El bombo y el redoblante casi ni se escuchan por debajo de las voces que se imponen con sus canciones: “ole lé, ola lá, arriba están transando, abajo está Ejemplar”. En la calle, frente al hotel Gran Paraná en el que están reunidos (en el último piso) los que dicen ser dueños de la fábrica textil Ejemplar, están los trabajadores y los estudiantes, gremios y ciudadanos que los apoyan en su lucha. “Que los vengan a ver, que los vengan a ver: esos no son los dueños, son unos choros y quieren volver”.
Mucha agua corrió bajo el puente antes de este viernes 5 de noviembre. Cuando finaliza el acto y escrache convocado por los trabajadores de Ejemplar, al que asistieron estudiantes y militantes de AGMER, CTA Paraná y la CCC, nos quedamos conversando con Yamila Márquez y Esteban Danesi, dirigentes y militantes del Sindicato Obrero de la Industria del Algodón de Entre Ríos (SOIAER, adherido a la Central de los Trabajadores de la Argentina – CTA).
Un poco de historia
La fábrica textil Ejemplar lleva 17 años funcionando en la ciudad de Paraná, en el parque industrial “General Belgrano”, y es una de las pocas que en el país cuenta con capacidad para producir algodón hidrófilo, producto imprescindible en el área de salud. En sus inicios sólo ocupaba un pequeño galpón, pero los últimos dueños de la misma, que la adquirieron en 2001, mudaron la planta a las nuevas instalaciones que compraron, en el mismo parque industrial, a precio óptimo en el remate tras la quiebra de una metalúrgica. Allí comienza a funcionar como una sociedad anónima que agrupa a tres ex militares, dos de Buenos Aires y uno de Paraná, presidida por Jorge Muro, llegando a tener 35 empleados, incluido el personal administrativo y el ingeniero a cargo.
Desde sus comienzos, la sociedad anónima que se hizo cargo de la empresa se caracterizó por el destrato hacia los trabajadores, el incumplimiento de las mínimas normas de seguridad e higiene, el retraso en los pagos de salarios (que se llegaron a pagar en varias cuotas) y la prepotencia del ingeniero a cargo (Alberto Vivas, profesor de la UTN) de la planta ante cualquier atisbo de reclamo o malestar por parte de alguno de los empleados. Esto último incluía la prohibición del diálogo entre los trabajadores, el castigo con los horarios y los días de franco, sanciones disciplinarias, no pago de horas extras, gritos, acoso psicológico y amenazas. A esto se suma que durante un incendio descubren que no tenían ni mangueras para apagarlo, siendo que trabajan con material sumamente inflamable.
Todo esto ocurría ante la indiferencia del sindicato que supuestamente los nucleaba, la Asociación Obrero Textil (AOT, en la CGT), que en Entre Ríos sólo tiene sede y presencia en Gualeguaychú.
Empezar a organizarse
Ante esta realidad adversa, un grupo numeroso de los trabajadores de Ejemplar comienza a agruparse y a contactarse con representantes de CTA Paraná. Así, desde julio de 2009 conforman la Agrupación Algodoneros Unidos y enmarcan su militancia en la CTA. Al iniciar sus reclamos, la Dirección de Trabajo de la provincia, “siempre funcional a la patronal”, según Yamila, comienza a ponerles todo tipo de trabas para impedir su incipiente organización. Con la excusa de que no contaban con respaldo gremial (ya que “su” gremio “es” AOT, que integra la CGT, y no la CTA que los estaba amparando en los hechos), la Dirección de Trabajo asumió la representación de la patronal e incluso del gremio cegetista, al que convocó a discutir en nombre de trabajadores a los que sus dirigentes no conocían casi ni de vista.
Luego de que la Agrupación Algodoneros Unidos finalmente conformó su entidad gremial, el SOIAER, adherido a la CTA, en agosto de 2009 Ejemplar echa a Juan Castañeda, en una decisión que costaría mucho esfuerzo de ingenuidad y candidez no leer como una represalia por el atrevimiento de los trabajadores. Al recrudecer el reclamo de éstos ante el despido de su compañero, el entonces director Trabajo de la provincia, Oscar Balla, llama a la empresa y a la dirigencia de AOT (viene Darío Richutti, secretario general, desde Gualeguaychú), desconociendo a SOIAER. Patrones, gobierno y “sindicato”, formando juntos una santísima trinidad (indisoluble e indivisible, como corresponde), acuerdan, a espaldas de los trabajadores, la necesidad de aumentar la producción en los últimos meses del año para que la empresa pudiera “salir adelante”.
Pese a que para el arreglo entre AOT y Ejemplar los trabajadores no habían sido consultados, y que 2009 ya venía siendo un año de mucha producción, los trabajadores redoblaron el esfuerzo y en diciembre pasado consiguieron el récord (en 17 años de historia de Ejemplar) con 45.000 kilos de algodón. “Puro esfuerzo humano: las máquinas eran las mismas”, aclara Esteban. “Pero igual, cada vez se producía más y nosotros cobrábamos menos”, acota Yamila.
Cuando dijeron basta
En enero de 2010, todavía con salarios sin cobrar, 15 trabajadores presentan telegramas informando a la patronal que ya no pueden ir a trabajar porque no tienen los medios con qué hacerlo. El 4 de febrero el resto de los 25 (los otros 10 son jerárquicos) mandan sus telegramas y dejan de concurrir a Ejemplar. Agobiados y angustiados por la situación, que no presentaba ningún atisbo de solución por la vía jurídico administrativa, sabiendo además que los patrones estaban empezando a “vaciar las oficinas”; el 15 de febrero los trabajadores de Ejemplar deciden concurrir a la fábrica. Bajo una intensa lluvia, llegan al predio y se encuentran con una fuerte custodia policial, que como corresponde no había sido dispuesta para protegerlos a ellos.
Es entonces que comienzan con el acampe (en un principio por 48 horas) y las asambleas. Finalmente, luego de 15 días frente a la fábrica y hastiados de esta situación de incertidumbre y ninguneo por parte de la empresa, deciden entrar. La policía (también cansada y resignada) no ofrece resistencia. Ese mismo día, un representante de la firma, acompañado por un abogado y un escribano, ingresó rompiendo un tejido lateral (nunca intentó hacerlo por la puerta principal) y trató de echar a “mis empleados”. Se encontró con una resistencia que no preveía, y los mismos que quizá hace unos meses habrían agachado la cabeza ante el grito prepotente del patrón, lo enfrentaron, echaron y exigieron solución a sus demandas.
Luego de un par de “conciliaciones obligatorias” sin avance (la sociedad anónima insistió en que no tiene fondos para pagar los salarios adeudados), y con un gremio que no contaba con el reconocimiento del Ministerio de Trabajo de la Nación, la toma para resguardar los puestos de trabajo y la fábrica e impedir el desguace, se consolidó, confirmó y organizó.
Un plan de trabajo
Desde entonces, los trabajadores de Ejemplar se constituyeron como cooperativa (la llamaron “15 de febrero”, en honor a aquél histórico día de lluvia en que decidieron decir “basta”) y reforzaron los lazos de solidaridad con gremios, estudiantes y universidades, que ya venían construyendo desde un principio. Así, inventariaron todos los bienes y junto a docentes y alumnos de la UNL, la UADER y la UNER, confeccionaron un plan de reactivación de Ejemplar con la idea de autogestionar la fábrica. Esteban nos explica: “queremos volver a hablar con el diputado Jorge Kerz (presidente de la Comisión de Asuntos Cooperativos) con el plan que hace poco más de 15 días terminó la UNL, para que vean que es viable la empresa manejada por los trabajadores, que estamos capacitados; e ir también junto a (los chacareros algodoneros de) la Asociación de Productores del Centro Norte de Entre Ríos (Aprocener, a quienes les comprarían el algodón), para que vean que no sólo nosotros salimos adelante con esta propuesta”. Asimismo, avanzaron en un proyecto de voluntariado con docentes y estudiantes de la Facultad de Ingeniería (UNER, “Algodón ejemplar: un capital social”, dirigido por Jesuana Aizcorbe) y conformaron un Frente de Lucha por la Autogestión Obrera, “así como también solicitaron y todavía esperan la ayuda del gobierno para empezar a producir” (según afirma el volante que repartieron en la jornada de este viernes).
Mientras tanto, un grupo trabajadores se las ingenia para mantener la toma y las guardias en la fábrica, así como otros deben tomar trabajos temporales y changas para sostener a sus familias, pero aseguran que volverán a Ejemplar cuando ésta reabra y de hecho participan en muchas de las instancias de lucha que se dan en este camino. Los que están “adentro” se sostienen con principios solidarios y organizativos que son un verdadero ejemplo de lucha: bonos contribución para el fondo de huelga, huevos de pascua, empanadas, reciclado de plástico, festivales culturales junto con estudiantes que los acompañan (150 personas asistieron al último, en el predio de la fábrica en el parque industrial), y ahora están por hacer muebles de cemento para jardines. “Eso ayuda a sostener la lucha”, nos dice Yamila: “nos hemos desgastado y la hemos visto mala, y a veces cuesta creer; pero de este modo seguimos apostando y creciendo”. Esteban, por su parte, agrega: “Nosotros seguimos, queremos sacar lo mejor de esto, no es sólo cuestión de plata, hay gente que ha sangrado y se ha lastimado ahí, un laburo jodido…, desalojar y abandonar era tirar todo por la borda.”
Caminos
Dos son los caminos que ha encarado principalmente la cooperativa “15 de febrero” para intentar una solución a este conflicto. Mientras el ministro de Producción de la provincia, Roberto Schunk, les da vueltas argumentando que no pueden hacer nada desde el gobierno hasta que la situación de los trabajadores no esté “regularizada, legalizada”, ellos no se desaniman y avanzan con sus propuestas.
Por un lado, están concluyendo la elaboración de un proyecto de expropiación (debe salir por ley, y sería el primer caso en la provincia de Entre Ríos, aunque no en el país) que es el que tratará la comisión de diputados presidida por Kerz. Para ello debieron esperar el plan de reactivación que elaboraron principalmente docentes y estudiantes de la UNL, y que la Municipalidad de Paraná les diera los datos de catastro que finalmente consiguieron la semana pasada.
Por otro lado, el 28 de julio solicitaron la quiebra a la empresa para que, una vez otorgada, sea el propio Poder Judicial el que les ceda la fábrica a la cooperativa por el término de dos años. Si esto no ocurre y sí sale la quiebra, la fábrica va a remate. El pedido de quiebra está en el Juzgado Civil y Comercial Nº9, a cargo de María Gabriela Tepsich.
Ahora
Así, mientras los directivos de la sociedad anónima se juntaban ayer para realizar una asamblea ordinaria (¿y aprobar un balance?) y extraordinaria para resolver si se presentan a concurso preventivo (para llamar a todos los acreedores a “negociar” e impedir así que la S.A. caiga) o piden ellos la quiebra y fuerzan el remate; “abajo”, en la calle, los trabajadores de Ejemplar se manifestaban. De lo que resolvieran “los dueños” se enterarían por los medios de comunicación, porque con ellos “cero contacto, fuimos abandonados, como un pañuelo usado”, nos cuenta Esteban, con el sonido de los aplausos y las canciones de fondo. “Lo que queremos es preservar los 35 puestos de trabajo que son el sustento de nuestras familias”, insiste el volante que reparten y que la mayoría de los automovilistas y peatones recogen y leen con señales de aprobación.
Hoy, la principal apuesta de los antiguos patrones (¿y del gobierno?) es el desgaste de la lucha de los trabajadores. Se los nota sorprendidos: no pensaron que aguantarían tanto. La fuerza en sus miradas, sus cantos y su presencia, su “aguante”, los tiene a los mandamases de siempre algo desorientados. Es que los trabajadores saben que las máquinas están y que ellos tienen la capacidad y el saber necesario para hacerlas funcionar, para hacer la fábrica andar. La deuda que dejaron los prófugos en febrero rondaría el millón de pesos; entre sueldos, aportes patronales, con el fisco provincial y el nacional, y con los proveedores.
Pero a ellos, los “chicos de Ejemplar” (como les dicen cuando en algún acto público los reconocen con sus alcancías, pidiendo colaboración con el fondo de huelga), nada los desanima, nada los pincha, nada los tira para atrás. Siguen, remando a veces contra corrientes fuertes, siguen. Saben que pueden, saben que lo merecen, saben que les corresponde. Y, como ayer frente en la plaza 1º de Mayo, frente al hotel Gran Paraná, saben que no están solos.
Para colaborar con los trabajadores de Ejemplar: http://algodonejemplar.com.ar

