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Martes, 19 Abril 2011 16:27

“…y un pampa menos en la hacienda"

Escrito por José Canqui

Especial para Río Bravo, un análisis del modelo de la “Integración vertical de la producción” y su aplicación en el sector avícola. El caso Granja Tres Arroyos. El silencioso mar de soja y la producción sin productores. Más allá de los discursos y los espejos de colores…

"Allá en campos de Corrientes frente a un arisco rodeo,
engreído un toro pampa, clava en la tierra sus guampas,
insultándole a un overo.
Se hace un claro junto al monte, iniciándose aquel duelo
hecho a embestidas y a guampas, y a pezuñas que levantan
el polvo que va hacia el cielo.
Cuando todo se diluye, como un salto en la contienda,
al morirse aquella tarde, queda una mancha de sangre
y un pampa menos en la hacienda
"

Recorriendo las rutas entrerrianas me vino a la memoria esta glosa del poeta del Guarán, Edgar Emilio Estigarribia, que sonaba con la inigualable habilidad de Tarrago Ros para el chamamé maceta. A los pocos kilómetros la pregunta se hace más clara. ¿Donde están las vacas en este inmenso mar de soja?

En busca de algunas respuestas a este interrogante es que uno llega a lo que se llama la “Integración vertical de la producción”. En los papeles o en el discurso, implica agregar valor a la producción primaria para lograr cadenas de valor y una mejor balanza comercial de exportación, con lo cual también generaría mayores ingresos al país y la región.

Como dijimos, siguiendo el discurso de la casa de gobierno provincial, nacional, sin entrar en la letra chica invisible de un plan quinquenal, ¿quién estaría en desacuerdo con agregar valor a la producción primaria en vez de exportar comodities?

Pero como dijera el general Perón, “la única verdad es la realidad”. Cuando recorremos esta realidad entrerriana vemos como funciona en los hechos la integración vertical de la producción.

Un caso testigo es la producción avícola. Nuestra provincia ha sido la provincia líder en la misma en el país en los últimos años, con cerca del 50% de la producción total.

Si bien hay varías empresas en este sector parece haber algunas más preferidas que otras. La planta de la Granja Tres Arroyos fue visitada por nuestra presidenta en el año 2008 como ejemplo de producción y es una de las más grandes del país en este rubro, faena cerca de 200.000 pollos diarios y tiene una planta en la que trabajan a ritmos infernales unos 1.200 uruguayenses. Para producir este volumen trabajan “integrados” unos 600 productores a los que Granja Tres Arroyos les vende el pollo BB, el alimento, los remedios de los pollos, y les compra la producción al precio también fijado por la empresa. Si los productores también necesitan un crédito es la empresa la que facilita dicho trámite. Claro que estos productores son muchos de los que se han ido quedando con pocas tierras y a los que no les quedan muchas más opciones que hacer pollos. O sea, integrados sin muchas opciones al enorme negocio de la empresa.

A este sector modelo de la integración vertical el Ministerio de Industria de la nación le otorgó un crédito del Bicentenario por $ 316 millones a tasa subsidiada del 9,9 % anual. Además, el mismo grupo pollero nacional cobró 443 compensaciones para mantener el precio del pollo en el mercado interno accesible a los sectores populares por $2.100.080.898,39 desde 2007 al 2011 (datos de: ONCCA).

Producción sin productores

Además podemos recordar a esta empresa de cuando se quedó, en un negocio resistido por el pueblo de Santa Elena, con cerca de 2.000 Has de las tierras pertenecientes al ex frigorífico. El argumento fue la generación de trabajo para un pueblo agobiado por la desocupación. Otra vez la realidad es más dura. En esas tierras hoy hay cerca de mil sembradas Has con soja, hay una ínfima parte de monte nativo, una planta de genética para pollos BB y un tambo modelo. En el resto de las tierras hicieron forestación. En estas 2.000 Has trabajan menos de 50 personas en la planta de genética y seis en el tambo modelo.

Hoy el tema se puso nuevamente en el tapete porque el 28 de diciembre de 2010 el gobierno de Urribarri intentó un desalojo de los productores que trabajan las tierras que quedan del frigorífico. Parece que la empresa modelo en la integración vertical esta vez quiere las tierras que el gobierno de Busti le vendió entre gallos y medianoche antes de terminar su mandato para incursionar en la integración de cerdos. Para ello deja en la calle a unos 25 productores que históricamente han hecho ganadería en esas tierras. Parece que en el caso de Granja Tres Arroyos dejamos de lado la interna, ya que Busti se las vendió y Urribarri hace lo posible para desalojarlas y entregárselas.

Algunas conclusiones

Cuando hablamos de un proyecto serio de país, uno piensa que se construye sobre la base del bienestar de su población. Sobre la base del trabajo digno que lleve a la mesa una alimentación nutritiva y con el suficiente resto económico para que la familia pueda desarrollarse física, intelectual y culturalmente. En este proyecto uno piensa una producción agraria con productores en el campo. Con millones de explotaciones que generen alimento para el conjunto del pueblo argentino y un resto exportable.

En promedio, para un desarrollo ganadero extensivo en el país hace falta una hectárea de tierra por vacuno. Las estadísticas muestran que el stock ganadero en la Argentina se ha reducido en 10 millones de cabezas. De ahí que la carne sea cada vez más inaccesible para el pueblo trabajador, seguido de cerca (en precios) por los subsidiados pollos y cerdos.

Como siempre, el gobierno de los Kirchner nos obliga al ejercicio de darle importancia tanto a lo que dicen, en este caso la “Integración Vertical de la Producción”, como a analizar lo que no dicen. Durante su gobierno se pasó de 11 a 19 millones de Has de soja sembradas en nuestros campos, lo que le asegura una enorme caja por las retenciones. Este proceso ha sido con la desaparición de 60.000 pequeños y medianos productores de la mano de una enorme concentración y extranjerización de la tierra para hacer la soja y de la producción en manos de las enormes empresas que integran verticalmente como Granja Tres Arroyos.
Lamentablemente, lo que uno ve por las rutas entrerrianas y argentinas sacudiría al poeta del Guarán, ya que hoy tenemos 10 millones menos de pampas en la hacienda y, como para un cuento de ciencia ficción, no por las pezuñas de ariscos baguales sino por las políticas de un gobierno y su silencioso mar de soja.

Publicado en Río Bravo el 19 de abril de 2011.

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