Luchó por su vida durante varias horas en el Hospital Perrando, pero las lesiones en su cabeza eran severas y no alcanzaba con su fuerte corazón para que Mártires siguiera entre nosotros. El pasado domingo iba sólo en su moto a encontrarse con la inesperada tragedia, cargando el mismo morral con el que caminó hacia el Impenetrable poco tiempo atrás, recorriendo la esperanza de tantos miles de mujeres, jóvenes y hombres originarios.
Era hijo de una lucha profunda y milenaria: “Queremos recuperar nuestro pedazo de tierra chaqueña”, decía. Con ahínco y firmeza trabajó para aquella larga marcha que protagonizaron miles de originarios Quom, quienes viniendo a pie desde Pampa del Indio irrumpieron en la plaza principal de Resistencia, escupiéndole en la cara al Gobierno Nacional de Néstor Kirchner y del gobernador Nikisch, una verdad ineludible e irrefutable. Enarbolando las banderas de Tierra, salud, alimento, educación y herramientas para producir, arribaron a la Plaza frente a Casa de gobierno en aquel junio de 2006. Luego vino la marcha a Resistencia en el 2009. Nada volvió a ser igual, los invisibles dejaban de serlo. Entonces, ya ejercían el gobierno Cristina Fernández y Jorge Capitanich y los problemas seguían siendo los mismos.
Mártires era el presidente de la Unión Campesina de Chaco, organización que reúne a campesinos pobres y que nació a partir de importantes y sacrificadas luchas; desde allí empezó a realizarse una experiencia que demuestra en la práctica que es posible otro modelo de producción y que alumbró otros procesos como en Corrientes (la conformación de la Unión Campesina) y al norte de la provincia de Entre Ríos con Aprocener.
Mártires fue un revolucionario que enseñó con su ejemplo, habló con su silencio y anduvo sembrando y cosechando entre los capullos de algodón mientras construía esa voz que hoy denuncia fuerte y claro acerca del hambre y la miseria que sufren los pueblos originarios en nuestro país, despojados de sus tierras, sin puestos sanitarios en las comunidades, sin luz, sin agua, sin lo básico e indispensable para que los niños crezcan y no se nos mueran de causas completamente evitables. Esa voz que se opone a la extranjerización de la tierra, esa voz que le reclama a Capitanich que la tierra debe ser de los campesinos pobres del Chaco, del pueblo chaqueño y no de los amigos del Poder; esa voz que quiere hablar con las palabras originarias de la tierra y que merece respeto, esa voz que desnuda el doble discurso del gobierno porque en su “proyecto nacional y popular” no hay lugar para las comunidades originarias sino es a través del clientelismo político o la represión y la muerte. Esta voz grita porque muchos, como Mártires López han puesto la garganta, y se me va un poco la bronca y este dolor por su pérdida cuando pienso que serán cada vez más los que lo hagan.
El 16 de mayo pasado comenzaron a caminar hacia el Impenetrable chaqueño distintas organizaciones sociales acompañando la denuncia de las comunidades originarias por los numerosos casos de desnutrición, la desidia sanitaria y la falta de educación, de tierra y herramientas para producir. Los hermanos Quom fueron al encuentro de los hermanos Wichis y se instalaron en Juan José Castelli en un acampe que duró 20 días. Desde allí conmemoraron el 25 de Mayo empuñando la bandera argentina y allí se organizaron para llevar su reclamo a Resistencia. El 6 de junio concluyeron como verdaderos patriotas de la tierra la denominada Marcha al Impenetrable: Para dar Vuelta el Viento.
A Mártires lo enterraron bajo el ombú de su casa. Desde que se supo la noticia de su partida, cientos de compañeros y hermanos originarios hicieron lo imposible por llegar a despedirlo. Una multitud fue con banderas y coronas a pedirle a Capitanich que les facilite colectivos para llegar hasta la casita de Mártires en Pampa del Indio. Así fue que lograron llegar a despedirlo. Hoy por la mañana lo enterraron su familia y sus compañeros debajo de ese ombú como quien sigue sembrando para que florezca un país no de vecinos, sino de hermanos, un país criollo y originario. “Surgen nuevas organizaciones, van prendiendo estas semillas y las plantas tienen que crecer”, dijo casi finalizando su intervención en el acto patriótico y popular del 25 de mayo en el Impenetrable. Y así va a ser; crecerán alimentadas por la sangre, la lucha y los sueños de Mártires.
Publicado por Río Bravo el 16 de junio de 2011

