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Lunes, 27 Septiembre 2021 16:23

"La unidad de la CGT tiene que ser con las mujeres tomando decisiones"

Escrito por Santiago Mac Yntyre

La reunión del Comité Central Confederal de la CGT de la semana pasada dejó como saldo principal un enfático llamado a la unidad de la organización y la decisión de reformar el estatuto de cara a las próximas elecciones, incorporando el cupo femenino del 30% en la integración de las conducciones, una materia pendiente en el sindicalismo argentino. En diálogo con Río Bravo, la secretaria de Derechos humanos, Género e Igualdad de La Bancaria Paraná, Belén Taborda, se refirió a las condiciones laborales de las mujeres y la necesidad de tomar protagonismo en las decisiones para resolver las demandas y avanzar en la unidad de la central.

Hay que hurgar bastante y sobran los dedos de las manos para encontrar mujeres en lugares de decisión dentro de las estructuras de conducción de las centrales obreras y sindicatos no sólo argentinos sino también latinoamericanos, aún en gremios como los docentes, donde la distribución por género de la planta de trabajadores, muestra un claro predominio femenino.

Hay que remontarse a 2004-2005 para hallar el único antecedente de una mujer al frente de la Confederación General del Trabajo (CGT), en sus 91 años de historia. Se trata de Susana Stochero, que integró el triunvirato junto con el histórico referente de Camioneros, Hugo Moyano, y el dirigente de Obras Sanitarias, José Luis Lingieri.

Las usos y costumbres de la cultura patriarcal dejaron un dato de color al respecto: a la dirigente de los trabajadores de la sanidad se la recuerda y referencia el apellido de su exmarido: Rueda fue el apellido que usó hasta su divorcio, en 2006.

Hoy en día, la única mujer que ocupa uno de los 33 cargos que componen la cúpula de la central es Noe Ruiz, referente de la Asociación de Modelos Argentinos; hasta 2018 también formó parte Sandra Maiorana, de la Asociación de Médicos de la República Argentina (AMRA), que en una extraña maniobra quedó afuera de la conducción por la renuncia de su gremio al cargo, aunque dos años después reasumió pero con Erik Mendoza Díaz en ese lugar. Esto motivó una denuncia por discriminación contra cuatro dirigentes de la seccional Santa Fe pero también hay acusaciones de violencia de género, hostigamiento y persecución.

Unidad "con las compañeras adentro y tomando decisiones"

El panorama no es tan diferente en Entre Ríos: las mujeres tienen voz pero sus votos no alcanzan para imponer agenda y –frente a un mercado laboral donde la desigualdad impacta hasta en los salarios– eso se nota. Susana Farías (viajantes), Mirta Raya (docentes), Mariela Ponce (sanidad) y Patricia Salas (seguros) son las cuatro integrantes entre los 34 miembros de la conducción de la CGT Regional Paraná. Las tres primeras, junto con Cristina Juri (empleados del IOSPER) y Silvina Ríos (trabajadores de prensa y comunicación) están a la cabeza de sus respectivos gremios.

Por eso, la decisión del congreso de la CGT de reformar el estatuto para establecer un cupo femenino del 30% en las conducciones de la central de cara a las elecciones de noviembre, era un paso muy esperado y una demanda –más allá de diferencias  y discusiones sobre el porcentaje– por muchas organizaciones, entre ellas las mujeres de la Corriente Federal de Trabajadores.

Belén Taborda, secretaria de Derechos humanos, género e igualdad de La Bancaria, seccional Paraná, celebró "como dirigente gremial y como mujer", que se imponga en los espacios gremiales lo que en la política ya es Ley.

Taborda consideró este hecho un avance en camino a "integrar la conducción y tener la representación que merecemos y por la cual venimos luchando arduamente".

No se trata solo de ocupar lugares sino de poner en agenda problemáticas y reivindicaciones laborales propias de las mujeres y producto de la desigualdad de género: "Somos nosotras las que tenemos los peores índices económicos, menor ocupación, menor salario, las más flexibilizadas, las menos registradas y necesitamos dar respuestas, soluciones y tomar decisiones sobre estas demandas. Tenemos ser nosotras las que podamos brindar esa solución porque tenemos esa perspectiva y porque tenemos esa empatía con las realidades de nuestras compañeras mujeres", enfatizó Taborda en diálogo con Río Bravo.

Por eso, le adjudicó especial relevancia a la necesidad de avanzar en la representación gremial: "La unidad de la CGT necesita un programa que contenga todas estas demandas y ese programa tiene que ser con las mujeres, tiene que ser con las compañeras adentro, en la mesa chica y tomando decisiones", resaltó.

Consultada respecto de si esto se daría de igual modo en las regionales de la central, la dirigente de La Bancaria sostuvo que "tiene que extenderse porque es un único estatuto y debería replicarse en todas las regionales por igual", aunque advirtió que eso "no se está cumpliendo" y es "otra lucha" que tendrán que dar al interior de las representaciones locales.

Publicado en Río Bravo el 27 de septiembre de 2021

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