“Pedimos trabajo, atrás de los micros”, rezaba el cartel que sostenía este martes Marta López, de 52 años, frente a la Casa de Gobierno de Entre Ríos, o la Casa del Pueblo como ella prefiere decirle, cuando el gobernador Sergio Urribarri (FPV) recibía a los embajadores de Japón, Tailandia, Indonesia, Filipinas, Corea del Sur e India.
Marta extendió la consigna inscripta en una bolsa de nailon para que todos vieran su reclamo. Aunque los visitantes no conozcan el castellano y los funcionarios miren para otro lado, ella estaba segura que hay un lenguaje común a los hombres y que supera las palabras: la imagen.
Marta viste una remera azul desteñida, un pantalón de jogging y una zapatillas rojas, vive en una carpa armada con un toldo negro, bolsas de nailon y retazos de arpillera, con consignas pidiendo trabajo digno; también hay un cartel de “El sueño entrerriano” que, lejos de utilizarse como bandera política, sirve para impedir que el viento pase por las aberturas que quedan al descubierto en la choza.
Una foto captó el momento justo en que dos micros taparon el acampe cuando los embajadores se disponían a entrar a la Casa de Gobierno a través de una principesca alfombra roja.
En el acto con los representantes extranjeros, el gobierno de Urribarri quiso tapar el reclamo de la vista de los embajadores. Para ello se ubicaron dos grande colectivos frente al acampe y en paralelo a la Casa Gris.
“Hoy vinieron embajadores. Nos levantamos con todas las expectativas de cada día de estar frente a la Casa de Gobierno esperando que alguien salga con una respuesta de trabajo para nosotros y nos encontramos con dos micros”, contó Marta angustiada.
“Micros grandísimos tapándonos y encintando toda la cuadra para que no atravesemos nosotros. Nos pidieron que no crucemos la cinta de peligro”, agregó.
-¿Ustedes creen que los quería tapar?
-No es que creíamos, sino que así fue. Nos dijeron que teníamos prohibido pasar la cinta de peligro.
Marta Lopéz acampa junto a dos jóvenes frente a la Casa de Gobierno de Entre Ríos desde hace exactamente dos meses –este miércoles 27 de noviembre se cumple el segundo mes de protesta-, pidiendo trabajo. Contó que ya realizaron dos pedidos de audiencia al gobernador y que le contestaron que no recibe más a nadie.
Con 52 años salió rumbo a Paraná junto a otras personas el 25 de septiembre “con el propósito de llegar a aquí a pedir trabajo”. Llegaron dos días después, el 27. Aseguró que el único ofrecimiento del gobierno provincial que recibieron fueron propuestas de microemprendimientos.
El grupo de desocupados había estado manifestándose en las inmediaciones de la casa del gobernador Sergio Urribarri, en la ciudad del citrus –entre Bulevar San Lorenzo y Morroberna-, pero les exigieron que se retiren del lugar. Ese día las personas provenientes de Barrio Nevel Norte y Sur, 25 de Mayo y Belgrano, entre otros, concluyeron que para lograr su objetivo debían trasladarse a la capital entrerriana.
Partieron a pie y algunos hicieron dedo en la ruta. De las 30 que participaron del reclamo llegaron 14. Marta relató a Río Bravo que algunos se fueron retirando porque aceptaron “el microemprendimiento porque ya no podían soportar el padecimiento que se sufre aquí ya que las inclemencias del tiempo azotan”, dijo.
Ahora en Paraná sólo quedaron tres personas manifestándose día y noche por “un trabajo digno”. Marta comentó que su lucha es también por una fuente laboral para su hija de 27 que está en Concordia cuidando a su hijo de casi un año. Confió que rechazaron los microemprendimeintos porque “ya lo hemos probado en ventas de comestibles, artesanías y no nos resultaba soportar todo un mes con la familia”.
“Hay quienes de repente siguen adelante con un Plan o un microemprendimiento. Pero no es la idea nuestra ya que queremos progresar. Queremos un trabajo digno, que mensualmente uno esté cobrando un dinero y disponer para tal cuenta una parte y para otros gastos otra”, explicó la señora oriunda de Concordia.
Y denunció: “Nos vinimos aquí a pedir trabajo a la Casa del Pueblo y nosotros tenemos prohibidos el ingreso”.
Marta lamentó que no los dejen entrar a la Casa de Gobierno para ir al baño o sacar agua. Los tres deben hacer sus necesidades en la estación de servicio de calle Buenos Aires y Laprida.
Solidaridad
Sin embargo, Marta no sólo denunció cómo se ocultó su protesta y la de sus compañeros, sino que también agradeció la solidaridad de la sociedad paranaense por la ayuda brindada durante los 60 días de acampe.
“La gente de Paraná fue muy solidaria. Nos recontra mil duele que tengan que ser ellos quienes nos ayuden. Quienes mayor poder adquisitivo tienen son los que menos se aproximan a ayudar. Son los que no ven, no escuchan y tampoco tienen vergüenza”, afirmó.
-¿Recibió ayuda de funcionarios, senadores o diputados…?
-Son ellos, los que son funcionarios, que vienen a ser los que no ven, no escuchan y no tienen vergüenza- contestó Marta.
Publicado por Río Bravo el 27 de noviembre de 2013.

