"Estamos en condiciones de adelantar que vamos a votar en contra del proyecto que logró media sanción en la Cámara de Senadores", dijo el ex gobernador en la introducción de la tercera y última jornada del Ciclo de Socialización de Saberes "Hacia un nuevo modelo de producción de alimentos", en la que expusieron el investigador del Conicet, Damián Marino, y el médico Damián Verzañassi.
El proyecto al que hizo alusión es el que, en diciembre, entre gallos y medianoche, se aprobó por mayoría en el Senado y que reduce la distancia permitida para fumigar con agroquímicos respecto de las poblaciones a 500 metros para las clases toxicológicas 3 y 4, entre las que se encuentra el temido glifosato. Sin embargo, la iniciativa permite que la autoridad de aplicación (secretaría de Producción de la provincia) “a sugerencia o con la ratificación del Consejo Provincial Fitosanitario” pueda “suprimir, ampliar o reducir tales distancias”.
Además, Urribarri anunció la intención, junto con otros diputados, de presentar un proyecto de Ley que establezca "incentivos impositivos, fiscales, a la producción agroecológica en Entre Ríos, en todo su territorio".
Cualquier análisis que dejara de lado el proceso que llevó a esta decisión del bloque oficialista implicaría sobreestimar el viraje de este grupo de diputados y a la vez desconocer el proceso de asambleas, movilizaciones y reclamos que que tuvieron un hito el 20 de noviembre con la marcha convocada bajo la consigna "basta es basta", casi un grito desesperado, ante la (¿inexplicable?) sucesión de muertes de niños y adolescentes en la provincia por leucemia y diversos tipos de cáncer y la casi constante fumigación de escuelas rurales.
Urribarri antes de mostrar su faceta ambientalista promovió megaemprendimientos contaminantes como Arroz de Delta SA o la explotación de hidrocarburos mediante la cuestionada técnica del fracking. En ambos casos, fue la movilización popular lo que hizo al oficialismo dar marcha atrás con estos proyectos.
En torno a la Ley de Agroquímicos, cuando después del trámite exprés del Senado podía sospecharse que se aproximaba un tratamiento rápido en Diputados, la multiplicación de asambleas en toda la provincia y la visibilización del problema que eso generó, logró hacer abrir el debate y ponerle freno al asunto.
Pasaron por la legislatura reconocidos profesionales -desde la agronomía, la ingeniería química, la biología hasta la medicina- que expusieron con argumentos científicos sobre las consecuencias nocivas del uso de químicos en la producción de alimentos, derribando mitos sobre una supuesta inocuidad pero también planteando la posibilidad de una agricultura sin venenos, aún en gran escala.
Lamentable fue la ausencia de la mayoría de los diputados del bloque Cambiemos durante las tres jornadas -con la excepción de algunos legisladores radicales- que, a decir de Damián Marino, apuntaban a que "cuando levanten la mano tengan todos los fundamentos para tener la mejor ley o el mejor proyecto para la provincia de Entre Ríos".
Lo cierto es que este anuncio del oficialismo implica un nuevo triunfo del movimiento ambientalista que, desde la época de Paraná Medio, sigue poniéndole límites al poder político.

