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Miércoles, 13 Octubre 2010 14:57

Uruguayenses en el Encuentro de Mujeres

Escrito por Santiago García
Por Santiago García - Con las imágenes frescas de la fiesta democrática que se vivió en Paraná, Río Bravo conversó con un grupo de mujeres uruguayenses que participaron del XXV Encuentro de Mujeres. Ellas contaron sus experiencias y pusieron la lupa en las problemáticas de género que se ocultan en Concepción del Uruguay.

Sus nombres son Vale, Pili, Lore y Caro. Son un pedacito de las 30.000 mujeres que contra viento, marea, Urribarri, la Iglesia, los medios adictos a la publicidad oficial y los grupitos, se juntaron en Paraná para mostrar que existen y que el Patriarcado se tambalea. Llevaron sus vivencias, expusieron la situación que se vive en nuestra ciudad, y se trajeron lo mismo multiplicado por miles y miles.

“Una experiencia importante para todas”

Respecto de la etapa preparatoria, contaron que “desde principio de año estamos trabajando como grupo de mujeres para viajar al Encuentro, porque creemos que es una experiencia importante para todas las  mujeres”. Porque han participado saben que en este espacio “no sólo se cuentan experiencias personales, si no que se trabaja en relación a los derechos de nosotras”. Lamentablemente, explicaron que “acá en la ciudad no es conocido todavía, y quisimos hacer mayor difusión, pero la verdad es que nos faltó muchísimo por hacer”. De todos modos, destacaron que “por lo menos fuimos un grupo” y que esperan “poder ser más las que viajemos a Bariloche el año que viene”.

La vida de las mujeres en nuestra ciudad

Es sabido que por su cercanía con la ruta 14 y la complicidad policial, judicial y estatal con la existencia de “whiskerías”, Concepción del Uruguay es una zona de trata, tráfico y ablande de mujeres. En ese y otros sentidos, las encuentreras contaron que “la verdad que uruguay muestra problemáticas y cifras alarmantes por casos de femicidios, violaciones, trata y desaparición por trata de personas”. De hecho, sobre este último aspecto “existe una organización como Mujeres en Acción que trabaja sobre el tema”. Por todo ello, “lo que intentamos hacer es poder traer todo eso que encontramos allá, y poder trabajar cada vez más en conjunto con diferentes organizaciones para unirnos en pos del trabajo sobre las cuestiones de género, teniendo en cuenta justamente todas las problemáticas que hay en la ciudad”.

Un viaje a pulmón

Como ninguna de ellas tiene una buena situación económica, “para viajar pedimos colaboración al área de la mujer de la municipalidad y, por otro lado, hicimos actividades como venta de empanadas, para juntar los recursos para poder no sólo llegar hasta ahí, sino poder pasar estos días en Paraná”. Respecto de la ayuda ofical, explicaron que “se pide y se recibe colaboración de todos los sectores”. La política que se dio este grupo, como la mayoría de los que viajan, la cual forma parte del espíritu de la Comisión Organizadora, fue la “recibir apoyo y colaboración económica, pero sin condicionamientos”. Quizá por eso se haya negado tanto la colaboración del Gobierno Provincial. Como marca el manual neomenemista de la política, no hay que dar puntada sin hilo. Todo debe tener un rédito electoral. 

Derrotaron la intolerancia

A pesar de ciertos medios de incomunicación, cuyo mayor aporte al periodismo es reproducir el boletín oficial y los comunicados de prensa, el balance es muy positivo. De hecho, el XXV Encuentro de Mujeres este año tuvo récord de asistentes, con treinta mil  mujeres que viajaron por sus medios y sin extorsiones, como las que se usan para llenar los actos de los partidos en putrefacción política. “Eso para los talleres, para el debate, para compartir experiencias, y para traer ideas para desarrollar luchas en cada uno de los lugares de origen es muy importante”, contaron las viajeras uruguayenses. Si bien es cierto que “el Encuentro tiene 55 temáticas, y en algunas de ellas hay discusiones más álgidas, como por ejemplo en los talleres que tienen que ver con la anticoncepción el aborto y el derecho a la educación sexual”, eso no impidió que hubiera infinidad de conclusiones que se leyeron sin censura en el cierre del Encuentro que se llevó a cabo en el Parque Berduc.

Los enemigos de la democracia

En estos talleres polémicos “casi siempre se dan algunos incidentes, por llamarlos de alguna manera, surgidos a raíz de la intolerancia de dos grupos”. Estos son, por un lado: “algunos sectores de la Iglesia Católica que han decidido participar en los últimos años desde adentro, aunque también lo siguen repudiando desde afuera en su ala más extremista”. Y, por el otro, “agrupaciones como Pan y Rosas o el Plenario de Trabajadoras, que confrontan de una manera poco democrática con los sectores ultra católicos, y lo que hacen es reducir el debate a una confrontación entre los dos”. El problema de estas conductas, es que dejan “sin posibilidad de que el resto de las mujeres que conforman los talleres, que son muchísimas y en su mayoría no pertenecen a esos dos o tres grupos, pierdan la posibilidad de seguir discutiendo, seguir hablando, y mantener esos talleres, que son el corazón del encuentro, el lugar donde se dan los debates y los intercambios”. Esto no le hace bien al Encuentro, “no construye nada, para un espacio que con mucho esfuerzo se ha sostenido durante 25 años, sino que todo lo contrario: lo van rompiendo desde adentro, desde los mismos talleres. Y se ven cosas lamentables, como mucha violencia, mucha falta de tolerancia, mucho totalitarismo”.

Contra la intolerancia: más democracia

Estos grupos minúsculos, que incluso plantean que el Encuentro comience a excluir mujeres por su extracción religiosa, mañana quizá quieran que se excluya a las que no son comunistas y pasado a las que no son universitarias. En ese sentido, una de las uruguayenses con más experiencia en encuentros (ya lleva cinco), explicó que “es imposible pensar la exclusión de grupos, porque el encuentro tiene carácter democrático, y cualquier mujer puede participar”. Ser mujer es la única condición para participar y, más allá de los grupos ultra católicos que van con la intención de confrontar y provocar, “hay miles de compañeras que son creyentes y practicantes y también van a contar sus experiencias en distintos talleres. En todo caso es el taller el espacio donde debatir y exponer posiciones, y es en la argumentación en donde se combate a estos grupos que traen ideas retrógradas que tanto mal le hacen a los derechos de las mujeres”. Pero de ninguna manera “a través de los gritos, la intolerancia o la violencia física”. Ocurre que “el Encuentro tiene las características de que uno va en su condición de mujer, y participa a título personal, y no va en representación de nadie”. Esa es la idea que no entienden los grupos que operan con cáscara combativa pero le hacen el caldo gordo al gobierno y a todos los sectores que quieren destruir esta experiencia única en el mundo.

Las uruguayenses se van pa’ Bariló

El balance es muy satisfactorio, porque sumamos experiencias, sumamos ganas”, y en especial para “las que viajamos por primera vez, porque vivimos una experiencia nueva y maravillosa, donde pudimos hablar de nuestras problemáticas, y sentimos que tenemos voz, y encontramos mujeres que pasan por situaciones similares”. Allí es donde “una se da cuenta que la problemática propia no es individual, que tiene razones sociales, políticas y económicas, y eso despierta en cada una de nosotras las ganas de luchar por cambiar estas cosas que tanto nos perjudican”. Finalmente, cerraron con una consigna que se ha convertido en toda una realidad: “Ninguna mujer es la misma después de participar del encuentro”. Dentro de doce meses, cuando Bariloche se vista de gala, seguramente serán más y llevarán experiencias de una región ávida de discutir la problemática de género.

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