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Domingo, 27 Marzo 2011 18:40

Hasta que vengan por nosotros

Escrito por Rafael Sosa

La pelea del kirchnerismo con Clarín, deja fuera de la agenda periodística temas verdaderamente nacionales, como la investigación de la deuda externa, la extranjerización de la tierra o el latifundio. Algunas reflexiones sobre el accionar del aparato de propaganda oficialista y su relación con el multimedio.

 

 

 

UNO


Ante todo, hay que poner blanco sobre negro que la pelea del Gobierno con Clarín comenzó después de la rebelión agraria. Néstor Kirchner firmó la fusión de Multicanal y Cablevisión en diciembre de 2007, cuando daba igual si Ernestina Herrera era apropiadora de bebés o líder de una célula mediática de la revolución kirchnerista. Después nació la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales, a medida de las telefónicas, que debió ser modificada para su aprobación, y aún no ha engendrado demasiadas radios mapuches, pese a que dichos artículos no se encuentran frenados en la Corte Suprema. Durante la marcha del 24 de marzo, muchas de las canciones de los kirchneristas hacían alusión a la complicidad de Clarín con la dictadura. Ninguna mencionó el papel que cumplió el diario La Tarde, dirigido por el Canciller Héctor Timerman, que apoyaba y se fotografiaba con Videla. La historia podrá ser editada mil veces, pero la verdad tarde o temprano alcanza la superficie.


DOS

Dice una de las tantas versiones del texto de Martin Niemôller, erróneamente atribuido a Bertolt Brecht:

“Primero vinieron por los socialistas, pero yo no protesté, porque yo no era socialista. Después vinieron por los sindicalistas, pero yo no protesté, porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, pero yo no protesté, porque yo no era judío.
Finalmente, vinieron por mí, y ya no quedaba nadie más que pudiera protestar”.

El bloque que impidió la salida del Clarín del domingo, guarda una sospechosa relación con las investigaciones sobre enriquecimiento ilícito que pesan sobre el clan Moyano. La poca simpatía que nos merece Clarín, se evidencia en la nota “Graiver, los Kirchner, Clarín y Papel Prensa”, publicada por este sitio digital. Sin embargo, si dejamos pasar el hecho de que se esconda la corrupción, evitando que el diario con mayor tirada de nuestro país (mal que nos pese) llegue a sus lectores, daremos lugar a un precedente negativo que se relaciona con el famoso poema dedicado a los nazis. Mañana quizá les moleste la presencia de sitios que no dependen del manejo discrecional de la publicidad oficial, y las páginas como Río Bravo, pasarán a integrar la lista negra.

   
TRES


En uno de los lugares menos populares del país, se está presentando la muestra “Homenaje al pensamiento y al compromiso nacional”. Se trata del exclusivo Palais de Glace, donde los obreros sólo entran a trabajar, lugar elegido para una cuidadosa tergiversación del pasado a cargo de Enrique Albistur. Este ex jefe de campaña de Grosso, Cafiero, Ruckauf, Luder, Néstor, Cristina y Menem, le entregó todas las carteleras de la ciudad al riojano por si estaba en duda su reelección de 1995. Lejos de haberse sosegado en tiempos de progresismo gestual, debió renunciar durante la actual gestión por la cantidad de causas en su contra, provocadas por el manejo de la publicidad oficial. Simplemente, para ponerlo en números, durante el año 2003 se gastaron 46 millones de pesos en propaganda, que en el primer semestre de 2009 fueron más de 622 millones de pesos, y actualmente no hay datos certeros, pero con el fútbol para Araujo ya se puede imaginar el diámetro del pozo ciego. No hace falta decir que la mayor parte de ese dinero fue destinado a los medios que se portaron bien con el “modelo”. En un primer momento, el Grupo Clarín (Diario Clarín, Cablevisión, Radio Mitre, etc), después el Grupo Haddad (C5N, Radio 10, Infobae, etc), ahora Sergio Spolski (Página 12, El Argentino, Veintitrés, CN23, etc), y mañana tal vez le toque a Goebbels que hace rato pide pista. Mientras tanto, el 82 por ciento móvil, los salarios y los comedores escolares, agotan la paciencia pedida por la presidente, y no entran en la distribución del ingreso.

 
CUATRO

Volvamos a la muestra del neo nacionalista Enrique Albistur. Aparte de un divertido juego en el que hay que arrojarle pelotas a un gorila, se exhibe una gigantografía de una selección con ropa de fútbol y todo, de los mejores representantes del “pensamiento nacional”. En ella aparecen Discépolo, Walsh, Perón, Jauretche, Mugica, El Kadri, Ortega Peña, Urondo, Cooke, José María Rosa, y obviamente, Néstor Kirchner. Es interesante analizar el caso de los dos últimos, y una ausencia imperdonable. En su alusión a Mariano Moreno, en su Historia Argentina, José María Rosa le critica a Moreno su inclinación por el indigenismo, su espíritu revolucionario y levanta la figura de Saavedra. Sin palabras. La ausencia en dicha “selección” de Alejandro Olmos, investigador incansable de la deuda externa argentina, quien logró demostrar su ilegitimidad y carácter fraudulento, sólo se explica por la presencia de Néstor, el mayor pagador de la historia. Esta es quizás la esencia de la propaganda kirchnerista, más allá de  los esfuerzos de los blogueros k, dependientes del ¿ex? menemista Aníbal Fernández. Una cáscara vacía de discursos y gestos inofensivos, la construcción de un mito, editando muchos trayectos de la historia argentina, y soslayadamente, la imposición de interpretaciones pragmáticas de la realidad de acuerdo a lo que demande el momento político. Y plata, mucha plata, por supuesto.

 

Publicado por Río Bravo el 27 de marzo de 2011.

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