“El 4 de abril de 2007, en el marco del conflicto docente en la provincia de Neuquén, los trabajadores de la educación en el sindicato de ATÉN, nucleado en la CTERA, decidieron realizar un corte de ruta como profundización de la medida de lucha que se venía llevando a cabo desde hace varios días.
Los docentes se enfrentaban a una decisión política del gobierno provincial de Sobisch de negar un aumento salarial y aumento del presupuesto de la educación pública. Dicha posición fue encubierta por un gobierno nacional que permaneció al margen del conflicto.
Al llegar al lugar y antes de que se efectivizara el corte de ruta, los docentes fueron desalojados con balas de goma, gases lacrimógenos, y un carro hidrante en dos ocasiones. Muchos se refugiaron, algunos se dispersaron y otros, a pesar de haberse retirado del lugar, fueron perseguidos por la fuerza policial.
Tras una conversación de dirigentes con los policías, se detuvo el accionar policial y los docentes se retiraron en grupo, a pie y en autos, escoltados por camionetas policiales. Luego, sin aviso, dichas camionetas se adelantaron en la caravana, encerrándolas y reanudando el uso de las fuerzas.
Fuentealba se encontraba en el asiento trasero de un auto que se retiraba del lugar, cuando un policía de nombre José Darío Poblete, integrante del G.E.O.P., disparó una granada de gas lacrimógeno hacia el auto, que se encontraba a unos dos metros de distancia, dando un golpe de muerte al maestro Carlos Fuentealba, que falleció el día después.
Claramente, había una decisión política de parte del poder estatal de reprimir a los trabajadores docentes y con eso acallar sus voces, sus reclamos y las banderas que levantaban. Lejos de convertirse en luto, ese disparo significó la resignificación de la lucha docente y la resistencia ante el avasallamiento de sus derechos.
La matriz de la represión estatal, esa misma que todos los 24 de Marzo condenamos y repudiamos, una vez más se hizo presente, no ya en su escala genocida, pero sí represiva y asesina. Fuentealba enseñaba a leer y escribir, a sumar y restar a los obreros de la construcción que no sabían. Construía y fortalecía sueños de libertad. Era Fuentealba. Por eso lo mataron.
Por eso su nombre y su lucha es reivindicado por miles y miles de docentes que en todo el país siguen insistiendo en parir un presente mejor para los que son más. Docentes que siguen resistiendo ante la actual desvalorización de la educación pública y de la figura docente, que lejos de ser una profesión que demande 4 horas de trabajo diaria y como recompensa tenga tres meses de vacaciones, tal como se sostuvo desde el gobierno nacional, es una tarea cargada de compromiso político.
Hoy, como futuros trabajadores de la educación, rendimos homenaje a Fuentealba, porque hasta en su lecho de muerte nos dio una gran clase, la de que “la única lucha que se pierde, es la que se abandona”. Fuentealba nos enseño que la educación pública debe ser defendida ante el avasallamiento del poder burgués corrompido por su codicia.
Cuando decimos Fuentealba presente, decimos Nunca Más. Cuando decimos Nunca Más, decimos no al luchador como terrorista, no al proyecto X, no a la criminalización de la protesta. Cuando decimos no a la criminalización de la protesta, decimos SÍ al derecho de huelga, sí al aumento de presupuesto genuino de la educación, sí a la defensa de la educación pública. ¡¡¡Fuentealba, hoy mas que nunca Presente!!!”
Documento elaborado por el Frente de Unidad de Estudiantes en Lucha (FUEL), de la FCE – UNER.
Publicado por Río Bravo el 06 de abril de 2013.

