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Lunes, 19 Marzo 2012 23:25

Primaveras silenciosas

Escrito por Fernando Iturriza*

La próxima Cumbre sobre medioambiente patrocinada por la ONU (Rio+20) se llevará a cabo del 20 al 22 de junio de este año y aspira a ser la plataforma que legitime y facilite la nueva propuesta del Capitalismo Global para afrontar el derrumbe energético, sin poner en cuestión la lógica de sobre explotación/consumo del primer mundo que nos colocó donde estamos. La economía verde, divulgada como una panacea, tiene en la mira la biomasa del planeta.


Lo primero que hay que hacer para salir del pozo, es dejar de cavar” Proverbio chino

Hace cuarenta años, en febrero de 1972, Juan Domingo Perón suscribía el Mensaje  ambiental a los Pueblos y Gobiernos del Mundo. Se trata de una pieza excepcional por lo clara, abarcativa y profética. Debió ser de lectura obligatoria y se perdió en el abismo de los olvidos. El texto revela un profundo conocimiento del estado de la naturaleza y el compromiso del hombre con  el medio. En él advierte: “El ser humano ya no puede ser concebido independientemente del medio ambiente que él mismo ha creado. Ya es una poderosa fuerza biológica, y si continúa destruyendo  los recursos vitales que le brinda la tierra, solo puede esperar verdadera catástrofes sociales para las próximas décadas”.

La epístola pasa revista a todos los problemas ambientales que ya se hacían visibles y otros que aún estaban muy ocultos para las mayorías: despilfarro y contaminación del agua, desertificación de tierras, erosión, modificación en el uso del suelo, artificialización de la vida, calentamiento global, pérdida de biodiversidad, carrera  armamentista, crecimiento urbanístico y demográfico, hiperconsumismo de bienes innecesarios o superfluos; y lamentaba: “El ser humano, cegado por el espejismo de la tecnología….mientras llega a la luna(1)… mata el oxigeno que respira, el agua que bebe y el suelo que le da de comer, y eleva la temperatura permanente del medio ambiente  sin medir sus consecuencias biológicas”.

No se limita el mensaje a la simple exposición del estado de cosas, denuncia las causas: “la codicia”,” la imprevisión humanas”  y “ Las características de algunos sistemas sociales”. Entonces deja allí propuesto un cambio de paradigma que él denomina “revolución mental”  y  propone: “Una modificación en las estructuras sociales” y “una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto del planeta” y concluye con un listado de recomendaciones a los países del tercer mundo, aconsejándoles, entre otras cosas: “ Cuidar nuestros recursos naturales  con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios internacionales” y  “En defensa de sus intereses los países deben propender a la integraciones regionales y a la acción solidaria”.

Era el año 1972, los países  del Norte de Europa (Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca) comenzaban a sentir los devastadores efectos  de las llamadas “lluvias ácidas”.  “Desde aquellas latitudes arrancan los primeros avisos de ‘Primaveras silenciosas’ de Rachel Carson, los comienzos de enfermedades degenerativas azotando como epidemias inesperadas, de alteraciones endócrinas en progenies y daños congénitos en sus nacimientos. Son estudios en las poblaciones festejantes de la ‘revolución verde’ de los años ’60 los que evidenciaron reducción del 50 por ciento en los recuentos espermáticos y el consecuente compromiso de la fertilidad masculina”, dice Daniel  Verzeñassi del Foro Ecologista de Paraná (2).

Y se convoca a la Primera Cumbre sobre Ambiente Humano que se llevó a cabo en la ciudad de Estocolmo en junio de ese año.

Más tarde vendrá el informe Brundland (Nuestro Futuro Común), en 1987, que preparó la cumbre de Río de 1992, conocida como Cumbre de la Tierra, y luego Johannesburgo 2002, Copenhague 2009, Cancún 2010 y, ahora, en junio de este año, Río+20 ( en alusión a los 20 años que pasaron desde la celebración de la primer cumbre de Río).

Pero, ya no estamos en el mundo de 1972, ni siquiera en el de 2002. El Calentamiento Global, el agotamiento de los recursos energéticos fósiles y la pavorosa destrucción de la biodiversidad nos han puesto a las puertas de la catástrofe y del colapso del capitalismo global que, más ocupado en generar nuevas  burbujas  para disimular su agotamiento y sostener el modelo de hiperconsumismo que se le cae encima, no atina a ver que a esta locomotora se le enloqueció el maquinista y nos lleva a todos al abismo.

Crisis energética, Cambio Climático, crisis de biodiversidad

El Peak  Oil es hoy, ya estamos montados en la campana de Hubber (3).

De hecho según estudios de la Association for de Study of Peak Oil (ASPO) el peack oil es hoy: en sólo 150 años hemos despilfarrado lo que a la naturaleza le llevó millones de años  producir y la era de oro de la energía barata ha llegado a su fin. Y con una matriz energética mundial en la que los combustibles fósiles ocupan el 82 por ciento del total de la energía consumida es fácil prever lo que ocurrirá.

A esta Crisis se suma el Cambio Climático que irá en aumento gracias al corrimiento de la demanda hacia fuentes  no convencionales más sucias y costosas (arenas alquitranadas, crudos pesados, petróleo de esquisto, carbón), todo lo cual aumentará las emisiones de CO2 a la atmósfera provocando un incremento mayor de la temperatura media.

No nos va mejor con la biodiversidad por extinción de especies. Hacia 1995 Leonardo Boff (teólogo, filósofo, escritor brasileño) en su libro “Ecología, Grito de la Tierra, Grito de los Pobres”, decía que: “Cálculos estimativos afirman que entre 1500 y 1850 presumiblemente se eliminó una especie cada diez años. Entre 1850 y 1950 una especie por año. A partir de 1990 está desapareciendo una especie por día. De seguir este ritmo en el año 2000 desaparecerá una especie por hora”. No se equivocó Leonardo Boff: según el último informe sobre planeta vivo (IPV) de WWF, desde 1970 a 2010 la biodiversidad se ha reducido en un 30 por ciento.

En cuanto a la huella ecológica (la presión que la humanidad ejerce sobre la biósfera para satisfacer sus necesidades de abrigo, alimento, infraestructura, agua, espacio), se ha constatado que se hoy precisaría de 1,5 planetas para obtener sus recursos. O sea, por año nos comemos un planeta y medio. Pero ello, debido al excesivo consumo de los países altamente  industrializados. Si se pretendiera que toda la población mundial consumiera como un habitante medio de EEUU, se necesitarían 4,5 planetas como la Tierra. La cuestión es que no solo vivimos de los intereses, nos estamos consumiendo el capital, y a tasas de vértigo.

Mientras tanto…(jugando a ser Dios)

Mientras tanto… en qué están pensando los que piensan por nosotros.

El sistema cuenta con un plan B.

Para combatir el Cambio Climático se propone inyectar nanopartículas de azufre en la estratósfera  para desviar los rayos solares, apostando a que se formarían nubes como las de una erupción volcánica y ello –teóricamente- haría descender la temperatura. Blanquear las nubes para aumentar el volumen y la blancura de las nubes mediante la inyección de grandes chorros de agua desde barcos no tripulados. Biochar: miles de millones de toneladas de biomasa convertidas en carbón para confinar en los suelos, con lo que se supone se crearán sumideros de carbono. Fertilización de océanos: En varios experimentos llevados a cabo en diferentes océanos del planeta entre 1993 y la actualidad se ha demostrado la capacidad del hierro añadido para estimular el crecimiento de algas. Estos descubrimientos experimentales han conducido al debate sobre la viabilidad de proyectos de geoingeniería a gran escala, en los que el incremento de la productividad primaria se utiliza para absorber dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera y transportarlo a las profundidades oceánicas, mitigando así algunos de los efectos del cambio climático.(Greenpace).

Con las manos en la bioma$a

Pero la especulación y la codicia no tienen límites. Acompañadas de una buena dosis de temeridad  puede iniciarse cualquier emprendimiento que dé muchas ganancias para pocos y muchas pérdidas para muchos. Para dejar tranquila el alma, el sistema también te provee de argumentos y lenguaje: “bio”, “verde”, “sustentable” “responsable”, “afrontar la degradación ambiental”, “producir alimentos para el mundo”, “contribuir a moderar el cambio climático”, “una solución a la crisis energética”, economía verde”, “desarrollo limpio”  etc.-. Hoy la propuesta es sustituir la energía fósil, ya en vías de agotamiento, por “biomasa”.

En todo el mundo, las estrategias de las empresas y los gobiernos para afrontar el cambio climático y la producción energética, agrícola, tecnológica y de materiales están convergiendo cada vez más en torno a un mismo concepto: la biomasa. La biomasa engloba más de 230 mil millones de toneladas de materia viva que la Tierra produce cada año, como  árboles, arbustos, pastos, algas, granos, microbios y más. Esta riqueza, conocida también como “la producción primaria” de la Tierra, es mucho más abundante en el Sur global – en los océanos tropicales, los bosques y pastizales de rápido crecimiento– y sostiene la vida, cultura y necesidades básicas de la mayoría de los habitantes del planeta.

Para sostener las economías industrializadas del Norte, la nanotecnología y la biología sintética  vienen en su auxilio.

La nanotecnología es  el estudio, creación y manipulación de materiales o sistemas  mediante el control a nano escala (átomos y moléculas). Mediante la Biología Sintética  los investigadores pueden manipular el ADN para crear microorganismos artificiales y autorreplicantes que nunca antes existieron sobre la tierra. Los microorganismos así construidos transformarían biomasa en diversos productos: plásticos, combustibles, productos farmacéuticos, etc.

Este es el nuevo asalto a la naturaleza, el nuevo ”despojo global” de los recursos naturales del sur (México, Sudáfrica, Malasia, Sudamérica), que se prepara con el remanido y cínico pretexto  de que es la única vía para afrontar la degradación del ambiente, el cambio climático y la crisis energética y alimentaria y esta es la transición que nos ofrece la “vía verde” del sistema. Es decir, sin poner en cuestión la lógica depredadora del metabolismo urbano-agro-industrial, sin detener su necesidad intrínseca de consumir/acumular, recurriendo a lo que queda pero con una pincelada “verde”.

Esto es lo que estará en juego en Rio+20 y es lo que se propone para nuestros territorios. Como si a un paciente que se encuentra en terapia a la espera de un urgente trasplante vinieran a quitarle la piel, a desollarlo vivo.

Conclusión

Se han cumplido recién los 40 años de que apareciera aquel memorable Mensaje ambiental a los Pueblos y Gobiernos del Mundo en el que se remarcaba que “Todos los problemas están ligados  de manera indisoluble  con la Justicia Social, el de la Soberanía Política y la Independencia Económica del Tercer Mundo…”. Eso me hace pensar que si no defendemos con uñas y dientes nuestros bienes naturales, si no cuidamos el agua que bebemos, el aire que respiramos, el suelo que nos da de comer difícilmente tengamos una Patria Justa, Independiente y Soberana. Tendremos Primaveras Silenciosas.

* Fernando Iturriza, Abogado, Militante Político Ambiental.

(1). Refiere  al viaje espacial de la Apolo 11 , tripulada por Neil Amstrong, Michel Collins y Edwin E. Aldwin que tocó suelo lunar el 21 de junio de 1969.

(2)Verzeñassi, Sergio Daniel “,Cuando la limosna es grande…” Revista El Colectivo , nº 10.

(3) King  Hubber. Geofísico norteamericano que en 1956 predijo con notable exactitud que la producción de crudo de los EEUU alcanzaría su pico entre 1965 y 1970. Ocurrió en 1971. Para explicar su teoría recurrió a un gráfico en el que trazaba con una línea la evolución de extracción. El dibujo tenía forma de campana. La parte superior era la meseta que anunciaba el inexorable declive.

Publicado por Río Bravo el 19 de marzo de 2012.

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