Mano dura para los desarrapados. Mano blanda para los poderosos. Mano dura para los olvidados que irrumpen con un piedrazo contra los vidrios del sistema. Mano blanda para los desaparecedores.
Un programa de televisión, elegido entre tantos, como expresión de la campaña montada para reinstalar la teoría de los dos demonios y retroceder años en materia de memoria. Un acto escolar, elegido entre tantos, utilizado para condenar a quienes trabajan contra el olvido.