Allá, adonde no se ve. Allá estaba el cuerpo de Susana, cubierto por el monte de espinillos que se cierne sobre el camino que baja de la calle del Arroyo El Cura; a 50 metros del puente. Ahí donde los vecinos desconsiderados van a tirar las bolsas de basura, en las inmediaciones de ese camino de barro y desidia, ahí estaba la mujer que apenas vivió 38 años y que ejercía, con alegría, la maternidad de cuatro hijos hermosos.