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Lunes, 11 Julio 2011 20:48

El Enri

Escrito por Río Bravo

Este 9 de julio en Entre Ríos despedimos al compañero Enrique Zucco, de Chajarí. Para los que no lo conocieron y para los que sí tuvieron esa suerte, aquí va una semblanza de este luchador infatigable, patriota, bien de pueblo, comunista, revolucionario.

Muy temprano en la mañana recibimos la noticia de que en Chajarí había llegado a su fin la última gran pelea del Enri. Como era característico en él, encaró la terrible enfermedad que lo llevó a la muerte con la actitud de un marxista: estudiándola y dándole batalla sin descanso, de todas las formas posibles para así poder darle continuidad a la construcción política y disfrutar de su familia.

Hasta en su último día

Cuenta el periodista entrerriano Daniel Tirso Fiorotto la siguiente anécdota, que reproducimos con su permiso y en sus palabras, y que pinta al compañero Enry con una simpleza y una contundencia que pocos relatos podrían lograr:

“Queridos compañeros: ayer fuimos con Ricardo (Bazán) a Chajarí, y antes de la charla prevista con docentes, alumnos, chacareros, apenas llegamos a la ciudad nos corrimos hasta la casa de Enrique Zucco.

Para quienes no lo conocen, el Enri es un gran militante, hombre esclarecido, artiguista de alma. ‘Cuanto más conozco a Artigas, más me sorprendo’, nos dijo alguna vez.

Al llegar, comentamos que queríamos sencillamente saludarlo, porque sabíamos que estaba muy enfermo. El muchacho subió a un entrepiso, preguntó, volvió con la autorización.

Lo encontramos con la salud quebrada, nos hizo seña para darnos la mano, pidió el audífono, estuvo un rato para colocárselo con paciencia. Le dijimos que viajamos a Chajarí a un encuentro de compañeros por los asuntos de la tierra y el trabajo, cosas que siempre le inquietaron. El Enri no podía hablar. Quería decir cosas y no le salían. Por un momento sentimos que estábamos verdaderamente molestando. Cuando logró una serenidad, como recuperando su voz tan particular logró decirnos: ‘Y en qué se puede colaborar’.

Lo cuento y se me nublan los ojos y me corre como un frío. Esa respuesta me desarmó. No supe más qué caracho decir.

Ahí se bloqueó, quedó como dormido. Le apretamos la mano para despedirnos. Chau Enri, chau hermanito.

Eso fue ayer (viernes 8 de julio) a las 5 y media de la tarde.

Hoy 9 de julio a las 9 me llamó Víctor (Sartori) para contarme que Enrique Zucco falleció.

Nos quedamos en silencio. Y bueno, escribimos estas líneas con gran pesadumbre y a la vez con el alma llena.

¿Y en qué se puede colaborar?’. Cuando ya no hay fuerzas, tomar un último aliento para ponerse a disposición. ¡Si eso no es tozudez! El Enri le ganó a la muerte.

Ya está, querido hermano, en pocas palabras supiste resumir tu vida entera y nos dejaste una posta, un mandato.

Y bien, otro día contaré por qué necesitábamos saludar, en esa hora tan amarga, a un compañero del PCR que irradiaba luz. Que irradia luz.

¡Salud, Enri querido, la cosa sigue! Qué alto honor haber compartido algunos días con vos, qué regalo haberte escuchado. Nos queda el calor de tu mano. Nos queda ese último esfuerzo para sencillamente conjugar el verbo dar. ¡Salud, hermanito! ¡Salud!”

La despedida

Una gran cantidad de amigos, su hermana y hermano y sus 3 hijos, que lo acompañaron sin descanso en estos últimos meses, sus compañeros y camaradas, le dieron el último gran saludo a este “imprescindible”, como se lo recordó, citando al poeta alemán Bertolt Brecht. Con emotivas palabras, Miguel Piana lo despidió como amigo y compañero de lucha, recordando aquellos tiempos de la histórica Carpa de la Unidad Nacional de Chajarí, que fue uno de los pilares del Argentinazo en Entre Ríos. Luego Carlos Retamoza, secretario del Partido Comunista Revolucionario (su partido) de Entre Ríos, muy emocionado repasó una parte de su historia de lucha y en la construcción de esta herramienta política, que muchos de los presentes no conocían o conocían sólo superficialmente, lo cual emocionó a muchos hasta las lágrimas en varios pasajes de su relato. A continuación se leyó un saludo de Otto Vargas (Secretario General del PCR a nivel nacional). Para finalizar, le dio su último saludo Daniel Calgaro, presidente de la filial de Federación Agraria Argentina de Chajarí, de la cual Enri era miembro honorífico.

El Enri

El Enri era hijo de  un “tano” peronista dueño de un almacén de ramos generales en Chajarí, y a los 12 años dejó su casa para ir a estudiar en un colegio internado. Como pibe, muy inquieto políticamente, en aquellos años buscaba respuestas y así se sumó al PCR allá en los setenta, en Santa Fe, ya estudiando abogacía, a partir de su militancia en el Faudi. Como recordaba Carlos en su relato: “En aquel momento tan convulsionado desarrollaba su tarea de prensa mientras estudiaba abogacía y trabajaba para sostenerse. Fue uno de los que lucharon y discutieron contra el golpe de Estado ‘venga de donde venga’. Dado el golpe siguió con su trabajo político hasta recibirse de abogado y volver a ejercer su profesión a su Chajarí natal. Él visitaba a los familiares de los presos y a los camaradas presos en aquellos años, siempre recordaba entre éstos al camarada Navarrito, de Santa Fe. Nunca dejo de militar, aunque ya comenzaba gradualmente a perder la audición, lo que en un proceso largo lo dejó completamente sordo. Esto le trajo enormes dificultades, cada vez mayores, pero no impidió ser un pilar fundamental en diferentes luchas. Siempre desde el partido y con el semanario, fue fundamental en la construcción de la agrupación 1º de mayo en estatales, allá en sus primeros pasos. Fue importante en la construcción del PTP en la provincia cuando se logró la personería por primera vez. Luego fue un gran dirigente, como lo recuerdan sus compañeros, de aquella Carpa de la Unidad Nacional de Chajarí, en la época de los interminables cortes de ruta y unidad multisectorial del 2001”.

Estudiando y peleando para de alguna forma volver a oír, resuelve realizarse un implante coclear. En esos estudios preliminares, le descubren la enfermedad que terminó con su vida.

Con grandes dificultades para relacionarse por sus problemas de audición, el Enri siempre buscó construir su partido y la unidad en la lucha alrededor del mismo. Estudiar la estructura social de aquella colonia de inmigrantes principalmente italianos para entender el problema agrario era su continua preocupación. Uno de sus méritos es que su profesión no fue obstáculo para llegar a conocer la realidad agraria. Con mucho empeño y estudio e investigación, aportó importantes conocimientos históricos en esta materia.

De a poco fue recuperando su audición. Cuando llegó la lucha agraria, peleando por pasar en limpio los aciertos y defectos de aquella muy importante experiencia de la carpa y como uno de los pilares de la lucha agraria en Chajarí, el Enri encuentra entre aquellos luchadores los primeros hilos para desarrollar una experiencia con campesinos muy rica, de la cual todavía hay mucho que estudiar y aprender.

Transformar el dolor en lucha

Las palabras de algunos de sus camaradas sirven mucho para pintarlo tal cual fue.

Dijo Omar: “Fue un auténtico comunista revolucionario que siempre vivió pendiente de cómo podía ser útil para servir al pueblo. Sólo un marxista cabal como él pudo afrontar con su entereza las adversidades. Pero lo que más persiste en mi memoria es su confianza en la lucha del pueblo y la alegría con que celebraba cada avance de los trabajadores”.

Cerró Carlos Retamoza: “Es un gran dolor para nosotros despedir al Enri, pero también un inmenso orgullo que este gran luchador que peleó siempre por vivir como pensaba sea nuestro camarada. El Enri sembró mucho y el dolor de su ausencia lo transformaremos en fuerza para crecer y cubrir su ausencia. Enri, ¡hasta la victoria siempre!

Publicado por Río Bravo el 11 de julio de 2011.

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