¿Qué cambió desde esa fecha hasta su incorporación al proyecto Kirchnerista en la provincia?
Con respecto a las privatizaciones, no sólo no se han revisado, sino que además en empresas claves como el petróleo se ha profundizado la privatización, otorgando, en el caso de Panamerican, la explotación de los pozos hasta el 2040. Sólo se han estatizado empresas como Aerolíneas, lo que se sustenta con fondos de las AFJP, también estatizadas, con el objeto de tener fondos en momentos de crisis para subordinar gobernadores, otorgarle préstamos a la General Motors y negarle el 82% móvil a los jubilados.
Respecto a la deuda externa, el gobierno de Néstor Kirchner pagó en el 2006, al contado, 9.810 millones de dólares al FMI para “independizarse” del organismo internacional. La política de desendeudamiento, tal es el nombre que le otorgaron los Kirchner a los pagos, no ha evitado que la deuda creciera. En el 2001 era de 144 mil millones y en el 2011 será de 170 mil millones. Cristina pagó 6.700 millones de dólares, continuando con su política de desendeudamiento. Resulta curioso que habiéndonos costado 9.800 millones de dólares la “independencia” del FMI, hoy sea nuevamente convocado para controlar el organismo del INDEC… ¿esto representa, entonces, una nueva dependencia?
La eliminación del IVA no sólo no estuvo dentro de las políticas económicas de la era Kirchner, sino que además la inflación ha castigado duramente los bolsillos de los trabajadores y los sectores más perjudicados. Y, por si fuera poco, recientes reuniones entre CFK, Moyano y la UIA, han dado por resultado el techo salarial para el 2011 que no habrá de superar el 20%, mientras se espera una inflación real que estará por encima de los 35%.
Respecto al plan de colonización, resulta significativo el momento de asunción como ministro de la producción, en medio del conflicto con el campo, cuando los pequeños y medianos productores del país salieron a las rutas para evitar lo que sería el quiebre y la expulsión en beneficio de los pool de siembra. La política de sojización ha expulsado de a miles a las familias del campo, destruido pequeñas unidades agrícolas y perjudicado producciones claves como la cría de ganado, lo cual ha llevado los precios a un aumento de hasta un 80%. Ha perjudicado los tambos y cada vez son menos las hectáreas sembradas con maíz y trigo, por las falta de políticas nacionales de sustentabilidad.
Lo más grave del silencio cómplice de Schunk, es lo que respecta al unitarismo económico. Nunca un gobierno en la Argentina ha utilizado de manera más escandalosa los fondos nacionales como lo han hecho los gobiernos de los Kirchner para subordinar gobernadores, intendentes y legisladores nacionales, y nunca un gobernador de Entre Ríos como Urribarri se ha sometido tanto a un gobierno nacional. Esta política no sólo atenta contra la autonomía de la provincia, sino que además se ha vuelto una exacción vergonzosa. Mientras nuestra provincia es una de las mayores productoras de soja del país, sólo recibe de la Nación en concepto de impuestos lo que CFK decida, según el sometimiento del mandatario provincial. Porque, nacionalmente, los pactos fiscales que se firmaron con Menem tienen más vigencia que nunca.
Es un hecho lamentable que dirigentes como Schunk, comprometidos con un proyecto provincial y nacional encarnado por la Multisectorial, le hayan dado la espalda abrazándose a un proyecto que tanto criticaron, justamente, por beneficiar con sus políticas a los sectores que se enriquecieron con la dictadura y el menemismo: las privatizadas, los Blaquier, los Roca y los mismos Kirchner, entre otros. Otra vez: ¿qué te pasó, Roberto?
Publicado por Río Bravo, miércoles 08 de diciembre de 2010

