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Viernes, 29 Julio 2011 18:59

Runruneros nos traerán una luna para los sueños

Escrito por Claudio Puntel

La murga Runruneros de la Orilla presentará mañana su cuplé "Son 10 años cantando a tu lado". Será a las 21,30 en el Centro Juan L. Ortiz, con entradas a quince pesos y anticipadas a doce.

 

 

 

Los Runru, esta vez ofrecen “nuevos cupleteros, muñecos, humor, teatro”. Su actual director, Pablo Bejarano (Pol, de aquí en más), nos cuenta que para esta fiesta de los once van a “presentar el trabajo de los 10 años, pero un poco modificado. Una modificación que creemos que lo deja mucho más redondo, mucho más lindo”. Claudio Vera, socio fundador, agrega que introdujeron cambios en “la estructura del cuplé. Hicimos como una especie de collage de los siete cuplés que hemos hecho en estos años”. A diferencia del cuplé del año pasado, basado en “una estructura con personajes que, siendo cupleteros, organizaban dentro del cuplé; lo que a muchos no nos cerraba porque parecía que estábamos dándole entidad a personajes de la televisión. Esta vez -si bien son las mismas canciones de estos diez años de los Runruneros- el eje son dos personajes cupleteros que están viviendo la fiesta de los diez años y que van anexando cada uno de los bloques”.

 

Una luna se despereza

en el cielo prieto

y raya con sus tizas al Paraná.

El viento despeina

desde la orilla

platillo y parche

en marcha camión.

Y trayendo a cascotazos

la madrugada llega el runrun.

 

La gacetilla runrunera promete que nos “traerán la luna de aquel viejo carnaval donde la crítica transforma y hace posible los grandes sueños”. Uno se pregunta qué razones hacen que a once años de su creación, a los runruneros les siga llegando gente nueva. “Aparece mucho de lo que implica el trabajo colectivo; cierta perspectiva ideológica clara y lo pasional de la murga”, detalla Claudio. Y agrega que también los mueve “esto de divertirnos; decir lo que pensamos; hacer en ese decir y disfrutar mientras lo hacemos y lo pensamos”. En este disfrute compartido existe un permanente dar y recibir. “Eso, como trabajo colectivo nos parece una de las cosas que contagiamos. Nos contagia y a la vez nos alimentamos de eso; sobre todo los que estamos desde el principio”, fundamenta entusiasmado.

 

El trabajo colectivo también exige aprovechar las individualidades en beneficio del grupo; lo que se advierte en “la construcción de los títeres; que si bien fue importante hacerlo como un acto colectivo, como la confección de los trajes, la escenografía, los arreglos y demás; esta vez fuimos coordinados por Daniela Vera. Desde su creatividad, ella nos fue dictando en forma de taller la posiblidad de construir estos títeres, (o marionetas, no sabemos bien qué son). Daniela nos coordinó en taller y después la murga produjo y pintó. Ella ya había hecho otros aportes, junto con el Colo, en cuestiones que tienen que ver con la creatividad y la producción de algunos nexos que habíamos tenido”.

 

Runrunero,

risa mordaz.

Pregunta, tábano, paloma,

desafío que incomoda

desde el fondo del disfraz.

 

¿Qué significa ser un runrunero? La primer respuesta de Pol fue otra pregunta: “¿Tengo que llorar acá?” La salida tiene que ver con lo que ocurre al final de cada año, cuando “hacemos una especie de encuentro de reflexión que nos motiva a que cada integrante comparta por qué estamos, qué es la murga para cada uno, qué aportamos, qué restamos”. Pol confiesa que ha llorado cada vez que debió decirlo. “Lloré, porque es muy fuerte lo que significa la murga para mí. Es como todo. Yo me siento como que soy lo que soy gracias a la murga. La murga me enseñó mucho, me transmitió mucho, toda la murga es mi maestro; lo que soy es gracias a ellos, que pertenecen a la murga”.

 

Runrunero, te vi

en la panadería

contando centavos,

colgado conmigo en el bondi;

cortando alambre

hasta fin de mes.

 

La memoria de Claudio desanda esta casi docena de años y desgrana: “Yo no puedo dejar de pensar en los orígenes de la murga; la posibilidad de darle continuidad a lo que en un momento fue un examen en el profesorado allá lejos. Junto con Ariel Micol fuimos los que de alguna manera produjimos ese examen y continuamos este espacio. Siento, como Pol, la necesidad de defender, proteger y seguir apostando a un espacio construido desde lo colectivo”. De inmediato hace referencia a lo complejo que es un espacio donde confluyen tantas historias y deseos heterogéneos y reconoce que “independientemente de que seamos todos amigos, no somos todos amigos. Eso hace que uno pueda vivir esta experiencia de saber que había gente en la murga que no pensaba como uno, que no actuaba como uno. Que traía las contradicciones que uno también tenía y esa contradicción era poder trabajar con la tolerancia. La tolerancia... con todo lo que esto implica, ¿no? comprender y trabajar con el otro sabiendo que el otro no piensa como uno. Esto, siempre fue protegido por la murga como espacio”. Claudio y Pol coinciden en caracterizar a la murga como una “construcción artística, que tiene que ver con lo estético, tiene una gran fuerza ante lo ético y a la vez es un espacio político. Que va diciendo, mostrando, apostando y aportando un elemento para poder interpretar qué cosas nos pasan”.

 

Runrunero, uno de mi cuadra.

Casi, casi igual a mí,

sólo que con el misterio

de la pintura,

y la poesía al hombro.

Caben mis sueños

en tu runrunera canción.

 

Entre los runruneros hay varios trabajadores de la educación. Tarde o temprano la charla recalaría en las vinculaciones de este “espacio de militancia” con posicionamientos pedagógicos y científicos. “Hay un vínculo, en lo mío más que nada”, arranca Pol. Insiste en el papel de la murga en su constitución subjetiva: “La murga me formó a mí y a partir de esa formación, es lo que aplico en mi trabajo. Eso es lo que me permitió a mi estar frente a un grupo, manejarme y tener mucho más claro otras cuestiones”. Claudio comparte la afirmación y detalla que “en este hacer con la murga, desde la interpretación y la reflexión, vamos produciendo ese saber que tiene que ver con el arte; que es también saber, conocimiento, conocer. Creemos en esta posibilidad que la murga nos brinda, de mostrar desde otro lugar, con otras formas y otras metodologías, lo mismo que enseñamos permanentemente en el aula”. Y ya que estamos hablando de pedagogía, algunas referencias son inevitables; los murgueros entrevistados destacan “el vínculo que hay entre lo estético y lo ético, que atraviesa profundamente y ahí está nuestro maestro Paulo Freire, que justamente hace esa vinculación tan extraordinaria”.

 

No podemos faltar mañana al Juanele; esta murga nuestra pasó la década y quiere festejarla cantando y contando con nosotros. “Este espectáculo que se renueva en la estructura es un repaso por todos estos diez años. No sólo de la murga, sino del país. Hay una parte del cuplé que son los popurrí; que el popurrí en la murga es el momento en que se permite decir y reflexionar acerca de la crítica social que hace. Entonces, lo que vamos a encontrar en el lapso del 2000 al 2011 es un repaso de lo acontecido y de los personajes políticos que nos dieron la posibilidad de decir, de cuestionar y de reflexionar a partir de sus acciones gubernamentales y políticas. Que, bueno... más de uno de ellos anda por acá, nomás. Me parece que es una forma de revivir estos diez años para empezar a saber que la memoria también es conquista y construcción. Y que a la memoria muchas veces la puede el olvido, y no queremos eso”.  

 

ENTRADAS ANCITIPADAS: $12 en la puerta $15

CONTACTOS: 4354361 -4316563 - 154754655

 

Publicado por Río Bravo el 29 de julio de 2011

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