Lecciones de las elecciones, obreros despedidos y otro mazazo a la porfiada esperanza.
¿Quién otro que el Beto se iba a convertir en el protagonista familiar de las elecciones? Llevando y trayendo gente, de aquí para allá, para ver si esta vez sí, liga un cargo en planta permanente en la municipalidad. Los parientes lo miraron de reojo, con mucha pena. “
Siempre lo digo yo, a este gurí nunca le gustó el pique, no hay caso” –se lamenta su padre, avergonzado que le haya salido un hijo puntero.
La opinión estuvo dividida. Marcela votó a Cristina porque “
no se puede negar que estamo’ un poquito mejor”. Gervasio siguió los consejos de su padre, y se sumó al milagro por Altamira. Evaristo siempre vota a la izquierda, aunque ahora no esté militando en ningún lado. Y eso que su jubilación coincidió con la época en que los del partido lo dejaron tirado. Nuestro amigo se identifica con su padre en política, y su situación laboral le hace desconfiar de la supuesta distribución del ingreso. “
¿Cuándo nos va a tocar a nosotro’?” –se pregunta al ver los escándalos de corrupción en los medios, y la falta de trabajo en blanco.
Hablando de precarización laboral, el día después de las elecciones llegó el telegrama para los rebeldes de la cooperativa trucha. Apenas se escuchó la palabra sindicato, los capos se pusieron firmes y cortaron cabezas. Justo cuando Gervasio decía que “
les voy a dar una mano a los gurise’”. Parece que uno de los más jóvenes, habló ingenuamente con un delegado de la Uocra que los traicionó. Los sindicalistas carneros están muy metidos en el trabajo en negro, tanto como los funcionarios que cobran lindas coimas por hacer la vista gorda.
Encima se tuvo que bancar la euforia de Beto por el triunfo kirchnerista, que contrastaba notoriamente en la mesa larga de Lorenza, con su amargura por los compañeros despedidos. “
¿Qué mierda festejá vo, se puede saber? ¿Acaso te cree que se acaban los pobre en este pueblo?” –estalló Gervasio. Intervino la madre para que haya paz, y luego hubo pedido de disculpas y abrazo de reconciliación. No sea cosa que los políticos sigan llenándose los bolsillos, y los hermanos se peleen desoyendo una de las máximas del Martín Fierro.
De todos modos, la noticia más triste e importante de estos días, se dio antes de las elecciones. La casa volvió a quedar en veremos. “
Ya no hay ma’ que hacer, ni con la plata del alquiler de los gurise’ nos va a alcanzar” –le explicó Roque a Isabel, preocupado por el futuro de Marcela, Gervasio y Tomasito. Mientras tanto, en la tele pasaban una propaganda de Alfonsín. “
Que me pregunten a mí”, decía un actor en referencia a la inflación. Y así decidió su voto Roque, por más que ninguno de los políticos que sostienen este sistema perverso, estén verdaderamente preocupados por la gente.
Van a pasar unos meses. Es probable que las próximas elecciones tengan un resultado similar. Nosotros seguiremos preocupados por el futuro de estos hermanos entrerrianos, que son casi una parodia a Pirandello. “
Seis personajes en busca de un autor”, escribió el dramaturgo italiano. Estos personajes nos piden que cambiemos la realidad, porque ni en la ficción se aguanta tanta malaria.
Publicado por
Río Bravo el 22 de agosto de 2011.