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Miércoles, 19 Enero 2011 05:35

Provincia para pocos

Escrito por Tirso Fiorotto
Provincia para pocos: desalojan y expulsan a los trabajadores mientras que a Eskenazi y a Tres Arroyos les firman cualquier cosa Provincia para pocos: desalojan y expulsan a los trabajadores mientras que a Eskenazi y a Tres Arroyos les firman cualquier cosa

Por Tirso Fiorotto - El pésimo rendimiento de la provincia de Entre Ríos en el proceso poblacional, según los resultados del Censo 2010, plantea interrogantes a los tres principales candidatos a la gobernación. Sus partidos son responsables principales (con otros sectores) de que la provincia expulse unas 50 personas cada día hábil, por ausencia de oportunidades. Desde el Partido Justicialista, que gobernó casi todo el período que cubre este Censo, se intentó neutralizar el escándalo del bajísimo crecimiento forzando los datos. Los números verdaderos, asombran. Los departamentos del centro norte se muestran inviables para su poblamiento. Nogoyá, Tala y otros revelan una enfermedad crónica en su economía, que los políticos acentúan. ¿A quién beneficia la irrefutable desertización de Entre Ríos?

 

 

Los datos oficiales del Censo 2010 demostraron que la provincia de Entre Ríos expulsa a sus habitantes por falta de oportunidades de trabajo, a razón de 50 personas por cada día hábil. Eso ocurre desde hace por lo menos 60 años, y continúa.

 

En una semana se van de la provincia unas 60 familias, y esta sangría demográfica ha sumado sólo en las últimas seis décadas unos 750 mil habitantes, todos desterrados.

 

Los datos surgen de comparar el crecimiento demográfico total de la Argentina, con el crecimiento de Entre Ríos, siempre menor. Este mes, las autoridades nacionales admitieron que el país aumentó su población un 10,6%, y esta provincia apenas alcanzó el 6,7%.

 

La Argentina subió de 36,26 millones de habitantes a 40 millones. Entre Ríos pasó de 1 millón 158 mil a 1 millón 236 mil habitantes, entre 2001 y 2010.

 

Hacía muchos años que esta provincia no tenía un registro tan bajo, aunque en las últimas décadas se caracterizó siempre por competir entre los territorios de menor aumento poblacional. La incapacidad para retener a sus propios hijos es un flagelo en toda la provincia, y se acentúa en el centro norte entrerriano.

 

Durante el período de mayor crecimiento económico que ha tenido la Argentina en casi toda su historia, con récord sobre récord de producción y exportaciones (soja, más que nada), ayudada por los altos precios internacionales de su materia prima y una gran demanda, Entre Ríos también multiplicó la producción de esa materia prima cara, la soja, pero al mismo tiempo profundizó su proceso expulsor de habitantes.

 

Nuestra provincia no logra rebotar en el fondo. Sigue su caída demográfica ante la mirada abúlica de una dirigencia que no atina a aplicar las reformas profundas que la hora exige. El Indec acaba de corroborar, con números, lo que uno comprueba recorriendo los llamados “pueblos fantasmas”, las taperas (hogares abandonados) y los campos semidesérticos.

 

Las severas denuncias sobre la estructura expulsora de Entre Ríos, y los informes oficiales que la certifican, no logran conmover a la dirigencia política y empresarial que, como un bloque, sostienen el estado de cosas aunque eso signifique una sangría demográfica del orden de los 50 entrerrianos por cada día hábil.

 

Odiosas comparaciones

 

Entre Ríos aumentó 78.153 personas entre 2001 y 2010. Creció un 6,74 % en este lapso. Pasó de 14,7 habitantes por kilómetro cuadrado a 15,69. Es decir, subió un habitante por km2.

 

¿Dónde se nota mejor la debacle poblacional? El departamento Nogoyá tenía 41.289 habitantes  en 1960. Hoy cuenta con 39.078.  En medio siglo tiene 2.000 habitantes menos.

 

A un razonable 15 % por década de aumento, Nogoyá estaría en los 83.000. Es decir, tendría exactamente el doble de aquellos 41 mil de 1960, pero tiene… 39 mil. El departamento Nogoyá es un canto a la expulsión, al destierro, un canto al desierto.

 

Ya el censo de 1960 había mostrado una tendencia grave: en comparación con el censo de 1947, los departamentos Feliciano, Gualeguay, La Paz, Nogoyá, Tala, Victoria y Villaguay redujeron su población.

 

Vale insistir, la tendencia expulsora de Entre Ríos viene de  muchos años, y lo preocupante es que sigue.

 

Una geografía de Felquer de 1960 dice textualmente: “comparando el censo de 1947 con el de 1960, comprobamos que Entre Ríos es de las provincias que menos población aumentó en dicho lapso… El país, en 1960, en relación a 1947, acusa un aumento de 25,9%, mientras que Entre Ríos solamente representa el 0,8%; Misiones, 34,9%; Buenos Aires, 34,4%; Formosa, 34, y Chubut, 32,6%”. (El preocupante desempeño demográfico de la Entre Ríos de hoy tiene un antecedente calamitoso en esos años ’50).

 

En este año del Bicentenario, el caso Nogoyá bien podría tratarse de una excepción, pero lamentablemente no es así. El departamento Tala tenía 26.636 habitantes en 1960. Hoy tiene 26.198. En medio siglo no pudo recuperar una sola familia, al contrario.

 

De haber crecido, como proponíamos para Nogoyá, al 15 % por década, Tala estaría superando los 52.000 habitantes, y apenas pasa los 26 mil.

 

Estos dos departamentos son la más nítida evidencia del fracaso de las políticas aplicadas en Entre Ríos en torno del trabajo, de las oportunidades para los habitantes. Pero son apenas dos botones de muestra: el Censo 2010 dice mucho más, que los poderosos locales querrían ocultar.

 

Si hace décadas todos los que han pensado un poco en Entre Ríos saben del atraso del centro norte, se caía de maduro que debían establecerse políticas con reformas profundas. Las estadísticas demuestran que lo que creció fue la concentración de la economía en pocas manos.

 

Lo que prima es la desaparición de trabajadores, microemprendimientos y pymes. Los mismos poderosos que en sus discursos se llenan la boca de “pymes”, en la realidad sus políticas las destruyen.

 

Parece a propósito: los departamentos más débiles, los que más debían ser protegidos, alentados, fogoneados, resultaron los más abandonados.

 

Entre 2001 y 2010, Feliciano creció apenas el 3,8%, Federal el 3,4, Villaguay el 2,1, La Paz el 1,2%, Tala el 1,18, y Nogoyá menos de 1%: el 0,61 %.

 

En la provincia Santa Cruz, por cada 100 personas registradas en 2001, hoy contamos 38 más. En el departamento Nogoyá por cada 100 personas no sumamos ni una sola. Y eso significa, en realidad, que el Censo nos está advirtiendo que muchas localidades menores exhibirán un retroceso. La que tenía 500 habitantes tendrá 300. Porque en general las ciudades cabeceras aumentan por sobre el índice, y las zonas rurales y semirurales expulsan con mayor intensidad.

 

En el enorme departamento La Paz, brilloso de soja, por cada 100 habitantes de 2001 contamos uno más.

 

Las responsabilidades políticas tienen nombre y apellido: el actual gobernador fue antes ministro de Gobierno y legislador. Su antecesor Jorge Busti fue tres veces gobernador y se postula a un cuarto mandato. Su antecesor Sergio Montiel fue dos veces gobernador…

 

La adhesión de estos gobernantes a las líneas de la casa Rosada ha sido estricta, es decir, no hubo disputas con Buenos Aires (salvando excepciones), atendiendo el fracaso de las políticas implementadas para nuestra provincia, sino un alineamiento incondicional.  

 

Mendoza, Tucumán y Salta

 

Para el oficialismo, el Censo 2010 ubicó a la provincia de Entre Ríos séptima entre las provincias de mayor cantidad de habitantes, incluyendo a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La trampa fue burda.

 

Es cierto: es uno de los siete distritos más poblados del país. Pero la información resulta un engaño si no se aclara que hace poco, en 1947, Entre Ríos era la quinta región más poblada, hoy es la séptima, y con estos resultados va camino a ser la décima, si no se cambian los rumbos políticos.

 

En 1947 Tucumán tenía 194 mil habitantes menos que Entre Ríos, hoy tiene 212 mil más que nuestra provincia.

 

Con Mendoza pasó lo mismo: tenía 199 mil habitantes menos en 1947 y hoy tiene 505.000 más que Entre Ríos.

 

Estos índices hablan bien de Mendoza y Tucumán, y muy mal de la organización económica de Entre Ríos. Las comparaciones son odiosas, pero valen para observar que el problema de provincias expulsoras como la nuestra no es coyuntural sino estructural.

 

Nos pasaron Tucumán y Mendoza. Ahora se viene Salta. Nuestra provincia  tenía 496.500 habitantes más que Salta hace seis décadas, hoy tiene sólo 21.000 más. La tendencia es irrefutable: de no mediar planes distintos para Entre Ríos, planes que arraiguen, que generen empleo genuino; planes que hoy no existen en los gobiernos ni en las plataformas electorales conocidas, Salta desplazará en un par de años a nuestra provincia del séptimo lugar al octavo.

 

Dicho con otros números: hace una década la brecha entre ambas provincias superaba las 79.000 personas, hoy apenas las 21.000. Entre los últimos dos censos, Salta creció el 12,6%, Entre Ríos el 6,7%. Dentro de 10 años, de seguir al ritmo de esta década, Salta tendrá 1.368.000 habitantes, y Entre Ríos 1.320.0000. La provincia hermana del noroeste nos pasará por casi 50 mil habitantes. No por el boom de Salta, porque su crecimiento no aparece extraordinario, sino por el estancamiento entrerriano.

 

Y sigan los ejemplos: hace dos décadas le llevábamos 231.000 habitantes a Misiones. En 2010 la diferencia cayó a 138.400 personas. También se acercan Chaco, Corrientes y Santiago del Estero, que crecen a un ritmo mejor que Entre Ríos…

 

Es probable que cualquier entrerriano suponga que su provincia crece más que Santiago del Estero, dadas sus temperaturas imposibles, sus tierras menos dotadas, su falta de agua. Sin embargo, en estas dos décadas Santiago del Estero creció un 33, 40% contra el 21,17 de Entre Ríos.

 

Hay fundamentos, entonces para decir que luego de quedar detrás de Salta (de no mediar cambios profundos) estarán al acecho Misiones y el Chaco, en el mismo litoral argentino.

 

Perdiendo espacios

 

Interesante analizar el crecimiento del departamento Federación en los últimos 60 años. Allí, por diversas razones, la población se arraiga mejor. El citrus, el turismo termal, algunas plantas de trabajo con la forestación, serían causas contribuyentes. Es uno de los departamentos con mayor distribución de la tenencia de la tierra, y con economía diversificada por la fuerte presencia de cien variedades de citrus y algunas otras huertas.

 

En 1947 Federación tenía 32.864 habitantes, en 2010 ya suman 68.706. El departamento creció un 109 %, es decir, más que duplicó su población en 63 años.

 

La provincia entera, en cambio, creció en ese período un 57 %. Eso significa que si toda la provincia de Entre Ríos hubiera crecido al ritmo del departamento Federación, hoy los entrerrianos seríamos más de 1.600.000 habitantes.

 

La relación con el país entero resulta más esclarecedora sobre la decadencia entrerriana: la Argentina pasó de 15,89 millones de habitantes en 1947 a 40,09 millones en 2010. Creció un 152 %. Y Entre Ríos, ya dijimos, de 787.362 a 1.236.300. Creció un 57 %.

 

Esto significa que si Entre Ríos hubiera aumentado su población al mismo ritmo que toda la Argentina, hoy seríamos 1.980.000. ¿Conclusión? Afuera de Entre Ríos viven por lo menos 750.000 entrerrianos, y eso sólo contando las últimas 6 décadas.

 

Basta dividir 750.000 por la cantidad de días hábiles en 60 años (a razón de 250 por año, en números redondos), para demostrar que Entre Ríos echa de su tierra a 50 personas por día, dos por hora.

 

Si el siglo XX puso a nuestra población en un plano inclinado, la primera década del XXI, lejos de revertir esa tendencia, la acentuó.

 

Como el kirchnerismo dominó el 90 % de este último período analizado, los resultados del Censo no son alentadores para quienes defienden supuestos cambios que aquí no se observan.

 

Los entrerrianos desterrados interpelan a los gobiernos. Pero los gobiernos otorgan  derechos a las grandes empresas concentradas de la economía (multinacionales principalmente), responsables de la estructura expulsora, y los mezquinan a las familias que desean vivir en la tierra que las vio nacer.

 

¿Territorio sobrecargado?

 

Hay plazas como la Capital Federal que están sobrecargadas y es lógico que exhiban un crecimiento menor. Pero no es el caso de Entre Ríos, o mejor aún: nuestro territorio está en las antípodas.

 

¿Puede nuestra provincia recibir una carga mayor de habitantes?

 

La república de Panamá tiene una superficie total menor que la de Entre Ríos, y los panameños son 3,3 millones. Israel tiene casi un cuarto de la superficie entrerriana y cuenta con 7,6 millones de habitantes. Eso significa que, si Entre Ríos fuera como Israel, aquí podrían vivir casi 30 millones de habitantes, y apenas somos 1,2.

 

Tenemos el 4 % de la densidad demográfica de Israel. Nosotros, 15,7 habitantes cada 100 hectáreas, Israel 343.

 

¿Con qué otro país deseamos compararnos? Con el país más atacado por el imperialismo: Cuba. La superficie de Cuba es casi una Entre Ríos y media. Si tuviera una densidad demográfica como la nuestra no llegaría a 2 millones de habitantes. ¿Cuántos tiene? Más de 11 millones. Y hablamos del país que ha sobrellevado medio siglo de bloqueo del imperio más poderoso y guerrero de la tierra.

 

Vayamos a un extremo: Corea del Sur. Con una superficie un poco más grande que la entrerriana (como si a nuestro territorio le agregáramos tres departamentos Gualeguaychú), los coreanos son casi 49 millones. Suman 487 personas cada 100 hectáreas. Donde Entre Ríos tiene 1 persona, Corea tiene 31.

 

El mejor clima, los mejores suelos, lluvias abundantes, acuíferos a pedir de boca, ubicación geográfica privilegiada, 300 poblaciones armadas, con una capacidad infinita para dar un hogar a sus hijos, y con familias con oficio en la diversidad productiva, ¿qué falla en Entre Ríos? Fallan los dirigentes, fallan los gobernantes y sus aliados empresarios. Claro, fallan desde el punto de vista demográfico, porque en verdad si lo que buscan es seguir en el poder, asegurarse reelecciones, favoreciendo a los grupos concentrados y las multinacionales; si lo que buscan es una Entre Ríos para pocos, el esquema no puede resultarles más exitoso.

 

Quién le pone el cascabel

 

El Indec, de credibilidad cero en materia de precios y otras yerbas, pudo hacer un censo aceptable. Sin embargo, van a pasar dos meses, y no ofrece datos sobre la cantidad de habitantes por ciudad.

 

Con la información a mano, con esta suerte de diagnóstico, las autoridades pueden atacar los problemas de entrada con los remedios adecuados, a tiempo.

 

El censo no ha ofrecido aún al público datos fundamentales. Si hay síntomas de enfermedad en el crecimiento, por la concentración de personas en las capitales (como demostraron otros censos), todavía no lo sabemos.

 

Las capitales suelen aumentar su población a un ritmo mayor, entre el 15 y el 30 % por década, a costa del despoblamiento de zonas rurales y semirurales. Y lo hacen sin mayor planificación, con la proliferación de barrios hacinados.

 

En Entre Ríos, esa tendencia (que no es más aguda que en otros territorios) distorsiona una cualidad muy propia de esta provincia: la distribución demográfica equilibrada. Era una verdadera riqueza.

 

En 1960 la población del departamento Paraná ocupaba el 21,6% del total de la provincia. Hoy, el 27,5%. La tendencia es inaceptable, y la proyección inquietante.

 

La dispersión poblacional encarece algunos servicios pero permite una vida más armónica, menos estresada, con bajos riesgos de hacinamiento, y da oportunidades de superar los conflictos, pueblo por pueblo, con una diversidad de planes, con participación de los vecinos, en comunidad.

 

Por otra parte, se desconocen aún otros índices que permiten conocer la forma y la calidad de vida.

 

Ahora, ¿por qué los datos conocidos interpelan a los principales candidatos políticos a las elecciones de 2011? Porque la expulsión es una muestra de que los planes encarados por los gobernantes tan adictos a la “economía de escala” (principalmente Busti, y también Urribarri), no dan resultado para el arraigo de las familias. Y porque el tercer candidato, Benedetti, ha desarrollado su actividad económica alrededor de un rubro agrícola que tiende a concentrar la actividad. Este postulante no ha sido gobierno todavía y en su empresa busca la diversificación productiva (granos, pollos, cerdos, etc.), y en alguna medida es de los grupos que resisten a la invasión de pooles. Pero ninguno de los tres candidatos ha presentado hasta ahora planes severos para revertir el flagelo de la expulsión con medidas que ataquen la estructura económica.

 

Si Entre Ríos tuviera un plan para romper estas estructuras, si rebotara en un piso, luego de una caída poblacional tan acentuada durante décadas, podría sorprender por su crecimiento demográfico con dignidad, e incluso repatriar (a su paisito) a miles de familias que con mucho agrado volverían a su provincia amada, de la que fueron echadas.

 

Esta desertización, ¿beneficia a alguien? Sin dudas: los grupos concentrados (mayoría foráneos) necesitan tierras aptas a gran escala, sin personas, para agrandar sus feudos. Los grupos financieros, los terratenientes, los pooles, y sus socios (bancos, políticos, proveedores, empresarios), están de parabienes con un país entrerriano sin entrerrianos.

 

¿Quién se anima a enfrentar a los grupos concentrados y las multinacionales, obstáculos evidentes para el arraigo de los trabajadores y las pymes? ¿Quién les pone el cascabel a estos leones?


 

Inocultables problemas de crecimiento

 

DPTO.        Aumento*

 

Nogoyá      0,61%

 

Tala            1,18%

 

La Paz        1,2%

 

Villaguay    2,1%

 

Federal       3,4%

 

Feliciano     3,8%

 

Diamante    4,5%

 

I. del Ibicuy 5%

 

Victoria      5%

 

Paraná        6,64%

 

Uruguay     7,21%

 

S Salvador 7,3%

 

Gchú.         7,48%

 

Gualeguay 7,5%

 

Concordia 7,7%

 

Federación 14,1%

 

Colón         16,6%

 

 

Provincia    6,74%

 

*Crecimiento poblacional según una comparación de los censos 2001 y 2010. Los seis departamentos de peor rendimiento pertenecen al corazón del centro norte entrerriano.


Macrocefalia: mal y empeorando

 

Además de Entre Ríos, La Pampa, Corrientes y Santa Fe fueron las provincias con peores resultados en el conteo realizado el pasado 27 de octubre, el día de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner.

 

La Pampa con un crecimiento menor al 6 %, y las tres restantes con el 6,7%, como la nuestra.

 

Sin embargo, La Pampa había crecido de 1991 a 2001 el 15,1 %. De modo que en los últimos dos décadas el aumento poblacional allí fue del 21,90%, y la provincia de Corrientes en ese período de 20 años creció el 24,8%, a diferencia de Entre Ríos que de 1991 a 2010 creció el 21,17 %.

 

Hay que considerar aquí que las condiciones naturales de Entre Ríos son infinitamente más favorables para el arraigo, en relación con La Pampa.

 

Santa Fe es otra provincia con crecimiento bajísimo del número de habitantes. En dos décadas sólo el 14,37 %.

 

Mirando de 1947 a la fecha, Santa Fe tenía una porción del 10,7% de los habitantes del país, y hoy tiene el 7,98 %. Bajó 2,72 puntos.

 

Entre Ríos pasó del 4,95% de la población de la Argentina en 1947 al 3,08% en 2010, bajó 1.87 puntos.

 

¿Adónde se fue la población? La provincia de Buenos Aires tenía ya en 2001 la friolera de 13,82 millones de habitantes. Este año registró 15,59 millones. El crecimiento del 12,8 % en esta década se suma a un aumento constante en las últimas décadas. En 1947 tenía 4,27 millones de habitantes, es decir, el 26,8% del país. Hoy su población concentra casi el 39 % de los habitantes de la Argentina. La provincia de Buenos Aires incrementó su población en un 264,8% en seis décadas, a diferencia del 57% que registró Entre Ríos. Está claro, pues, dónde están los entrerrianos que faltan, en su mayoría.

 

Buenos Aires concentra

 

El crecimiento desmedido de la provincia de Buenos Aires en relación con las otras es ya una macrocefalia que distorsiona el desarrollo.

 

A eso se agrega una Capital Federal que se ha comportado con rareza en los últimos años. La ciudad se estancó en su población. Hace décadas  que no crece. En 1947 tenía 2,98 millones de habitantes, en 1991 bajó a 2,96. El colapso es evidente.

 

En el censo 2001 se registró un decrecimiento del 6 % (aunque con márgenes de error que sería largo explicar), pero aquí la noticia: en 2010 sí constatamos un crecimiento del 4,14 %.

 

Es decir, cuando hubiera sido saludable una declinación de la Capital, tenemos más aglomeración.

 

Si entre la Capital Federal (2.891.082 hab) y la provincia de Buenos Aires (15.594.428 hab) suman 18.485.510, la macrocefalia que paraliza la Argentina se torna evidente. Suman el 46,1% de la población total de la Argentina (40.091.359 hab).

 

Si a eso le agregamos Santa Fe y Córdoba, estaremos muy cerca de los 25 millones de habitantes, es decir: el 62,33% de los argentinos viven en tres regiones, de las 23.

 

Una buena: Santa Cruz creció el 38,4%, Tierra del Fuego 24,8%, Chubut 22,6%, San Luis 17,3%, Neuquén 16,1%, Río Negro 14,6%.

 

Pero a no engañarse: Santa Cruz, Chubut, Río Negro, La Pampa, son consideradas un desierto, en el mundo. Santa Cruz tiene sólo 1,1 habitante por kilómetro cuadrado.

 

Si fuera habitada como Israel, Santa Cruz tendría 83 millones de habitantes. Hoy tiene 272 mil, menos que la Gran Paraná. Es una de las regiones robadas por los argentinos a los pueblos originarios argentinos hace apenas un siglo y pico para dárselas en propiedad a unos pocos, algunos de ellos muy ricos, como ya se sabe.

 

Sin contar a algunos políticos, hay que decir que George Soros y Luciano Benetton y sus familias y socios suman en la Argentina unas 2 millones de hectáreas, la mayoría de ellas en Santa Cruz. Y que el actual gobierno nacional se ha negado sistemáticamente durante 8 años a tratar una ley (la primera fue presentada por Elisa Carrió, y ya hay una decena de proyectos) para frenar la extranjerización (aunque lo que corresponde es eliminarla).


Gualeguaychú, un interrogante

 

Si uno mira la densidad poblacional de Entre Ríos se encontrará con verdaderos semidesiertos.

 

Hay que recordar que la provincia de Tucumán, por ejemplo, tiene 64,3 habitantes por kilómetro cuadrado, la provincia de Buenos Aires 50,7. Misiones 36,8.

 

Sin razón natural alguna, Entre Ríos tiene 15,69 habitantes por km2, y con un desequilibrio galopante: el departamento Paraná con 68,52 h/km2, el departamento Feliciano con 4,82, es decir, el 7% del más poblado.

 

Sin irnos a los extremos (Paraná por un lado, Feliciano por el otro), diremos que los números intermedios también dicen mucho. Hay zonas despobladas como La Paz. Es cierto que tiene montes, por ejemplo, que deben preservarse. ¿Y por qué Gualeguaychú presenta tan pocos habitantes, cuando es una zona que parece con todo a favor, y no abarca grandes superficies de islas o montes?

 

Hoy el departamento Federación equivale al 63 % de Gualeguaychú. En el 91, equivalía al 54,3 %. El departamento Colón tenía exactamente la mitad de la población del departamento Gualeguaychú en 1991, hoy tiene el 56%.

 

Es cierto que Gualeguaychú no ha tenido los favores del estado provincial, como Paraná y Concordia, que a su vez muestran enormes barrios de hacinamiento en las ciudades cabeceras, pero ¿no tiene fama, la ciudad de Gualeguaychú, por su parque industrial?

 

 

En verdad, el parque Industrial no logra pasar la barrera de los 2.000 empleos. Y una sola estancia aledaña a la ciudad (El Potrero, por caso) puede tener 30.000 hectáreas, en los campos mejores del planeta, sin que la dirigencia vea allí la causa principal de los males de este departamento expulsor de sus hijos.


El desequilibrio en números

 

Dpto.               Hab. X km2*

 

Paraná             68,52

 

Concordia       52

 

Colón              21,27

 

Federación      18,27

 

Uruguay          17,22,

 

Diamante         16,62**

 

(Entre Ríos     15,69)

 

Gualeguaychú             15,37

 

San Salvador   13,50

 

La Paz                         10,3

 

Tala                 9,83

 

Nogoyá           9,12

 

Villaguay         7,3

 

Gualeguay       7,21**

 

Victoria           5,27**

 

Federal            5,12

 

Feliciano         4,82

 

I del Ibicuy      2,68**

 

 

*Este cuadro muestra el poblamiento desequilibrado de la provincia de Entre Ríos.

 

**Departamentos con vastas zonas de islas (lo que no los hace inhabitables, con infraestructura y planes adecuados).

 

 

Publicado por Río Bravo, el 18 de enero de 2011. 

 

 

Publicada originalmente en la revista Análisis, de Paraná, el jueves 23 de diciembre de 2010. 

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