Este 2 de abril será un día especial No sólo por los motivos que habitualmente lo es, en tanto se conmemora el día de los veteranos y caídos en la Guerra de Malvinas, sino por el particular contexto en el que se desarrollará. De hecho, el feriado se adelantó y mañana será un día hábil, por más que en el marco de la cuarentena obligatoria para contener la epidemia del Coronavirus, no se vaya a notar.
En ese contexto es que numerosos ciudadanos firmaron el documento que promovió el Foro Patriótico y Popular Regional Entre Ríos. Dicha agrupación forma parte de la comisión que organiza la caminata con antorchas que cada 1° de abril por la noche se realiza en Paraná desde la Plaza de Mayo hasta la vigilia en espera del 2 de abril junto al monumento en homenaje a los caídos y combatientes argentinos en Malvinas.
El llamado es a recordar la fecha y plantar bandera en contra del olvido y de los discursos desmalvinizadores. Arrancan, en ese sentido, de forma clara y contundente: " Se cumplen 38 años de la reconquista patriótica de las Islas Malvinas de manos del colonialismo británico. El 2 de abril de 1982, la Argentina recuperó el ejercicio pleno de la soberanía, en un incruento y pleno acto de razón y justicia, sobre los territorios usurpados por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte quien había ocupado violentamente nuestros territorios el 3 de enero de 1833."
Un 2 de abril especial
"A mi barrio lo conforman 32 torres, y cada torre tiene 3 edificios, y cada edificio 18 departamentos. Viven jubilados, maestros, empleados, desocupados... laburantes. Colgué la Bandera de la ventana, empecé la Vigilia en mi casa. En el medio de esta lucha contra la pandemia, que todos sepan: a Malvinas, volveremos!!!"
Así se expresa el escritor Pablo Felizia, uno de quienes impulsó en Entre Ríos el acompañamiento al documento que recoge las firmas de numerosos combatientes de Malvinas, referentes de la cultura y la política, profesionales, estudiantes y trabajadores en general.
A continuación, publicamos el documento completo, que recorre la historia de la fecha que se conmemora hasta los debates abiertos en la actualidad.
Conmemoran 38 años de la reconquista patriótica de las Islas Malvinas de manos del colonialismo británico
Se cumplen 38 años de la reconquista patriótica de las Islas Malvinas de manos del colonialismo británico. El 2 de abril de 1982, la Argentina recuperó el ejercicio pleno de la soberanía, en un incruento y pleno acto de razón y justicia, sobre los territorios usurpados por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte quien había ocupado violentamente nuestros territorios el 3 de enero de 1833.
Ese 2 de abril se realizó el operativo “Rosario” de Reconquista de las Islas Malvinas comandado por el señor Almirante Carlos Büsser, haciendo realidad el sueño del gran Almirante de la Patria, el genial y valeroso irlandés Guillermo Brown, quien propuso en ese fatídico 1833 recuperar las Islas Malvinas de manos del usurpador con una fuerza militar a su mando, propuesta que las autoridades entonces no aceptaron.
Conmemoramos esa reconquista en un año muy especial para todos los argentinos. Se cumplen 200 años de la muerte del General Manuel Belgrano y 250 de su nacimiento.
Belgrano es un héroe singular, un héroe del que todos los argentinos podemos y debemos aprender.
Dedicó su vida a la revolución y a la lucha por la independencia.
Libró las dos principales y casi únicas batallas terrestres por la independencia que garantizaron la independencia nacional y la integridad del territorio patrio en lo que el Congreso de Tucumán llamó las Provincias Unidas de América del Sur. Nos referimos a las Batallas de Tucumán y Salta. Ejército revolucionario, milicias gauchas, pueblo en armas para la independencia de España “y de toda otra dominación extranjera”.
Los triunfos del Ejército de Norte comandado por el General Belgrano en Tucumán y Salta conmovieron a aquellas América sublevada de norte a sur y desde el Pacífico al Atlántico. Como fue en 1806 y 1807 cuando los pueblos de las futuras provincias Unidas de Sudamérica derrotaron a una de las más poderosas potencias mundiales: Inglaterra.
Como reseñó Matheu en sus memoria: los oficiales dispersos de los ejércitos de tierra y de mar, se unieron al pueblo en armas y derrotaron la invasión inglesa. Fue, aunque muchos de sus mejores protagonistas no pudieran comprenderlo cabalmente entonces, el comienzo de la lucha por la libertad y la independencia de nuestra Patria Grande que significó una prolongada y dura guerra de emancipación que acabó en la batalla de Tumusla en el actual territorio de la Bolivia en abril de 1825 y con la liberación en 1826 de la Isla de Chiloé, último reducto del colonialismo español, por las fuerzas del ejército patriota de Chile.
En nuestra América hay todavía un reducto colonial: Malvinas. No es el único, pero sí el más importante.
La nueva usurpación de nuestros territorios patrios el 14 de junio de 1982, nos impone el deber de continuar la lucha por la reconquista para hacer realidad el mandato de los congresales reunidos en Tucumán en 1816.
Como dijo el actual presidente de la Nación, Dr. Alberto Fernández “no hay lugar en el siglo XXI para el colonialismo”.
Para que ese atropello llegue a su fin, para que en la Patria Grande Americana no perdure el anacronismo de la usurpación colonial de parte del Reino Unido de Gran Bretaña, reclamamos, como hacemos desde hace muchos años una serie de medidas que entendemos allanarán el camino para esa efectiva reconquista de los territorios usurpados.
Algunas de esas medidas las hemos expuestos al señor Embajador a cargo de la Secretaría Malvinas, Daniel Filmus a quien le hemos solicitado una entrevista y que esperamos nos sea concedida.*
La usurpación de Malvinas, San Pedro (Georgias del Sur), Santiago (Sándwich del Sur) y demás archipiélagos australes significan una grave afrenta a la soberanía de nuestra patria y la integridad territorial de toda América del Sur.
Malvinas es: todos los archipiélagos australes, la rica plataforma continental argentina, la Patagonia y la proyección antártica. Es la soberanía de mares que unen el Atlántico Sudoccidental y el Pacífico Sur. Es la soberanía de las riquezas hidrocarburíferas, ictícolas, de reservorios polimetálicos, de agua dulce. Es la soberanía de un paso estratégico a nivel mundial.
Pensar en la recuperación de Malvinas y la defensa de nuestros mares, territorios continentales y proyección antártica no puede pensarse sin la anulación de los oprobiosos Acuerdos de Madrid de octubre de 1989 y febrero de 1990. El primero de ellos nos impuso el paraguas británico de soberanía (lo único que hay que discutir con el Reino Unidos es cuándo y cómo ha de devolver las islas a nuestro país para el ejercicio pleno de su soberanía) y el segundo de control de nuestro sistema de defensa nacional, en especial del instrumento militar de las fuerzas armadas argentinas;
- exige la derogación de la Ley N° 24.184, Ley de Garantía a las inversiones británicas, sancionada por el Congreso de la Nación el 14 de noviembre de 1991 con un sólo voto en contra;
- reclama la derogación de los Acuerdos Malcorra-Duncan y Foradori-Duncan que significaron un gravísimo retroceso a los intereses soberanos nacionales;
- demanda el estricto cumplimiento de la llamada Ley Solanas, la nacionalización de la Ley Gaucho Rivero para impedir que los buques de aprovisionamiento británicos usen nuestros puertos para sostener su ilegal e ilegítima usurpación y la suspensión de los vuelos desde otros países también para asistir la logística de los colonialistas británicos.
Y también impone el desarrollo de un sistema de defensa nacional disuasivo acorde a los intereses y necesidades de toda la Nación.
La tragedia del ARA San Juan compele una reflexión que se vincula a la cuestión Malvinas y la defensa de la soberanía nacional. Rendimos tributo a sus 44 tripulantes. El pueblo en su conjunto los ha adoptado como hijos ejemplares que murieron cumpliendo tareas soberanas.
El presidente de la Nación en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias este 1 de marzo de 2020, se ha referido a Malvinas, a nuestros litoral marítimo, a la necesidad de defender esos territorios y riquezas.
Para ello es imperioso la recuperación del sistema de desarrollo técnico, científico y de producción independiente de la industria de la defensa, destruida por imposición del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a partir de la firma de los Acuerdos de Madrid de 1989 y 1990 que significaron en la práctica la rendición ante el usurpador británico.
El desarrollo de nuestro sistema de defensa debe y puede inspirarse en los grandes fundadores de la Patria. Belgrano, entre ellos, de quien el propio San Martín llamó “padre de la patria” por el papel fundacional que le cupo desde antes de la gloriosa Revolución de Mayo.
Una defensa nacional patriótica, de carácter verdaderamente popular como fueron los ejércitos de la patria en los batallas de Tucumán y Salta, el Ejército de los Andes, la gloriosa armada argentina al mando de Guillermo Brown.
Y con el ejemplo de los 649 héroes caídos durante la reconquista y la Defensa de Malvinas en 1982.
No los olvidamos ni los olvidaremos nunca.
Que el usurpador británico sepa: la Argentina recuperará sus territorios en el momento y de la manera que sea conveniente.
Ante estos 649 héroes nombres sostenemos nuestro compromiso.
No nos rendimos, no nos rendiremos nunca.
¡¡Viva la justa causa nacional de Malvinas!!
¡¡Viva la patria!!
Publicado por Río Bravo el 2 de abril de 2020.
Es suficientemente conocida la relación que tuvo la Argentina con los organismos internacionales de crédito. Hay que estar viviendo en una dimensión distinta de la realidad para dudar de la complicidad operativa de los organismos multilaterales (FMI, BM y BID) con los grandes grupos financieros internacionales. El Plan Brady es un ejemplo de cómo colaboraron para salvar a los bancos, y liberarlos de créditos presumiblemente incobrables, articulando toda una estructura que fue impuesta en casi todos los países de Latinoamérica, a principios de la década del 90, mediante la cual además de incrementar el endeudamiento externo, permitieron comprar empresas públicos a precios irrisorios, lo que determinó en la Argentina, un desguace integral del Estado.
Aunque, este organismo multilateral, es solo en apariencia una institución que se dedica a la cooperación monetaria, en realidad tiene una estructura y un poder mucho mayor aún que un estado soberano. Si bien el FMI no tiene regulada ni establecida ninguna responsabilidad internacional por las acciones que realiza, es el que decide y consolida espacios de poder a través de la maniobrabilidad del dinero recaudado en los estados tributarios del sistema, generando un esquema plutocrático sin ninguna bandera ni frontera específica, que ha manejado los esquemas económicos del mundo entero, mediante la eufemística justificación de la existencia de un mundo globalizado, donde la interdependencia de los estados hace posible el funcionamiento de estos mecanismos de control. Si se recorre el documento donde está establecido su funcionamiento, se podrá ver que goza de todo tipo de inmunidades, aún respecto de la acción que puedan ejecutar gobiernos que eventualmente se sientan damnificados por alguna decisión de su directiva.
El resultado de la aplicación de estos programas de ajuste determinó durante la década del 90 el notable deterioro de nuestra calidad de vida, que se vio involucrada en medio de un sistema en el cual los indicadores de crecimiento de la productividad, la generación de empleo y los índices económicos en general mostraron una abrupta e indetenible caída. El sueldo real de los trabajadores disminuyó, al producirse recortes de salarios, mientras se flexibilizó la legislación laboral para permitir que el empresariado nacional y extranjero manejara discrecionalmente el empleo, sin limitaciones de carácter legal que pudieran encarecer lo que ellos llamaban sus costos de producción. Se redujeron los servicios sanitarios y educativos; reaparecieron con más fuerza las llamadas enfermedades de la pobreza (dengue, paludismo, cólera, etc) y aumentaron los precios de los servicios básicos (luz, agua, teléfono, combustibles, gas) debido a los procesos de privatización. Hubo una apreciable transferencia de recursos a la economía informal, como consecuencia de los despidos o en razón de la falta de puestos de trabajo, lo que determinó un auge exponencial del cuentapropismo. Creció la desocupación, la subocupación y los contratos laborales “basura”.
Pareciera que, pasan los años, y se repiten los mismos esquemas de auxilio financiero, ante crisis repetidas, y discursos mentirosos de una transparencia que no existe. El presidente Macri, dijo hoy que siempre habla con la verdad, pero la realidad que puede observarse muestra que su discurso resulta insostenible. La recurrencia al FMI, es un salvataje, porque las reservas del Banco Central están comprometidas, y la llamada “prevención” del auxilio financiero, no es tal, sino contar con dólares que ya no pueden obtenerse de los grandes bancos, cuyas ganancias han crecido exponencialmente y lo siguen haciendo
Los datos de la realidad son preocupantes:
En el presupuesto 2018 hay vencimientos por 1.284.400 millones de pesos y se contempla emitir nueva deuda por 2.180.700 millones, lo que significa un endeudamiento nuevo equivalente a 46.200 millones de dólares.
La deuda creció en el año 2016 34.500 millones de dólares, 38.200 en el 2017 y sumada la nueva deuda prevista en el Presupuesto el endeudamiento neto llegaría a los 119.000 en tres años. La dictadura en 7 años, elevó la deuda de 8.000 a 45.000 millones de dólares, que actualizados estarían en el orden de los 70.000 millones.
Colocar la deuda prevista este año 2.180.700 millones de pesos (113.000 millones de dólares) significa un promedio 6.000 millones de pesos por día y 250 millones de pesos por hora.
A diferencia del capital refinanciado, los intereses se pagan y son parte muy importante del gasto público, y lo que no se puede pagar se capitaliza por anatocismo. El año pasado estaba previsto pagar 247.600 millones de pesos, pero la cifra se elevó a 320.000 millones de pesos. En el presupuesto 2018 se prevé pagar 406.500 millones de pesos, lo que significa casi 21.000 millones de dólares solamente de intereses.
El pago de los intereses de la deuda es el que tiene mayor ritmo de aumento interanual 28.0% en el 2018 contra un promedio del gasto público primario (sin contar los intereses de la deuda) del 16% del 2017
El pago por intereses constituye el 14% del gasto público total, pero representa el 28.3% del gasto de la Administración Central.-
Las corridas de los últimos días se produce pocos días antes del mega-vencimiento de Lebac a renovar por el BCRA el Martes 15.5 por 680.000 M$ (Millones de Pesos), que representan el 55 % del stock total de estas letras (1.3 B$-Billones de Pesos). No está demás apuntar que ante la suba de la tasa de política monetaria, vamos a tener que pagar más de 400.000 millones de pesos de intereses de las Lebac durante el 2018.
La Política institucional de compra de Reservas con Deuda Pública – la deuda cuasi-fiscal del BCRA por Lebac – que fue utilizada en gran escala por la administración Kirchner y que ahora ha sido potenciada hasta límites inmanejables por la nueva administración se ha convertido así en el agujero negro de las finanzas del Estado Argentino, con consecuencias difíciles de dimensionar y que pueden llevar nuevamente a la Nación a una crisis de la deuda, al no poder afrontar sus obligaciones.
Los 30.000 millones de dólares, que posiblemente aportaría el FMI, es casi lo mismo que las Lebac que vencen el martes 15, y veremos que ocurre con su refinanciación.
Pareciera una constante de la dirigencia política actual y la de anteriores gobiernos, ocultar al pueblo lo que negocian en secreto, aunque después las consecuencias de lo que acuerdan deban ser asumidas por toda la comunidad. A esto se suma la hipocresía de referentes del gobierno anterior, que se han olvidado de lo que acordaron con los organismos internacionales, mientras pronunciaban encendidos discursos criticando sus acciones.
Dos ejemplos puntuales: 1.- El 31 de agosto del año 2011, la ex presidente Cristina Kirchner, solicitó al Congreso autorización para capitalizar al BID en 7525 millones de dólares, los que serían pagados en cinco cuotas diciendo que el BID tenía entre sus metas “el logro de una mayor equidad social y la reducción de la pobreza en los países de menor desarrollo de América latina y el Caribe y, asimismo mediante el fortalecimiento de las operaciones de cooperación técnica y productos no financieros a países, reforzar sus estructuras institucionales” La necesidad de esa capitalización, tuvo origen en una serie de operaciones del BID, que le significaron importantes pérdidas debido a inversiones especulativas en hipotecas subprime., y su capital operativo disminuyó considerablemente. 2.- El 21 de febrero de 2013, Cristina Kirchner volvió a solicitar la autorización del Congreso para elevar la cuota de la Argentina en el Fondo Monetario Internacional en Derechos Especiales de Giro (DEG) en 3.187 millones, eso determinó que la Argentina debió pagar el equivalente a 1600 millones de dólares en DEG para esa capitalización de la cuota de la Argentina. En ese proyecto la Sra. de Kirchner decía que el FMI tiene entre sus objetivos “ fomentar la cooperación monetaria internacional, facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional, fomentar la estabilidad cambiaria, coadyuvar a establecer un sistema multilateral de pagos y poner a disposición de los países miembros con dificultades de balance pagos los recursos de la institución"
Un dato importante, que generalmente se soslaya, es que este descomunal endeudamiento, es de responsabilidad compartida entre el gobierno y la mayor parte de la oposición que votó favorablemente las leyes de presupuesto del 2016 hasta hoy, incluida la ley de pago a los buitres.
Como siempre lo he sostenido, una es la retórica declamatoria de los gobiernos que dicen una cosa y hacen otra, lo que se contrapone con los datos que surgen de lo que finalmente se acuerda y nadie se entera, como pasó con el acuerdo firmado con el Club de París por el ex ministro Kicillof, que reconoció una deuda que en un 60% era de la dictadura militar para compra de armamentos e importaciones no declaradas. En estos temas, nadie puede tirar la primera piedra, porque todos han sido parte del reconocimiento de una deuda fraudulenta que NINGÚN GOBIERNO QUISO INVESTIGAR, y seguimos pagando las consecuencias.
En el último informe del FMI, se deslizaron los ajustes que debía hacer el gobierno, ahora se van a ejecutar férreamente. Ya observaremos las consecuencias que pagaremos todos los argentinos, excepto el sector privilegiado que gobierno, cuyos fondos están debidamente protegidos en el exterior.
*Publicado en el muro de Facebook del autor y reproducido por Río Bravo el 10 de mayo de 2018.
Los acontecimientos de Cushamen, por sus consecuencias presentes y futuras no pueden generar otra cosa que asombro y repudio. Un conflicto resuelto a tiros y bastonazos presagia nuevas tormentas, al tiempo que suscita adhesión hacia la causa de las víctimas, más allá de lo razonable del reclamo.