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Jueves, 11 Octubre 2012 15:54

La jornada de lucha del 10 de octubre abre un nuevo panorama

Escrito por Claudio Puntel
No está en las tapas de los diarios de hoy, pero la jornada de lucha del 10 de octubre marca una bisagra y muestra a los trabajadores argentinos en el centro de la lucha social y política.

La jornada nacional de protesta convocada por la CTA, la CCC, Barrios de Pie, MST Teresa Vive, FAA, FUA, Pueblos Originarios en Lucha y la Federación Nacional Campesina y que contó con apoyo y movilización de importantes sectores de la CGT de Moyano, indica que algo va a cambiar en la Argentina. O empiezan a dar respuestas o se profundiza la lucha. La plaza de Mayo llena, las concentraciones en todo el país, aunque los jefes de redacción de los diarios hayan decidido subestimarlos, son hechos que abren un nuevo panorama.
 
El paro y la movilización se producen en un contexto de agravamiento de la crisis económica mundial. Una crisis cuyas consecuencias en la Argentina al principio fueron negadas y ocultadas por el gobierno kirchnerista, al mismo tiempo que tomaba medidas para que quienes paguemos los costos seamos los mismos de siempre: los trabajadores y el pueblo.
 
El saqueo inflacionario, los topes salariales, la mitad los trabajadores cobrando por debajo del Salario Mínimo Vital y Móvil y más del 50% de la clase obrera por fuera de los convenios colectivos de trabajo, las exigencias de “armonizar” las cajas de jubilaciones de las provincias, los topes a las asignaciones familiares y el impuesto a las ganancias en los salarios no son más ni menos que la descarga de la crisis sobre los trabajadores. Esto es una nueva transferencia de recursos de los bolsillos de los trabajadores y sectores populares hacia el bloque hegemónico de las clases dominantes, para quienes gobierna el kirchnerismo.
 
Esta crisis económica va a ser prolongada, ya lleva más de 5 años y estremece a todo el mundo. No es una mera “crisis financiera”, como caracterizan algunos. Se trata de una crisis cíclica de superproducción relativa. Lógicamente, en un país dependiente como el nuestro, con medidas que refuerzan la dependencia, sus efectos son y serán mucho más graves si no se toman medidas de fondo. No se puede soslayar que lo principal de nuestra economía se encuentra en manos de 500 monopolios imperialistas. La caída de la actividad en ramas de la construcción, de la carne, el descenso en las ramas automotrices, de autopartes, maquinaria agrícola y metalmecánica indican el panorama que se avecina. No hay lugar para especulaciones ni esperanzas en mejorías estacionarias o en los alivios que puedan traer algunos “vientos de cola”. Por eso, el grado de unidad en la lucha logrado para la jornada de ayer es fundamental para los tiempos que se avecinan.
 
Se equivocaron los sectores que, acordando con las reivindicaciones de ayer, decidieron quedarse en sus casas argumentando que “el aire está enrarecido por la atmósfera destituyente de los caceroleros” y la protesta de “prefectos y gendarmes”. Es momento de tener iniciativa, confluir, debatir a fondo y construir unidad para la lucha. Quien desensille hasta que aclare se quedará sin montura en medio del vendaval.
 
Sectores importantes del proletariado industrial o de la construcción, muy afectados por la crisis, quedaron afuera porque sus dirigentes sindicales prefirieron estar en el lugar de la alcahuetería y el negociado. Más temprano que tarde, a esos dirigentes, también les llegará la factura.
 
Ayer hubo decenas de miles de argentinos que se movilizaron por una “justa distribución de la riqueza; soberanía sobre nuestros bienes naturales; democracia participativa; reforma impositiva para que paguen más los que más tienen; gravamen a las rentas extraordinarias; nueva ley de entidades financieras; no pago de la deuda externa ilegítima e ilegal; comercio exterior soberano con control popular; defensa y promoción de la educación y salud públicas”. Al mismo tiempo, aclararon, delimitando el marco de la unidad: “no consentimos políticas devaluacionistas y propiciamos el debate de otro modelo productivo que interpele a este régimen extractivista, agroexportador y concentrador, que favorece el monocultivo sojero, o sea, expoliador, colonial y no sustentable que conspira contra el bienestar de nuestro pueblo”.
 
Los ejes de las reivindicaciones otorgan un fuerte contenido político a la jornada, porque los trabajadores entendemos que, como decía Paulo Freire, estamos “fregados” si no superamos “la acción por la acción misma”. El anuncio que ayer dio Micheli de un paro general con movilización en noviembre y la garantía de que “esto no va a terminar este año”, aseguran que vamos por más.
 
Publicado por Río Bravo el 11 de octubre de 2012. 

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