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Domingo, 24 Julio 2011 09:53

Por qué marchan los docentes otra vez

Escrito por Ignacio González Lowy

Entre Ríos es una de las pocas provincias del país en las que el conflicto entre docentes y el gobierno sigue tenso, abierto. ¿Cuáles son los motivos de este nuevo plan de lucha? Una mirada para nada neutral sobre una lucha que tiene historia.


Río Bravo tiene la tranquilidad de haber aclarado, una y mil veces, que no es neutral. La insistencia en esta ocasión viene a cuento de que quien escribe estas líneas es docente y militante del gremio mayoritario (AGMER), por lo que tiene posición tomada desde mucho antes de esta huelga en particular.

Sin dudas lo primero que hay que aclarar es que nada “empieza” mañana. A contrapelo de los medios de difusión oficialistas, que sólo hablan de “crisis educativa” cuando hay muchos días de paro acumulados, como si cuando no hay medidas de acción directa por parte de los docentes no importaran los techos que se llueven, los salarios de pobreza ni la locura de tener que alimentar a un gurí con $2,50 por día en los comedores escolares, sólo por ejemplo; por el contrario, es necesario aclarar que las necesidades y las broncas que motivan el paro de este lunes y martes no nacieron ayer. Vienen de hace muchos años (como nuestros gobernantes, que se reciclan, heredan y suceden, gestión tras gestión) y también se profundizaron en este último período. “No podemos estar discutiendo salarios todos los meses”, dice el ministro de Gobierno Adán Bahl, y desde AGMER se le recuerda que en realidad este gobierno nunca discutió en estos últimos tiempos con el gremio docente, ni le hizo ninguna propuesta: simplemente anunció medidas, unilateralmente, y se encerró en su burbuja de acero sin escuchar críticas, demandas, ni los sucesivos pedidos de un diálogo abierto.

El salario real

Si de medir salarios reales se trata (ya que este gobierno no se cansa de repetir que nunca ha habido tantos aumentos como en estos últimos años), los trabajadores de la educación de la provincia pasaron, en poco tiempo, de estar entre los “menos peores” (decir mejores sería una falta de respeto) pagos del país, a ocupar uno de los últimos puestos en la tabla que mide, comparativamente, cuánto cobran los maestros en cada provincia de la República Argentina.

También podemos avanzar, si de medir salarios reales se trata, en tomar los $40 (no es chiste, es así), en “negro”, que van a sumarse al bolsillo de los docentes en julio, y sacar cuentas de qué es lo que se podía comprar con ese monto en marzo, cuando fueron anunciados, y para qué alcanza en la actualidad. Saque la cuenta usted, si es de visitar almacenes, verdulerías, carnicerías o mercados, y cuente cuántos kilos de pan, cuántos de carne y cuántos de lechuga alcanzaban en marzo, y cuántos ahora con $40. Así es: el salario real también se mide teniendo en cuenta la inflación.

Hay algo cierto: los últimos aumentos movieron el básico (la parte del sueldo docente que no se paga en “negro”) mucho más que en otras gestiones. Queda para la discusión si eso se debe a la responsabilidad del gobierno o a la forma en que el gremio de los trabajadores de la educación y éstos han hecho carne y convicción la decisión de no aceptar más fondos que no aporten a jubilaciones, antigüedad y obra social. La respuesta es casi obvia.

El diálogo real

Existe una gran falacia en la idea de que AGMER no quiere dialogar. Esta mentira, repetida una y mil veces por el gobierno, por los periodistas adictos a él, y por las fuerzas sindicales por él creadas o incentivadas, podría generar dudas en quien escucha y no conoce la historia de este “diálogo” que el gobierno exige. Lo cierto es que AGMER ha solicitado ese espacio una y un millón de veces en estos últimos años: con movilizaciones multitudinarias, solicitadas en los medios e idas de los dirigentes de toda la provincia, que se cansaron de caminar las cuadras que separan la sede gremial de la gubernamental. Del otro lado, el gobierno cada vez que llamó al sindicato fue para anunciarle qué es lo que tenía para ofrecer y para decirle que no podía escuchar ni aceptar nada más que eso.

¿En qué planeta, en qué familia, en qué aula, en qué almacén de barrio eso es considerado un “diálogo”? Cuando el gobierno dice “esto es lo que hay y de acá no me muevo”, y se ofende si la otra parte se ofende, hay dos cosas al menos que quedan claras: 1- que no hay voluntad de diálogo real por su parte; y 2- que demasiado acostumbrados por lo visto estaban a obtener del otro lado sonrisas complacientes ante cualquier oferta que realizaran.

Que la conducción actual de AGMER (Agrupación Rojo y Negro) ha demostrado no estar dispuesta a acceder graciosamente a cualquier medida, requerimiento y decisión que el gobierno tome sobre la vida de alrededor de los 30 mil docentes que hay en la provincia, es cierto. Ahora bien: ¿no es ese el rol que se supone debe cumplir un sindicato? Cuando criticamos el enriquecimiento de ciertos personajes del gremialismo argentino a espaldas de sus representados, esta denuncia debe ir de la mano del reconocimiento de aquellos que prefieren bancarse los insultos de la prensa oficialista pero mantenerse en el que prometieron que sería su recorrido en el gremio en caso de ser elegidos.

Bienestar real

En estos últimos años nos hemos cansado de escuchar hablar del crecimiento económico del país, del éxito de este modelo, del superávit fiscal y de la balanza comercial exterior, y de la acumulación de reservas en el Banco Central… Nuestros gobernantes deberían saber que si todo esto no se nota luego en el bolsillo del laburante de a pie, los suyos son discursos que caen en saco roto. La copa no rebalsa, por lo visto, ni en la dictadura, ni en el menemismo, ni con De la Rua, ni con Duhalde, ni con “los K”. Con la democracia, cuando es formal y un poco de cartón, no alcanza para comer y educar y vestirse y todo eso que decía Alfonsín, en 1983.

Por eso los docentes marchan mañana, de nuevo. Porque creen firmemente en la idea de que “lo que se sostiene con el pico, se sostiene con el cuerpo”. Y mucho han criticado y demandado y preguntado. Entonces, una vez más, van a decirle al gobernador y los suyos: acá estamos. Queremos diálogo real para un salario real para un bienestar real; y si nada de eso hay, hay paro y movilización.

Este lunes y este martes. Por ahora.

Publicado por Río Bravo el 24 de julio de 2011.

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