Las primarias abiertas estuvieron teñidas por la situación política nacional y el rol de los medios de comunicación para instalar a los mismos de siempre como una opción que no es opción. Aún así, de diferentes formas, lo que se expresó fue un castigo al Gobierno Nacional que perdió cerca de la mitad de los votos en dos años. El gobernador Urribarri (con su candidatura testimonial) fue uno de los pocos favorecidos del oficialismo nacional con los resultados de agosto, lo que lo posiciona como “presidenciable”. Hizo campaña hablando maravillas de la industria avícola y de la situación de los trabajadores entrerrianos. Sin embargo, los frigoríficos empezaron a descargar la crisis sobre los trabajadores y muchos de sus intendentes son cómplices de evasión impositiva y trabajo en negro. Toda una pesadilla entrerriana.
Intendentes: evasión y trabajo en negro
Hace unos días, desde el sitio Miércoles Digital se demostró cómo el intendente Bahilo evadía impuestos. Obviamente, no hay una respuesta para eso. Salvo que aparezca un imitador del intendente salteño que fue encontrado en un prostíbulo y dijo que era una casa de familia, es difícil contestar ciertas cosas. El problema es que además de evadir impuestos, los intendentes de la zona también favorecen el trabajo en negro. En esta misma columna, hace dos años destacamos que el intendente de Caseros Oscar Francou tenía empleados en su empresa proveedora de cable CA. TV. CA. S.R.L. enrolados en la “siempre lista” cooperativa de trabajo en negro “La Lomita”. El mismísimo intendente de Concepción del Uruguay, Carlos Schepens, cuando dirigía la desaparecida Arrocera Sarmiento (antes de que los trabajadores quedaran en la calle), también utilizaba los servicios de la falsa cooperativa Mercosur para evitar las cargas sociales. Después de llenarse de denuncias, Mercosur cambió de nombre y pasó a llamarse “La Lomita”, pero sigue ubicada en el mismo lugar y operando con el mismo número de matrícula (20837) aunque la misma se encuentre suspendida incluso por el propio Inaes.
Teniendo en cuenta estos datos, no debe sorprendernos que en la mayoría de los municipios de la provincia, bajo la figura de “cooperativas” (sin aportes, sin jubilación, sin democracia sindical), se realice el trabajo de los empleados municipales. Hay casos emblemáticos, como Rosario del Tala, donde se encontraron trabajadores que llevan casi diez años como “jornaleros” (cobrando todas las semanas, sin contrato, sin recibos, sin nada). Esta estructura de evasión y flexibilización cuenta con el amparo del poder real (funcionarios, empresarios, legisladores, jueces, periodistas amigos) y se hace a la vista de todos, sin esconder nada.
Fepasa siempre pagó en negro
La situación de los trabajadores de la empresa avícola Fepasa es un caso testigo de la decisión tomada por el oficialismo y sus empresarios amigos de descargar la crisis sobre los trabajadores. Ya hemos señalado que Guillermo Davrieux les adeuda meses de sueldo a sus obreros. Esta semana la empresa recibió un crédito del gobernador Urribarri, que los trabajadores deberían cobrar en el Bersa con DNI en la mano. Hablamos en condicional, porque tanto la empresa como el sindicato y el gobierno han perdido toda credibilidad. De todos modos, la empresa ofrece a los empleados realizar algunas faenas en negro, cobrando por el día. El sindicato lejos de oponerse y plantear medidas lógicas como la toma de la empresa, les ofrece a los obreros está “solución” actuando como vocero de la empresa pero reconociendo “desconfianza” por tantas mentiras. Sin embargo, la empresa Fepasa también tiene a sus cuadrilleros, que recogen los pollos en las granjas desde hace años, por la cooperativa de trabajo en negro “La Lomita”. Es decir que por más que finjan desconfianza, a los dirigentes del Sindicato de la Carne hace rato que no están preocupados por el trabajo en negro. Como dicen los que no saben nada, todo tiene que ver con todo.
Más allá de las ironías, el trabajo en negro está institucionalizado en esta empresa y en esta ciudad con complicidades varias. Para agregar otro dato de Fepasa, un empleado administrativo que hace un tiempo no trabaja allí denunció que “los sueldos se pagaban con las ventas en negro que la empresa no declara”. Más trabajo para la Afip y para la Justicia, si tienen ganas de investigar. También les recomendamos que compren los diarios de la ciudad, porque impunemente aparecen los avisos clasificados pidiendo a los desocupados presentarse en Carosini 141 para ser esclavizados por la Cooperativa La Lomita Ltda. Estos datos ya los hemos dado varias veces, pero se los recordamos nuevamente por si hay algún desprevenido.
Los trabajadores en el ojo de la tormenta
Hay una discusión que muy pocos pusieron sobre la mesa durante las PASO, en relación a cuál es el verdadero problema de fondo que tiene nuestro país. La respuesta está en quién va a pagar los platos rotos de la crisis internacional que nos pega como país dependiente que somos, cuyos recursos estratégicos están en disputa por diversos imperialismos (chinos, yanquis, rusos, europeos). Hay dos candidatos bien opuestos: los trabajadores y el pueblo argentino o los que se vienen enriqueciendo con este modelo de entrega, empresarios amigos y ajuste encubierto. La situación de los trabajadores de Fepasa depende de esta pulseada, y sólo si se reactiva el mercado interno y se defiende los puestos de trabajo y las conquistas sindicales podrán encontrar algo parecido a una salida de mediano plazo. De lo contrario, cientos de ellos quedarán condenados a la desocupación y los que queden seguramente a la súper explotación.
Finalmente, corresponde cerrar destacando que cada encuesta sobre desocupación que el gobierno presenta con bombos y platillos, esconde bajo la alfombra los miles de trabajadores que están precarizados y en negro a través del boom de las cooperativas truchas. Vale recordar que el número de cooperativas inscriptas en los últimos diez años, supera a todas las creadas anteriormente en el país en más de cien años. Nuestra provincia es un emblema del trabajo en negro por este método (y por otros similares que se registran en el ámbito rural, por ejemplo), y en la Costa del Uruguay, La Lomita es uno de los casos testigo que opera con la participación de dirigentes políticos, grandes empresarios, gremialistas, funcionarios judiciales, legisladores provinciales y propietarios de medios de comunicación que miran para otro lado. Habrá que ver hasta cuándo.
Publicado por Río Bravo el 28 de agosto de 2013. La foto es sólo ilustrativa.





