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Martes, 21 Junio 2011 20:44

Reporte de la otra Patagonia Rebelde

Escrito por Alfredo Cáceres

La Caravana de Solidaridad con los Docentes de Santa Cruz regresó a Buenos Aires, de donde había partido, y un docente nos cuenta desde dentro lo vivido. Crónica de una lucha tenaz, ejemplar por la unidad y la coherencia con que se sostiene.

El 15 de junio, a las 6 de la mañana, retornamos a Buenos Aires provenientes de Santa Cruz, adonde diversas organizaciones acudimos en solidaridad con la lucha de los docentes.

Habíamos llegado en un momento álgido, después de que una patota oficialista tomara el sindicato en Río Gallegos el viernes 10, en medio de un ataque virulento del gobierno, los medios oficialistas, la burocracia sindical, y el aislamiento orquestado por la CTERA a nivel nacional.

Lo que pudimos ver es a una docencia organizada, movilizada y decidida a ganar esta lucha. Cuando el gobierno provincial nos retuvo en el límite interprovincial para retrasar la llegada de la Caravana Solidaria, tuvimos la primera demostración de ello: nos rescataron con una veintena de autos, nos trasladaron a destino y pronto nos condujeron al primer piquete en Cañadón Seco.

Después de las agresiones sufridas el 12 de abril por la patota sindical del gobernador Peralta, la docencia entró en paro por tiempo indeterminado y luego empezó el bloqueo a las plantas petroleras.

Estas medidas no podrían sostenerse si no contaran con una amplia solidaridad de la población: padres, estudiantes y trabajadores petroleros. Cuando el gobierno pretendió nombrar suplentes en el lugar de los huelguistas, las escuelas fueron tomadas en apoyo a los docentes y el conflicto adquirió un carácter social y político que tiene en vilo a la provincia y cada día repercute más en todo el país.

Ni bien entramos a Caleta Olivia, notamos el impacto de la huelga en la población, no sólo por las banderas y bocinazos de algunos padres apostados a la vera de la avenida de ingreso, sino por la cola de autos que aguardan para cargar combustible en una estación de servicio céntrica, que insume hasta 3 y 4 horas de espera.
Esto nos permite inferir que si la población tolera semejante trastorno es porque realmente la huelga goza de un gran apoyo, pese a las exclamaciones contra la misma difundidas por los medios oficialistas.

En ADOSAC nos reciben con el corazón abierto y palabras de agradecimiento; con gestos, atenciones y una organización activa que trajina sin parar, con una tenacidad digna de la causa que están enarbolando.

La caravana llevó alimentos no perecederos recolectados en las escuelas y más de 25.000 pesos aportados por distintas organizaciones en diversas actividades de solidaridad.

Del Delantal al Mameluco Térmico

En Cañadón Seco tomamos el primer contacto con las/os protagonistas: maestras de grado, jardineras, directoras y vicedirectoras, profesores…que han reemplazado el delantal por el mameluco térmico que usan los petroleros para hacer frente a los vientos y el frío de la región. Al llegar, nos embarga la emoción, a nosotros por ser testigos de semejante demostración de fuerza y a ellos por recibir una solidaridad tan necesaria para seguir adelante: abrazos, palabras de aliento y expresiones mutuas de afecto, alrededor de un fuego alimentado constantemente para mitigar las bajas temperaturas, un escenario sobrecogedor que será difícil borrar del recuerdo.

Nos cuentan sus vivencias “Acá nos turnamos cada 8 horas, los padres y la comunidad nos traen comida, colaboran, nos alientan a seguir, yo nunca pensé que llegaríamos a tanto”. Algunas informan cómo está el paro en sus escuelas y reprochan a “quienes se quedan calentitas en sus camas o volvieron a trabajar mientras nosotras estamos luchando por todos”. Otros destacan el aporte de los estudiantes: “antes, se preocupaban por la ropa, por la salida, por la diversión, hoy están reclamando por su educación”. “Hacemos comida y la vendemos, el gremio aporta para comprar la materia prima y luego repartimos de acuerdo a las necesidades de cada uno”. Algunos miembros de la caravana les leen cartas de sus estudiantes y les entregan testimonios del aliento traído de lejos.

Mientras conversamos animadamente, llega un móvil de la policía, pensamos que atraídos por nuestra presencia, pero en realidad vienen a ofrecer leña, un insumo imprescindible para el piquete. Media hora después, la camioneta cargada de madera es recibida con aprobación por los presentes. El hecho nos da una idea de la legitimidad que tiene la medida de fuerza.

Llegamos a esta situación por responsabilidad de Peralta, hemos hecho de todo, caminatas, campamentos, cortes, y estamos en esta planta de YPF porque es la única manera de que nos escuchen… nos culpan de que provocamos pérdidas, pero los trabajadores petroleros saben que no es así, y por eso nos apoyan”. Es llamativo ver el respeto con el que son tratados los huelguistas. Al llegar otra camioneta que va a ingresar a la empresa, la intercepta un huelguista y sus ocupantes explican  a qué vienen, demostrando la autoridad de que goza el piquete apostado en el lugar.

La opinión sobre el gobierno nacional es categórica. “Esta era la forma en que se manejaba Kirchner cuando era gobernador, en su tiempo impuso el presentismo, que al ser muy alto nos impedía hacer reclamos o incluso tomar licencia por maternidad. Si teníamos un hijo, nos descontaban todos los días que faltábamos por el embarazo. El autoritarismo era muy grande, hasta que dijimos basta en 2004 y en 2007” rememoran.

“Hace Frío, Pero Cómo Abriga la Dignidad ”

Es domingo y los docentes que nos llevaron a Cañadón Seco regresan a Caleta a la asamblea que se hará a las 20hs, algunos de la Caravana regresan con ellos, otros nos quedamos en el lugar. A las horas, regresan en nuestra búsqueda, para que comamos y descansemos, porque al día siguiente nos espera un ambicioso recorrido por los piquetes de Pico Truncado y Las Heras, donde nos anuncian “hace mucho más frío que acá”. ¿Todavía más? pensamos, pero no nos amilana, porque como reza una frase en uno de los campamentos “hace frío, pero cómo abriga la dignidad”.

Por la mañana, el diario La Prensa de Santa Cruz nos dedica su portada, y con una foto que ocupa toda la página señala “ADOSAC recibió ‘refuerzos’ para realizar sus protestas”, en una clara demostración de periodismo adicto a los presupuestos oficiales.

Después de desayunar y aprovisionarnos de lo elemental (agua caliente, pilas para la cámara, galletitas), salimos a la ruta 40, cuyo paisaje está sembrado de “cigüeñas” que extraen el petróleo. Aquí y allá, se observan los típicos aparatos de bombeo, algunos con un incesante movimiento mecánico y otros sin funcionar, algunos más primitivos y otros más modernos.

La ruta 40 se interna de este a oeste, hacia la cordillera. Allí nos topamos con Pico Truncado. La inmensa y monótona estepa patagónica sólo se ve alterada por las bombas  de extracción, los caños que atraviesan en diversas direcciones y los tanques de almacenamiento de petróleo. Cerca del mediodía del lunes 13, arribamos al piquete en la puerta de otra planta de YPF. El viento nos recibe impiadoso, el frío se siente al bajar, nuestros abrigos no resisten tal inclemencia. Al costado de la entrada, un refugio construido con maderas, nylon y cartón, alberga a un grupo animado de maestras jardineras, de primaria y profesores de la zona. El ánimo es inquebrantable, nos explican, nos agradecen, se prestan para la foto, luego cantamos al gobierno de Peralta, a Cristina, a CTERA, saltamos y celebramos en una confraternización de clase. Los anfitriones nos enseñan sus cánticos y los visitantes los que fuimos creando en el largo camino. Adentro, la gendarmería custodia las instalaciones. Las camionetas policiales entran y salen. Aunque sin entrometerse, los agentes están atentos y observan con curiosidad nuestro arribo; bajamos provistos de gorros, bufandas, guantes, cámaras…las banderas flamean agitadas por la fuerza del viento, mientras los ojos sufren por el polvillo que se levanta de todas partes. Nada importa, estamos embriagados por la experiencia.

Piquete Goma Eva y el Entorno Social

Del diálogo podemos concluir que el conflicto se encuentra íntimamente vinculado a  toda la sociedad, en una zona donde el petróleo es la fuente de riqueza excluyente. “Mi marido trabaja en una empresa petrolera, tenemos un bebé y nos arreglamos con mi mamá, aunque él ahora no está trabajando porque debido a nuestro corte las empresas han tenido que paralizar la extracción, me levanto temprano, le doy el pecho y lo dejo con él…” “De mis 6 hermanos, 5 son petroleros, algunos se ríen de mi diciéndome vos estudiaste tanto y mira lo que tenés que hacer para ganar un sueldo digno, ellos triplican o cuadruplican nuestros salarios”. El apoyo de los padres y los estudiantes vuelve a aparecer: “a mi me llamó una mamá de 4º y me dijo acá los padres estamos todos con ustedes, eso te da fuerzas para seguir”, y así se suceden anécdotas de otras escuelas donde las demostraciones de solidaridad son moneda corriente.

Sorprende que la vanguardia sean las maestras jardineras, gracias a lo cual se ha adoptado el ingenioso rótulo de “piquete goma eva”. Los modos tan especiales, de suavidad y dulzura, con que educan a los hijos de la sociedad, no les han quitado las garras necesarias para reclamar lo que merecen. Mujeres jóvenes, llenas de futuro, con hijos pequeños y responsabilidades familiares, decididas a ganar una huelga que las ha colocado como protagonistas. Tienen plena conciencia de ello. “Hicimos de todo para ganar y ahora no podemos volver sin obtener nada”.

Sorprende también la organización tan aceitada que despliegan, ya que garantizar alojamiento, comida y atención a casi 100 personas que llegamos de afuera no es algo sencillo, además de mantener los piquetes, las guardias, las asambleas, los congresos y una presión constante del poder. Con la amabilidad propia de quienes entienden la solidaridad como un valor propio de los trabajadores, nos acompañan en todo momento. El almuerzo en Pico Truncado es una demostración de ello y nuestro aplauso a los organizadores, un reconocimiento a quienes nos reciben con un plato de fideos repleto de una salsa colorida, exquisita, que nos permite recuperar las energías para seguir hacia Las Heras, donde están, según nos anuncian, los piquetes más combativos y sacrificados. 

Antes, pasamos por la plaza, donde un puñado de docentes mantiene una carpa instalada. También allí se repiten las anécdotas sobre el apoyo de los estudiantes y de los padres. Algunas compañeras están acompañadas de sus hijos, repitiendo una rutina que no parece pesarles. La secretaria general de ADOSAC Pico Truncado me regala su pechera, que llevo con orgullo y conservaremos como una reliquia muy especial.

Petróleo y Piquetes

Hacia Las Heras, los campos están repletos de cigüeñas, algunas cabecean con una monotonía incesante. Aquí y allá se observan vestigios de la actividad extractiva, que según se sabe produce el 20% del petróleo del país. Hablamos de millones de dólares que embolsan las empresas multinacionales.

Nos damos cuenta de que la firmeza de la huelga se debe también a que los protagonistas saben que la provincia tiene recursos para hacer frente al legítimo reclamo de los educadores.

Bajamos en el primer campamento, el viento azota con furia uniforme. Ni siquiera podemos afirmar las manos para tomar una foto. Es una imagen surrealista, el piquete nos llena de admiración, por la tenacidad y la capacidad de sacrificio que implica permanecer allí desde hace semanas. Al fondo, se ven los contornos de una planta petrolera, rodeada de colinas bajas que dominan el horizonte; más allá las nubes tapan un sol entristecido, que apenas tiene fuerza para dar un poco de claridad, aunque nada de calor. Caminamos hacia la planta, nos interceptan trabajadores en una camioneta, nos preguntan qué hacemos, les informamos y nos trasladan a algunos hasta el lugar.

Allí, rodeado de gran cantidad de autos, un piquete de obreros petroleros nos recibe con frialdad, aunque entablamos una rica conversación con algunos delegados. Otros, hoscos y recelosos, nos marcan los límites de la realidad, las contradicciones de los intereses en juego y de la conciencia de clase.

Es que las empresas han incumplido los acuerdos firmados en la reciente gran huelga que descabezó a la burocracia del sindicato y azuzan contra los docentes por los bloqueos a las plantas. Los medios locales reflejan en las solicitadas una agresiva campaña para culpabilizar a los docentes por las pérdidas y amenazan con despidos. Los burócratas del sindicato petrolero intervenido repiten los mismos argumentos. Aún así, tomamos contacto con esa parte de la realidad social que tiene convulsionada a la provincia de la presidenta.

Seguimos viaje hacia los otros piquetes que rodean a Las Heras. Al caer la noche, llegamos a uno en medio de un paraje desolado como los anteriores. A la vera del camino, un puñado de maestras nos agradecen la presencia; una de ellas está con sus hijos, uno de ellos en brazos; todo un símbolo, están luchando por ellos, por su futuro, un sacrificio conmovedor hasta las lágrimas. Las palabras no alcanzan para describir lo que observamos. La desolación que los rodea hace que lo heroico sea poco decir.

El recorrido pasa por la ciudad de Las Heras, casas bajas y poca gente en las calles. Llegamos a la sede de ADOSAC, donde bajamos los alimentos recolectados. Adentro, nos aguarda una merienda reparadora y rápidamente retomamos el camino hacia los dos últimos piquetes de la zona, desde donde regresaremos a Caleta Olivia primero y luego a Buenos Aires.

Los últimos piquetes son igualmente conmovedores. La delegación pide a las maestras que digan unas palabras. Una de ellas se anima pero casi no puede hablar de la emoción, la voz se le quiebra, pero sus palabras tienen una fuerza que domina al improvisado auditorio, que la aplaude y abraza expresando su solidaridad. Queda claro que están dispuestas a seguir hasta el final, hasta el triunfo.

Al lugar llega la información de que la reunión convocada en Río Gallegos fracasó, que el gobierno reiteró su obcecada pretensión de que los docentes levanten la huelga y acaten la conciliación obligatoria. También llegan noticias de que en Rosario y La Plata se desarrollaban en esos momentos nuevas acciones de solidaridad.

En el último campamento se lee “Docentes en Lucha”; en la pared dibujaron un mural y estamparon una leyenda que lo dice todo “más vale morir de pie que vivir arrodillados”.

La caravana, una y otra vez, entona los cánticos de “¡unidad!, de los trabajadores…” y exclama un “fuerza compañeros”, que parecía redundante ante semejante derroche de energía y determinación.

La Despedida y el Compromiso de Seguir hasta el Triunfo

Ya de noche, después de una jornada tan intensa, regresamos hacia Caleta, donde nos aguarda una cena de despedida. En la seccional han tenido tiempo de preparar pollos y cordero asado, ensalada, una mesa servida con manteles blancos y todo lo necesario para recuperar las energías antes de salir. ¡Hasta pensaron en un lienzo para escribir mensajes de despedida, que luego colgarían en el sindicato!

Las palabras de despedidas son breves y reafirman la solidaridad de clase, en medio de la emotividad que domina a visitantes y visitados.

El tiempo apremia, pero aún queda algo para los últimos abrazos. Las fotos registran estas muestras de camaradería entre trabajadores.

Subimos al micro, y después de un último saludo desde el micro, abandonamos el lugar concientes de que la experiencia nos impregnó de aprendizajes. Al día siguiente, mientras atravesábamos la inmensidad recorrida, íbamos siguiendo las noticias que llegaban de la provincia. Finalmente, el gobernador sacó un decreto desconociendo las paritarias e ilegalizando el paro. Se especula sobre las alternativas planteadas.

Sin embargo, el Congreso de ADOSAC ratificó la continuidad del paro por tiempo indeterminado. Es evidente que la docencia está haciendo honor a la historia que escribieron hace 90 años los peones rurales de la Patagonia rebelde.

Ahora nosotros, desde el lugar, debemos ser fieles al compromiso empeñado de hacer efectiva la solidaridad que necesitan.

Con la misma determinación que nuestros colegas de Santa Cruz, debemos seguir impulsando todas las acciones de solidaridad, exigiendo a CTERA que convoque al paro nacional, a las centrales sindicales a que llamen a acciones de lucha y a todos los trabajadores del país a que aporten su grano de arena para que esta huelga arribe al merecido triunfo.

Gracias compañeros de ADOSAC por el ejemplo que están dando a todos los explotados y oprimidos del país.
Y Gracias a las organizaciones que tomaron la iniciativa de la caravana solidaria por recuperar de la memoria histórica una de las mejores tradiciones del movimiento obrero.

* Buenos Aires, 17/6/11. Alfredo Cáceres es docente de la provincia de Bs. As. y Congresal de SUTEBA Tigre.

Publicado por Río Bravo el 21 de junio de 2011.

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