En tiempos en los que los gobiernos nacional, provincial y municipal se llenan la boca hablando de “restitución de lo público”, la comunidad educativa de las escuela Los Constituyentes y Záccaro de Paraná están desde el jueves sin clases porque el agua del establecimiento está contaminada. Palomas muertas aparecieron en el tanque, que hace tiempo perdió su tapa.
Lo increíble del caso es que, ante el reclamo de las autoridades de las escuelas, la Dirección Departamental de Escuelas de Paraná se lavó olímpicamente las manos y sólo intervino para exigirles que el lunes retomaran las clases “normalmente”. Esto, contraviniendo resoluciones del CGE (el propio calendario escolar) y acuerdos paritarios que establecen claramente que no se puede dar clases sin agua potable para alumnos, docentes y no docentes.
Tapar baches
Ante esta situación, la comunidad educativa de las escuelas salió, como están acostumbrados, a tapar baches. Con plata de la cooperadora (plata reunida con el esfuerzo de los padres para pagar el servicio de emergencia, ACUDA, ya que el Estado tampoco de ello se hace cargo) se compró la lavandina y el cloro para hacer la limpieza, y los ordenanzas de las dos escuelas están desde ayer abocados a esa tarea.
Mientras tanto, la gran mayoría de los padres decidió no dejar a sus hijos en la escuela, un padre vecino ofreció el agua de su casa para ayudar, y en el comedor sólo están sirviendo pebetes con fiambre, porque no hay agua para cocinar ni preparar la leche.
La plata invertida para la compra de insumos, nos contó Dora Maidana, directora Suplente de la escuela primaria Los Constituyentes, se repondrá (para poder pagar el servicio de emergencias el mes que viene) con una venta de empanadas.
Sirva esta nota para que los funcionarios se enteren de ese esfuerzo de los trabajadores docentes y no docentes, así como de los padres y las madres, y de los propios alumnos, esfuerzo que tantas veces desde las oficinas gubernamentales se desconoce.
Total, mientras la rueda siga funcionando, parece no haber problema. El problema, entendemos, es justamente ese: que el gobierno necesite un intoxicado, un internado, un accidente serio, para reaccionar. Mientras tanto, “avancemos tranquilos”.
Publicado por Río Bravo el 30 de octubre de 2013. Foto: el once digital.





