Martes, 06 Junio 2023 21:49

Kurt Lutman: "Cualquier deporte colectivo nos debe hacer pensar si el objetivo es ganar o el desarrollo de las personas"

Escrito por Santiago Mac Yntyre

El escritor, exjugador de Newell´s de Rosario, estuvo en Paraná donde compartió un rico intercambio con docentes, estudiantes e integrantes de diversas instituciones en torno a la inclusión social y el deporte y el arte como posibles herramientas en un contexto complejo. En un breve diálogo con Río Bravo habló, entre otros temas, sobre su cambio de mirada en torno al deporte, su llegada a la literatura, las causas que lo motivan a recorrer el país para propiciar estos debates, las presiones de la competencia a nivel profesional y una de sus más lamentables consecuencias: los suicidios en el fútbol argentino.

De la redacción de Río Bravo

A  diferencia del individualismo y la búsqueda de logros materiales/económicos que se imponen en los deportes hiperprofesionalizados, como el fútbol, Kurt Lutman asume una postura crítica de esa cultura del deporte lagada al negocio y al éxito individual. Lo hace desde el lugar de alguien que conoce bien el ámbito aunque desprovisto de toda clase de vanidad y propone mirar al otro con una actitud fraterna y solidaria, donde el rival circunstancial no sea un obstáculo para el logro personal sino un hermano, un compatriota y donde el deporte –por fuera de la lógica mercantil– puede ser una herramienta para crear lazos comunes. Así lo plantea, abiertamente, en sus charlas en las que milita (una palabra que no le es ajena ni lo incomoda) "el deporte como herramienta de inclusión social". También el arte, vale decirlo.  

De hecho, hoy se define como artista. Ése es su presente, sin dudas. Con sus relatos hace emocionar a viejas y nuevas generaciones y logra convencer de que el fútbol puede ser algo infinitamente más valioso que ese trampolín a la fama y a una vida de lujos con que busca tentar el mercado.

Frases, fotos y palabras que llenan de historias sus redes sociales marcan su perfil: una foto de Mauro Amato cuando festejó un gol con una remera negra que rezaba "aguanten las madres",  Maradona, Cantoná, Muhamad Alí, Pocho Lepratti, los irreverentes del fútbol, del deporte y de la vida; también él con su bicicleta, en la que lleva distribuidos unos 7000 libros desde 2015.

Además de la entrevista –breve, en los pocos minutos que permitió la vorágine del comienzo de semana y estirando un poco la ansiedad de los estudiantes y docentes que a esa altura iban llenando el salón de AGMER Paraná– llegué al encuentro con la intención de llevarme alguno de sus libros, lamentablemente para mis expectativas y afortunadamente por lo que contribuyen a reflexionar sobre el fútbol, el deporte y nuestra sociedad, nuestros problemas, nuestros sueños y temores, se agotaron todos los ejemplares, editados en forma autogestiva.

 

 

"Algún día existirá una ley donde los goleadores deban girar y golpear con palmas en la puerta de los ranchos de sus compañeros que no llegaron a primera y fueron parte de esa colectiva construcción llamada gol", dice en uno de sus textos casi como una declaración de principios, que llama a poner lo colectivo por sobre lo individual, uno de los aspectos que más atrae en estos tiempos donde parecen ganar terreno los mesías del sálvese quien pueda. Con esa perspectiva se produjo el intercambio de este lunes por la tarde que los protagonistas se encargaron de destacar, inclusive el propio exvolante de Newell's Old Boys, que busca siempre ubicarse lejos del lugar de "el que sabe".

 

 

—Kurt, llegás a Paraná para hablar de deporte, arte e inclusión social, en un contexto complejo, con situaciones que afectan a la sociedad general, pero en particular a los jóvenes. Hace varios años que venís dando este tipo de charlas, ¿cuál es el objetivo y cómo llegás a esta idea?

—El objetivo es poder encontrarnos con pares, a pensar, a articular, a descubrir nuevas perspectivas. Yo creo que acá no hay nada descubierto, ni hay alguien que tenga la posta. A medida que uno va avanzando va abriendo camino y va viendo con qué herramientas se encuentran y va a refundando el próximo paso. Entonces, mientras uno a eso lo puede hacer con otros, va a ser más rico. Si uno cree que eso ya lo tiene resuelto y lo hace solo, me parece que se va a quedar corto.

"En cualquier deporte que se juegue colectivamente uno se va a encontrar con el desafío de pensarse, si lo que está buscando es ganar o si lo que está buscando es el desarrollo de los deportistas que tiene adentro. En esa dicotomía, si lo que está buscando es ganar, va a excluir, porque no va a permitir el error y va a seleccionar y solamente se va a quedar con los más efectivos. Si lo que está buscando es el desarrollo, en realidad no hay contradicción ahí, pueden jugar todos".

—¿Por qué pensás que el deporte y el arte pueden llegar a ser herramientas de inclusión social? Sobre todo el fútbol, considerando las presiones que existen y la mirada crítica que vos tenés.

—Primero porque tanto el deporte como el arte es donde están parados los pibes, los jóvenes, y donde estuvimos parados siempre que fuimos jóvenes. Una cuestión casi de imán. Incluso yo insisto con lo orgánico, el arte, somos nosotros, somos eso. Y en segundo lugar, lo que vos nombraste es un fútbol –dice resaltando con el tono de voz y la mirada el vocablo "un"– de todos los miles de fútbol que hay dando vueltas. Pasa que es el fútbol que sale por televisión, el de alta competencia y pareciera que es la imagen a seguir, cuando en realidad yo creo que ahí es donde hay que interpelar; eso que llega de los medios a baldazos y encontrar otras maneras de abordar, no solamente el fútbol; hablamos del fútbol porque es el deporte más popular, pero estamos en condiciones de afirmar que en cualquier deporte que se juegue colectivamente se va a encontrar con el desafío de pensarse, si lo que está buscando es ganar o si lo que está buscando es el desarrollo de los deportistas que tiene adentro. En esa dicotomía, si lo que está buscando es ganar, va a excluir, porque no va a permitir el error y va a seleccionar y solamente se va a quedar con los más efectivos. Si lo que está buscando es el desarrollo, en realidad no hay contradicción ahí, pueden jugar todos.

—¿Aún siendo futbolista, ya tenías esta mirada, o fue cambiándolo con el tiempo? ¿Qué pasó en el camino?

—Nooo, nooo, fui papá, fui padre, una de las cosas más maravillosas que me pasó, y me di cuenta cuando mi hijo y mi hija empezaron a hacer deporte, que había algo que no me gustaba, y que había sido lo que me alojó a mi durante toda mi vida. Entonces  había que pensarlo de nuevo. Eso para mí fue neurálgico; el dolor de sentir de que tanto mi hijo como mi hija podían no ser valorados.

—Tuviste militancia también y un encuentro con las madres, he leído en algunas entrevistas.

—Sí, y también me formó. Todo choque, roce, abrazo intenso en la vida que transforma. Entonces, eso para mí fue importante.

—¿Y cómo llegás de ahí a la literatura?

—Ni idea, casi de costado. Mi primer libro lo saqué con 39 años y ahora tengo 46 . Así que imagínate... O sea, que llegué de grandecito y llegué cuando me dí cuenta de que somos todos artistas. Y fui a buscar la artista que yo tengo adentro y lo exploré y me encontré que había un escritor.

"El fútbol profesional pareciera una tómbola donde parece que van a ganar todos y no gana casi nadie. El problema es que de mil hay lugar para tres y eso nadie lo dice. Acá hay un sistema que está generando, absorbiendo, succionando y escupiendo lo que ya no le sirve".

—¿Qué pensás cuando los pibes ven en el fútbol una posibilidad de salvación, en un contexto de perspectivas de futuro complicadas y donde a partir de eso aparecen muchas presiones, llegando a muchos casos de suicidios en los últimos años?

—Yo siento que ningún sueño tiene que ser proscrito desde afuera. Cada uno va construyendo sueños, y si el sueño de alguien es llegar a primera y salvar a la familia, yo creo que una de las cosas que más pulsa, me parece maravilloso...

—El problema es cuando es casi obligado...

—El problema es que de mil hay lugar para tres y eso nadie lo dice. Entonces pareciera una tómbola donde parece que van a ganar todos y no gana casi nadie. Yo no me enojaría con los pibes, con los padres ni con nadie. Acá hay un sistema que está generando, absorbiendo, succionando y escupiendo lo que ya no le sirve.

— ¿Tuviste compañeros que terminaron mal?

— Cada futbolista que se suicidó o que tuvo un problema es mi compañero, o sea que estoy lleno de compañeros.

Publicado en Río Bravo el 6 de junio de 2023

Modificado por última vez en Jueves, 08 Junio 2023 11:22

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