El primer trimestre en el que la AGP se hizo cargo de la vía navegable troncal, además recolectó información pública sobre su uso. El 64% de los buques que circularon fueron graneleros.

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En sintonía con movilizaciones y concentraciones que habrá en casi todas las provincias, organizaciones y dirigentes de la capital provincial y otros puntos de la provincia nucleados en el Foro por la recuperación del río Paraná difundieron una convocatoria para este viernes para conmemorar el aniversario de la declaración de la independencia. Sostienen que en torno a la discusión sobre la denominada hidrovía, en términos más amplios, la gestión de las vías navegables, se pone en juego la soberanía. Por eso la cita será en el puerto de Paraná a las 14.

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Tras la confirmación de la vuelta a manos del Estado, las repercusiones son de lo más variadas. El jueves se conoció la letra del Decreto 427/2021, publicado en el Boletín Oficial, que otorga a la Administración General de Puertos “la concesión de la operación para el mantenimiento del sistema de señalización y tareas de dragado y redragado y el correspondiente control hidrológico de la Vía Navegable Troncal".

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El próximo martes 25 de mayo, a las 15 horas, el Movimiento Cultural PIRCA presenta públicamente su propuesta en nuestro país. Será una Jornada Cultural y Científica en defensa de la soberanía nacional en la producción de vacunas y por la liberación de las patentes. Se podrá seguir por Youtube.

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El fin de la concesión de la administración y explotación de la llamada Hidrovía Paraná-Paraguay, abrió un profundo debate respecto de la soberanía nacional. El autor del libro "Argentina sangra por las barrancas del río Paraná" e integrante del Foro por la recuperación del Paraná, Luciano Orellano, difundió una carta abierta al nuevo ministro de Transporte, Alexis Guerrera, en la que cuestiona los argumentos favorables a mantener la concesión en manos privadas y demanda "un plebiscito nacional para que seamos los argentinos quienes decidamos sobre un recurso tan estratégico".

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El fin de las concesiones menemistas sobre ferrocarriles y puertos, abre el problema de la soberanía real argentina. Pero si los convenios se estipulan con fechas, el espíritu que los constituye puede bien seguir siendo el mismo, aunque venzan contratos y se abran o cierren ciclos. La matriz liberal que entregó la soberanía Argentina en los 90, sigue siendo el fuelle detrás del fuego que incinera nuestro país. En torno a la hidrovía y el litio hay dos problemas estratégicos que el pueblo debe resolver a su favor. Pero en su contra y engañosamente, una caravana mediática de periodistas, economistas y políticos no deja de vociferar que nuestro país, por su historia y sus características, necesita de las inversiones extranjeras para su desarrollo. El usufructo extranjero de nuestras riquezas parece ser el modelo.
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El 30 de abril vence la concesión privada de la hidrovía Paraguay-Paraná y emergió la discusión sobre quién controla el río, las exportaciones y los puertos. En la pelea entre Estados Unidos, China, Inglaterra y otros europeos por afirmarse en la región, se metió la propuesta de estatización y recuperar lo que se vendió en los 90. Está en la mira la soberanía de nuestros ríos y lo que se exporta por ellos. Desde el Paraná hasta el Río de la Plata navegan inmensas riquezas. Una de las reservas de agua dulce más grandes del planeta, que nace desde el interior del continente enlazando cinco países entre sí con el resto del mundo. Esta historia tiene un final abierto.

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Domingo, 08 Noviembre 2020 09:56

PINO, por Alejandro Olmos Gaona

El historiador y denunciador de la deuda externa como herramienta de sometimiento imperialista, Alejandro Olmos Gaona, recuerda en este texto a su amigo y compañero en las luchas por la soberanía, Fernando Pino Solanas. Una mirada desde lo íntimo, que también es político, para recordar y homenajear a este enorme referente de la cultura y las causas populares que acaba de partir, víctima de la pandemia de Covid-19.

PINO

Es difícil escribir algo cuando se ha perdido a un gran amigo, con el que compartimos 16 años de trabajos, de luchas, de algún enojo circunstancial, de permanentes intercambios de ideas, de visitas a tribunales a denunciar a funcionarios corruptos, y a otros que no habían cumplido con su misión de defender el interés nacional.

Su vida pública es conocida, porque se habla de sus acciones políticas, de su militancia desde joven, de esa excepcional carrera cinematográfica que le deparó los más importantes premios internacionales, también de muchos memorables discursos en el Congreso de la Nación.

Hoy en las redes sociales hay cantidades de referencias sobre cómo sus documentales formaron a generaciones de luchadores, que se sintieron identificados con sus ideas, con sus propuestas con ese denodado trabajo por la preservación de los recursos naturales, la defensa del ferrocarril, el cuidado del ambiente, las denuncias por el endeudamiento externo, donde cuestionó a presidentes, ministros, legisladores, funcionarios, en un trabajo, que no conoció de descansos, ni paréntesis, ni aflojadas, porque siempre estuvo presente en esas luchas por la defensa de la Nación.

Quizás lo que no trasciende, lo que poca gente conoce, solo unos pocos de los que fuimos sus amigos, fue ese trabajo incansable que comenzaba apenas empezaba al día, y terminaba a las mil, imaginando proyectos, siguiendo con sus documentales (uno terminado sobre el proceso creativo de artistas como él, Yuyo Noé y Tato Pavlovsky), peleando en diputados primero y después en el Senado, donde jamás apoyó un proyecto contrario a sus convicciones, y donde por el contrario trabajó como pocos para cambiar todo un sistema legal que nos condicionaba. Y allí están cantidades de proyectos de ley sobre entidades financieras, minería, ética pública, inversiones extranjeras, ministerio público fiscal, auditoría de la deuda, ambiente, humedales, la protección del cine argentino, y tantos que sería muy largo citar.

No era raro que me llamara a las siete de la mañana o muy tarde a la noche, porque se le había ocurrido algo que nadie había pensado y que le parecía importante ponerlo en ejecución. No descansaba nunca, ni aún en sus viajes fuera del país, donde estaba pendiente de todo lo que ocurría, siempre imaginando algo nuevo para emprender, porque nada le era ajeno de lo que pasaba. Hace muy poco, antes de viajar a Roma, hablamos sobre la deuda externa, y le mandó una carta al presidente para que no volviera a ceder ante los acreedores.

Tampoco se conoce que toda esa tarea la hacía con una salud que no era demasiado buena, con afecciones que tuvo, sobreponiéndose a muchas de ellas, porque seguía siempre adelante, sin que obstáculos ocasionales superaran una voluntad que no se doblegó nunca ante las adversidades.

Duele mucho que se haya ido de esta manera, que esta vez el virus maldito pudiera más a pesar de que lo enfrentó como pudo. Pero quedan los testimonios de su trabajo, sus documentales, mucho de lo que escribió en defensa del patrimonio público, y fundamentalmente el ejemplo de toda una vida de lucha que comenzó desde muy joven y que no supo de sometimientos y claudicaciones.

Desde donde esté, seguramente nos va a seguir impulsando a seguir adelante, a mostrar que “es posible” como le gustaba decir, y lo vamos a recordar siempre. No hay posibilidad alguna que olvidemos a un grande como él.

Texto y fotos publicados por el autor en su muro de Facebook, reproducidos por Río Bravo el 8 de noviembre de 2020.

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El 13 de marzo le escribió al gobernador santafesino Estanislao López: “Mi sable jamás se sacará de la vaina por opiniones políticas, como éstas no sean a favor de los españoles y su dependencia

Con un desprecio a su pueblo que supera cualquier imaginación, hay en nuestro país-colonia una corriente de habitantes que se ha expresado contra el impuesto a la riqueza, contra la expropiación de Vicentin y ahora, pretenden usar el aniversario sanmartiniano para una nueva felonía: Por la justicia y la libertad.

Son los cómplices necesarios del crecimiento de contagios de Covid 19 a niveles más que preocupantes, que no solo no reconocen la catástrofe sanitaria en que dejó su gobierno el país, sino que niegan los pasos dados en recomponer esa capacidad en medio de la pandemia. Festejan que se enferme y muera su pueblo, como lo han hecho públicamente.

Son los que han defendido el saqueo y endeudamiento macrista como un derecho, del que tal vez reciban alguna limosna, solo por su odio y falta de pertenencia nacional para con su propio pueblo y nación, sin que siquiera los inmute la desvergüenza del facineroso que se burla de ellos desde los hoteles más caros de París y desde Saint Tropez. Su “justicia” es la mesa judicial, la que arma juicios y no toca a los socios del extranjero, a los cipayos.

En esa defensa incompatible con la dignidad de una nación soberana, han militado contra la intervención de Vicentín, empresa que protagonizó un saqueo fenomenal, sin importarles que no le pagan a 3.500 productores GENUINOS estafados por esa mafia, que siguió la fuga de divisas cuando dejaron de darles los dólares de Lagarde.

Son la vergüenza de una nación soberana, que no termina de cumplir los objetivos de San Martín. Fue San Martín, junto a Belgrano los que impusieron en Tucumán “libres de España y de toda metrópoli extranjera”, cuando los vendepatria de entonces, encabezados por Rivadavia les negó apoyo para la construcción del ejército de los Andes, lo acusó de “robarse el ejército del norte” [1] y planearon su asesinato, como el de Belgrano, a quién tuvo que enviar Güemes un médico para que lo atienda en su enfermedad y resguardarlo de un atentado, como el que terminó con la vida de Moreno.

Esa cáfila pretende usar la memoria de un verdadero héroe nacional y latinoamericano para humillarnos una vez más ante las coronas extranjeras, y lo hacen con el más absoluto desprecio al prójimo, y el apoyo criminal de un periodismo obsceno, que festeja los contagios. Mientras los sectores populares, que sabemos que el virus Covid19 no apareció por “magia”, vino en avión, defendemos la difícil política de salvaguardar la vida de nuestro pueblo en las actuales condiciones, por lo que no hace ese tipo de criminales movilizaciones.

La oligarquía siempre blasfemó sobre nuestro pueblo. Ellos son “distintos”. Ahora se superan, pretenden usar la memoria de San Martín para atacar el legado de independencia nacional y latinoamericana del propio San Martín, enfrentando a los traidores internos.

La defensa de miserables privilegios parece no tener límite en las mentes colonizadas que han regido los destinos de nuestra patria y pretenden seguirlo haciendo, condenándonos a ser una eterna colonia.

¡Volveremos a cruzar los Andes las veces que haga falta para derrotar la vileza, la ignominia, la mezquindad de los sobrados de todo!.[2]

Por una segunda y definitiva independencia nacional, ¡Viva la gesta Sanmartiniana!

[1] http://institutocirculomss.com.ar/2017/12/10/san-martin-fue-tildado-por-traicion-a-la-patria-por-bernardino-rivadavia-y-julian-alvarez/

[2] https://lahistoriacantada.wordpress.com/2017/05/15/los-sesenta-granaderos-san-martin-cruza-la-cordillera-en-una-camilla/

* Publicado originalmente en Infoydata.com, reproducido por Río Bravo el 17 de agosto de 2020.

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El jueves pasado, Felipe Solá, actual Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina, en una edición de la Entrevista Federal de Radio Nacional (disponible completa AQUÍ) refiriéndose a las medidas que se están implementando hacia las Islas Malvinas, sostuvo que se ha “desandado” totalmente el famoso acuerdo Foradori - Duncan, por lo que mencionó: “reemplacé al embajador Foradori en Ginebra, por el embajador Villegas en el primer día que llegué; reemplacé al embajador de Londres, aunque todavía no tenemos la posibilidad que se instale allá el nuevo embajador que es el actual embajador en Cuba, que es un experto ¿en qué? En Malvinas, por eso va a Londres, Javier Figueroa. Y lo que hicimos es tener una política en la que, sin perjuicio de las relaciones que tenemos con el Reino Unido, que el Reino Unido no se sienta cómodo en esta actitud de no dialogar, como lo ordena las Naciones Unidas”.

El acuerdo Foradori - Duncan

El mencionado acuerdo Foradori - Duncan, es un Comunicado Conjunto entre Argentina y el Reino Unido emitido en septiembre del 2016, durante el gobierno del ex presidente Mauricio Macri (Comunicado completo publicado en página de Cancillería argentina. Información para la prensa Nº 304/16. Disponible AQUÍ). Según fue informado oportunamente por Cancillería argentina, Alan Duncan, en ese entonces Ministro de Estado para Europa y las Américas de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Commonwealth británica, se reunió con la Canciller argentina Susana Malcorra y mantuvo además una reunión de trabajo con el vicecanciller Foradori. Allí se establecieron los principales temas en la agenda bilateral.

Entre los diversos aspectos que se mencionan, se destacan la reactivación de las Consultas Políticas Bilaterales de Alto Nivel, para “ampliar la relación bilateral en torno a una agenda positiva que aborde los desafíos globales en el mediano y largo plazo”; además, “se evaluaron las áreas de posible cooperación en materia antártica, incluyendo intercambios, actividades conjuntas y acuerdos entre los programas científicos del Instituto Antártico Argentino (IAA) y el British Antarctic Survey (BAS), así como también el desarrollo de actividades científicas conjuntas en el área de la Convención sobre Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA)” y se acordó “trabajar para incrementar significativamente el comercio bilateral entre ambos países como lo demuestran las recientes visitas enfocadas en el comercio y el apoyo a las empresas e inversiones para capitalizar oportunidades comerciales e inversiones, lo cual incluye compartir asesoramiento y experiencia en Asociaciones Público- Privadas”. Sobre la soberanía de nuestras islas, bien gracias.
Una mención especial merece el apartado que hacer referencia a la seguridad internacional y la defensa. “Ambas partes acordaron que para enfrentar las amenazas a la paz y seguridad internacionales se requiere una cooperación y coordinación internacional más estrecha. (..) Ambas partes acordaron fortalecer la relación entre las dos Fuerzas Armadas. El Reino Unido acoge con beneplácito el compromiso de la República Argentina con el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales a través del apoyo a las Operaciones para el Mantenimiento de La Paz de las Naciones Unidas”. Sobre la soberanía de nuestras islas, bien gracias.

El Atlántico Sur

El Comunicado conjunto del 2016 posee un punto exclusivo sobre el Atlántico Sur que se encuentra al final de la agenda bilateral establecida. No sorprende que este tema fundamental para la soberanía y el desarrollo nacional se haya ubicado en el último lugar, como así tampoco que lo expresado en el mismo, no inicie con el sostenimiento argentino de la defensa irrenunciable de nuestra soberanía nacional sobre las islas y el pedido al Reino Unido para que se siente a negociar, como lo exhortan las Naciones Unidas desde el año 1965 en la Resolución 2065 de la Asamblea General.

Lo que sí llama la atención, es el grado de servilismo y sumisión que se desprende cuando establece: “en un espíritu positivo, ambas Partes acordaron establecer un diálogo para mejorar la cooperación en todos los asuntos del Atlántico Sur de interés recíproco. Ambos Gobiernos acordaron que la fórmula de soberanía del párrafo 2 de la Declaración Conjunta del 19 de octubre de 1989, se aplica a este Comunicado Conjunto y a todas sus consecuencias. En este contexto se acordó adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos. Ambas Partes enfatizaron los beneficios de la cooperación y de un compromiso positivo de todos los involucrados.”

Pasando en limpio, de soberanía no se hablaba (trayendo a colación los Acuerdos de Madrid y el famoso “paraguas de soberanía”); pero mientras tanto se brindará colaboración continental para la exploración y explotación de nuestros recursos naturales por parte de los ingleses, para que sigan depredando y llevándose los recursos de nuestros mares, que son de todos los argentinos.

Por ejemplo, se acordó establecer conexiones aéreas adicionales entre las Islas Malvinas y terceros países (en particular, dos escalas adicionales mensuales en territorio continental argentino, una en cada dirección). En consecuencia, en noviembre de 2019 se realizó el primer vuelo de la firma Latam Brasil, con una escala en Córdoba. Se trata de un vuelo que, sin bandera nacional, favorece comercialmente a los intereses británicos en las Islas, otorgándoles una nueva conexión continental e internacional. 

Desandar, un paso adelante

En este contexto, las declaraciones del actual Ministro argentino son un punto de partida interesante en la construcción de una política exterior hacia Malvinas que priorice la defensa de nuestra soberanía sobre las Islas. En ese sentido, expresó: “Tenemos un espíritu malvinizador, de defensa nacional (…) La idea es: no te sentas a dialogar, bueno, entonces van a pasar cosas (…) van a pasar cosas con la pesca, con los ingresos de Malvinas, van a pasar cosas con el petróleo, van a pasar cosas con que vamos a hacer una política no ya de un gobierno, sino de toda la comunidad argentina hacia Malvinas, vamos a tener que tomar decisiones a fin de año con respecto a los vuelos (..) Vamos a incidir sobre Uruguay y Brasil a cerca de los ‘vuelos humanitarios’ sobre Malvinas, entre comillas, que se han convertido en un hecho común y que ellos admiten (…) Queremos que sea incómoda la posición para Inglaterra mientras no se siente a dialogar (…) Mientras no se sienten a hablar y piensen que pueden no hacerlo y hacer lo que quieren, nosotros haremos lo que podamos. Y podemos bastante.

Se trata de un punto de partida interesante, porque desde la usurpación británica de las Islas Malvinas en 1833; los ingleses no han cesado de avanzar, mediante una política de fuerza y hechos consumados, en la ocupación de territorios insulares y marítimos, en la exploración y explotación de los recursos naturales de la zona, en la militarización de la región, e incluso, en las proyecciones hacia la Antártida.

Y como para muestra sobra un botón, podemos mencionar a los ejercicios militares que durante el mes de julio los británicos han realizado en nuestras Islas y que fueron protestados por el gobierno argentino. Según la Información para la Prensa N°: 171/20 publicada por Cancillería (ver AQUÍ) en el “ejercicio intervinieron, además del buque patrullero HMS Forth, la Compañía de infantería británica A y la aeronave A400M junto a los Typhoons de la 1435 Flight de la RAF, que forman parte del despliegue militar de ocupación ilegal del Reino Unido en las Islas Malvinas”.

Con estas acciones unilaterales, los británicos no sólo desoyen el reclamo argentino; sino que accionan contra resoluciones de Naciones Unidas, como la Res. 3149 de la Asamblea General, citada por Cancillería en la protesta, que el año 1976 instó a las partes a abstenerse de adoptar decisiones unilaterales que modifiquen la situación de las Islas mientras se lleva adelante el proceso de negociación sobre la soberanía, recomendado por la ONU.

Es lícito sostener que es hora de desandar también los Acuerdos de Madrid de 1989/1990. La firma y el sostenimiento de los mismos no han implicado, en todas estas décadas, ningún paso que nos acerque a Malvinas. Más bien, mientras el Reino Unido no accede a la discusión sobre la soberanía, ha continuado avanzando en sus posesiones, en la exploración, explotación y entrega licencias a terceros países para que se lleven nuestros recursos, en el desarrollo de una de las bases militares de ultramar más importante de la OTAN, a sólo 500 km de casa.

Por último, no parece casualidad que estas acciones de fuerza y prepotencia internacional llevadas adelante por Reino Unido, se desarrollen al mismo tiempo que se da un debate en nuestro Congreso Nacional de tres leyes que tienen como norte el sur y el enorme potencial económico y estratégico de nuestro mar. Se trata de las leyes de extensión de la delimitación de nuestra Plataforma continental, del incremento de las penas para la pesca ilegal en el mar argentino y de la creación de un Consejo Nacional de Asuntos relativos a las Islas Malvinas, que pueda trascender a los gobiernos de turno y sostener una política de Estado para la recuperación de nuestra soberanía territorial.

En un contexto económico profundamente adverso como el que atraviesa nuestro país, es necesario llevar adelante políticas que pongan en valor real los inmensos recursos del Atlántico Sur. La presencia y amenaza militar británica en nuestras Islas y mares, es un escoyo para el desarrollo nacional. Con Inglaterra, la agenda bilateral debe ser única: las Islas Malvinas son argentinas.

* Agustina Felizia es Licenciada en Relaciones Internacionales.

Publicado por Río Bravo el 21 de julio de 2020.

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