la falta de soluciones para el suministro de agua potable, cloacas, basura y demás servicios básicos, en una ciudad que parecería abandonada a su suerte. También es importante recordar el negociado del Puente a la Isla, que representará un gasto de cerca de doscientos millones de pesos, que como se ve, deberían ser destinados a obras prioritarias. La falta de una Defensa Norte para evitar las inundaciones en barrios muy populares de la ciudad, el abandono de los espacios públicos, el estado de las calles, y sigue la lista. Una de las últimas perlas: el cierre por tiempo indeterminado de un Museo de Culturas Aborígenes, para apurar el negociado de Miguel Marizza y compañía. Podría ampliarse, pero da la impresión que lo señalado ya es elocuente.
La estrategia políticaAnticipando las excusas más típicas, seguramente dirán que a los que ganan no les conviene debatir. Esa fue la conducta de Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri, por citar dos ejemplos conocidos. Esa “conveniencia”, de por sí, es bastante peligrosa. Porque si privilegiamos lo que les conviene a los que ostentan el poder, por sobre lo más democrático, está claro que perdemos todos. Sin embargo, en el fondo todos sabemos que esas ausencias son para evitar los tragos amargos que suponen determinadas preguntas sin respuesta.
Los que sí debatiránAsí como castigamos al que se niega a exponer a consideración sus ideas (la plataforma del Frente para la Victoria Uruguayense es una colección de frases armadas sin ni siquiera una propuesta concreta), también debemos reconocer a los que sí debatirán. En el orden que están en la gacetilla de prensa, ellos son: Guillermo Vázquez por el Frente Progresista Cívico y Social (UCR, Socialismo, Coalición Cívica e independientes), Mario Barberán por Frente Entrerriano Federal (Busti), Jorge Satto por el PRO (Macri), Juan Ruiz Orrico por el Partido Popular de la Reconstrucción (Duhalde), Carlos Massa por el GEN (Margarita Stolbizer), y Eduardo Asrilevich por el Nuevo Encuentro (colectora Urri-Kirchnerista de Martín Sabatella).
Oídos sordos: palabras finales
Darle la espalda al pueblo es una constante en el oficialismo local, en sus más de veinte años de conducción, apenas interrumpidos. Hicieron falta cientos de marchas, para que taparan una cloaca a cielo abierto. Una lucha larguísima, de muchos años y que se cobró miles de inundados, para que concretaran la Defensa Norte que falló en su primera prueba. Infinidad de protestas, para que asfaltaran con chicle algunas calles de la ciudad. Cortes de calle y denuncias en los medios, para que compraran un repuesto para la Planta Potabilizadora de Agua. Y así sucesivamente. De tanto hacer oídos sordos a los reclamos de la gente, puede que no se den cuenta el día que les llegue la hora de abandonar el poder. Ya lo ostentan hace mucho tiempo, y aunque cambiaron los discursos, las mañas siguen siendo las mismas.
Publicado por
Río Bravo el 22 de septiembre de 2011.