Gracias al impulso de la industria sin chimeneas (ni creación de trabajo en blanco), también conocida como turística, los feriados se celebran cada año en distintas fechas en nuestro país. Así mantenemos en coma a San Martín, pasando para el viernes su homenaje, o adelantamos la Revolución de Mayo para que el lunes podamos hacer turismo por acá cerquita. Esto supone una ventaja para la recaudación, pero muchas veces corre el eje de los recuerdos. Desde este humilde espacio, hablaremos de Sarmiento y las Torres Gemelas, aunque parezca que no tienen nada que ver.
UNO (Civilización o Barbarie)
La máxima del Facundo de Sarmiento, que oponía a los bárbaros indios y gauchos con los civilizados franceses, vuelve todo el tiempo en todos lados. Los funcionarios del gobierno norteamericano, “no ahorraron sangre” musulmana en nombre de la democracia, cuando el día después del ataque a Las Torres comenzaron a invadir países que poco tenían que ver con el atentado de dudosa procedencia. Los ciudadanos para los que gobiernan Macri en Capital o Insfrán en Formosa, no son los bárbaros extranjeros indocumentados ni los aborígenes extremadamente empobrecidos. El pasaporte civilizado sólo lo portan los empresarios que saquean al estado con sus coimas, y los que fumigan a los pueblos rurales con agroquímicos.
DOS (Las excusas)
En dos brillantes documentales del cineasta Michael Moore, Farenheit 911 y Sicko, se observa que además de utilizar el atentado a las Torres Gemelas como excusa para la invasión imperialista, el gobierno norteamericano dejó desamparados a los voluntarios que dieron su vida por los rescates en Manhattan, y a las familias de los obreros muertos ese día. Más acá en el tiempo y el espacio, con la excusa del estallido bárbaro que se dio en Jujuy en Formosa y en el Parque Indoamericano, por la necesidad de una reforma agraria integral, ahora la presidenta impulsa una ley de tierras. Sin embargo, nos dice que todavía se pueden extranjerizar 37 millones de hectáreas más (que se sumarían a los dieciocho millones actuales), que las posesiones de Bennetton, Thompkins, Soros y la Barrick, entre otros, no serán revisadas, y no se habla del arrendamiento. Aún más importante que todo lo anterior, es que los pobres sedientos de tierra que atraviesan el país con tomas y enfrentando desalojos, no serán beneficiarios ni siquiera de una pequeña parcela. Doble discurso.
TRES (Educación)
Cristina Fernández de Kirchner se siente “un poco como la Sarmiento del Bicentenario”, por entregar netbooks a familias que sufren la inflación y la falta de trabajo genuino, en escuelas que se caen a pedazos, y con docentes que tienen sueldos por debajo de la canasta familiar. Tiene su lógica, si tenemos en cuenta que Domingo Faustino fue un gran impulsor de la educación, pero en un Estado que encaraba la matanza de pueblos originarios y el disciplinamiento de los gauchos. Una educación para civilizados.
Desentrañar el trasfondo de las fechas, nos permite descubrir los problemas que arrastramos del pasado, para poder transformar nuestro futuro. Eso nos lleva a pensar cuáles son las tareas pendientes desde la Revolución de Mayo, cuáles son nuestras deudas con los pueblos originarios, quién fue Sarmiento, qué pasó el 11 de septiembre, qué pasó el 20 de diciembre, cuál es el origen de la deuda externa, y qué hicieron muchos de los funcionarios de este gobierno durante la dictadura y el menemismo, entre tantas cosas. De lo contrario, todo se convierte en una excusa para desempolvar las sillas de playa, mientras nos siguen utilizando como actores de la historia oficial.
Publicado por Río Bravo el 12 de septiembre de 2011

