Nota: Como una burla del destino. Nos enteramos, menos de una hora después de la publicación de esta nota, de que Johann volvió a ser internado en el Htal. San Roque. Tuvo una recaída. Lo afectó la humedad de la "casa".
Johann Natanael Pérez tiene tan sólo tres años. Tres primaveras y todo un camino que debería ser larguísimo por delante para recorrer. Lleno de decisiones que deberá tomar, de dudas, de sufrimientos, de días y noches de alegría y amistad. Su vida, la suya, es la que recién empieza.
Johann vive en Colonia Avellaneda y tiene diagnosticada leucemia aguda. Estuvo internado durante 2013 por nueve meses en el Hospital Materno Infantil San Roque. Ahora está de nuevo en “la Colonia”, con su madre, Alejandra Santa Cruz. Alejandra es madre soltera, está desocupada y sólo cuenta con la solidaridad de los vecinos y la asignación universal por hijo; y nada más. Encima, Yohann tiene prescripto consumir leche sin gluten y alimentos sin TACC.
La limitación de Alejandra para trabajar no se reduce al dato del incremento de la desocupación en Paraná y alrededores, sino que también está motivada por el cuidado intensivo y permanente que requiere el niño.
Johann está obligado a utilizar un barbijo para evitar infecciones y nuevas enfermedades, que pongan en peligro su más que frágil salud. Sin embargo, por detrás de ese frío trozo de delantal creado justamente para establecer distancias y fronteras, su sonrisa aparece de a ratos y, como un sol de invierno, no se puede ocultar.
La salud pendiendo del techo digno
El 20 de febrero pasado, el pediatra Dr. Juan Carlos Costa, del Hospital Materno Infantil San Roque, expresó en un certificado firmado por él que el tratamiento de Johann requiere “condiciones de vivienda adecuada, por tratarse de una grave enfermedad que predispone a procesos infecciosos”.
En el mundo real, la casa de Johann y Alejandra, en el barrio Las Lonjas de Colonia Avellaneda, no tiene baño, tiene piso de tierra y contrapiso sólo en la habitación, y está en un terreno bajo, anegadizo, en el que la humedad y el barro son presencia constante y la casilla se inunda cada vez que llueve. Por su parte, la abuela materna del gurí está inscripta desde 2007 en el IAPV, por ahora sin “suerte”.
Docentes de Colonia Avellaneda, algunos de ellos parte de la comisión organizadora de la filial San Benito – Colonia Avellaneda de AGMER (Seccional Paraná), están interviniendo para buscar el modo de tenderle una mano al gurí y a su madre. No es tarea sencilla, cuando desde el vamos lo que hace falta (en forma urgente e incuestionable) es un lugar saludable y digno para vivir.
La vida es dura cuando la enfermedad de un ser querido se cruza en nuestro camino, pero más dura lo es cuando no se cuenta con un recibo de sueldo con el que hacer frente a los requisitos y las burocracias que el Estado a veces antepone a la ayuda impostergable que algunos vecinos necesitan.
Esperamos que esta vez prime el sentido “de lo” común que todos deberíamos tener, pero que doblemente es necesario en quienes ocupan cargos públicos. Johann lo necesita, Alejandra también, y son sólo muestras de una situación desesperante que es más habitual de lo que las crónicas bellas del relato oficial suelen mostrar.
Publicado por Río Bravo el 5 de noviembre de 2013.





