En el marco de los festejos de la Fiesta Nacional de la Vendimia, popular y masiva en la provincia de Mendoza, más de 7.000 mendocinos, unos independientes y otros nucleados en diferentes organizaciones políticas y sociales, se movilizaron en rechazo al proyecto megaminero San Jorge en Uspallata. Lo hicieron recorriendo el trayecto oficial establecido para el “carrusel de la vendimia”, donde miles de mendocinos y turistas que esperaban el paso de los carros y las princesas que forman parte del festejo, los aplaudieron y vivaron.
El principal motivo por el cual se convocaron las Asambleas Mendocinas Por el Agua Pura (AMPAP), y las de Andalgalá, Catamarca, Gualeguaychu, San Juan y La Rioja; fue alertar sobre las dolorosas consecuencias económicas y medioambientales que implicará el proyecto para la provincia, además de denunciar la complicidad de los medios de “comunicación” masivos, el gobierno provincial y nacional, y el grupo empresario de San Jorge.
Sólo en un momento de la movilización fueron silbados e insultados: cuando pasaron frente a un grupo de simpatizantes y funcionarios kirchneristas (algunos de ellos hacían flamear militantes banderas del ANSSES ¡¿?!) que les gritaron “gorilas y vendepatrias” (el momento se puede ver en el video que Proyecto Sur colgó en http://www.youtube.com/watch?v=9eqHNwmFFwI&feature=player_embedded#at=65).
La bronca es entendible: el rechazo de los pueblos cordilleranos a la megaminería, estandarte de un modelo económico extractivo, depredador y entreguista, que en conjunto se lleva miles de millones de dólares de nuestro suelo, deja migajas en impuestos que proporcionalmente pagan menos que un obrero (que cuando compra la comida para su familia gasta el 21% de su salario en el IVA), utiliza por día el agua que consumen provincias enteras y contamina el medioambiente y a los pueblos de la zona; se contrapone de frente con la fotografía de CFK junto a los empresarios de la Barrick Gold, en Canadá, sonriendo bajo las banderas argentina, canadiense y de la Barrick.
Gorilas
Alguna vez escuché y compartí que, más allá de las coyunturas, los gorilas son siempre los mismos, antiperonistas o no: son los que le echan la culpa al pueblo de sus propios males. Son los maestros que dicen que los chicos repiten de curso porque son brutos, los vecinos que dicen que los desocupados son todos vagos, los gremialistas que dicen que los trabajadores no luchan porque son conservadores y reaccionarios, los progres de bar que dicen que el pueblo tiene los gobiernos que se merece, y los “nacionales y populares” K que dicen que no se puede avanzar en medidas progresistas porque la sociedad argentina no se las bancaría.
Si eso es así, lo del sábado nos deja algunas preguntas picando… ¿Desde dónde le grita “gorila” a quien canta que “sin agua no hay vendimia”, alguien cuyos referentes ideológicos y políticos viven en su mayoría (gremialistas, funcionarios, periodistas…) en edificios de Puerto Madero, donde el metro cuadrado cuesta 4.500 dólares y las expensas mensuales más de $3.000? ¿Desde qué lugar se dice popular quien se embandera con un modelo cuyo principal mérito es haberle dejado una renta extraordinaria, inusual y exorbitante, de 11.780 millontes de pesos a los bancos y entidades financieras en 2010 y que por algo tiene a un banquero (Carlos Heller) como uno de sus más reconocidos defensores? ¿Cómo entiende los derechos humanos quien defiende proyectos (como la megaminería) que refuerzan y profundizan un modelo económico que permite que haya hambrientos y 700 mil desnutridos (según Juan Carr, de Red Solidaria), en un país con capacidad para alimentar a una población siete veces mayor que la que tiene? ¿Cómo pueden ciertos referentes kirchneristas sostener que “esto” (la asignación universal por hijo, por ejemplo) es lo máximo que el pueblo argentino puede “bancar”, si cuando ese pueblo lucha por una política soberana en serio los encuentra a ellos en la vereda de enfrente?
Vendepatrias
Y podemos seguir… ¿Desde qué patria se defiende este modelo? El terror con el que CFK aclaró, el martes pasado en la legislatura, que no iban a desalentar a los “inversores” extranjeros al promover una nueva ley de tierras, deja en claro desde dónde se habla. El modo en que “ofrece” el país, sus tierras, sus minas y sus recursos naturales, cada vez que recorre el mundo y se sienta con los presidentes y jeques de otras latitudes (ver, por antológico, su discurso en Qatar, en enero de este año), acompañada por “militantes del campo popular” como Eskenazi, Cristobal López, Werthein, Grobocopatel; también puede tomarse como referencia (mientras a los “giles”, acá, nos entretienen con 6-7-8).
Entonces, ¿desde qué lugar se puede defender como nacional a un gobierno que decide pagar gustosamente 7 mil millones de dólares al Club de París por las chanchadas que hicieron Videla y compañía mientras preparaban la guerra con Chile (hay argumentos jurídicos para hacer salsa si queremos declarar ilegal dicha “deuda”), mientras regatea y pelea como perro rabioso cada centavo en las paritarias con, por ejemplo, los docentes? ¿En dónde y cómo es nacional un “modelo” que le compra a China por 9 mil millones de dólares material ferroviario que se podría fabricar en Argentina?
Diría un amigo… si eso es la patria, yo no quiero estar ahí…
En fin, preguntas quedan muchas. Para ir cerrando la nota, dejo una que, a la luz de lo ocurrido en Mendoza, quizá sea la principal: ¿no será que los muchachos que escriben las canciones y los discursos para atacar al pueblo que lucha los están escribiendo mirándose al espejo…? Paremos la moto y veamos…
Publicado en Río Bravo, el 07 de marzo de 2011.

