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Martes, 20 Octubre 2020 16:11

Toma Nueva: apoyo escolar para gurises que quedaron al margen de la escuela

Escrito por Santiago Mac Yntyre

En el barrio Toma Nueva de Paraná, al noreste de la ciudad, bien cerca del río, un grupo de mujeres militantes de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) impulsó actividades de apoyo escolar para los chicos de la zona. Con las medidas de distancia social recomendadas y todas las prevenciones de carácter sanitario, tendieron una mano a los gurises que no han podido cumplir con las tareas requeridas por falta de conectividad o por la imposibilidad de sus padres –en algunos casos analfabetos– de ayudarlos y acompañarlos en un proceso nuevo tanto para docentes como para los alumnos y sus familias.

La pandemia agravó y puso al desnudo las carencias de los sectores populares. Sin poner en tela de juicio la necesidad de las medidas de prevención, el "quedate en casa" se hizo casi impracticable allí donde el plato de comida de cada día no está garantizado y cada jornada es un desafío por poner algo en la mesa. Y, en ese contexto, la educación mediada por tecnología informática fue casi una realidad paralela para miles de gurises a los que no les resultan naturales ni automáticos –a menudo ni siquiera posibles– el acceso a internet y el acompañamiento de sus padres.

Esas trabas para poder transitar el proceso pedagógico en estas nuevas condiciones que impone la pandemia fueron los motivos que impulsaron a un grupo de mujeres de la CCC de la Toma Nueva a organizar el apoyo escolar y un merendero en el salón de usos múltiples de la organización.

Pescadores en cuarentena

Los efectos económicos y sociales de la pandemia se notan con toda crudeza en el barrio próximo a la nueva planta potabilizadora de agua, inaugurada en 2009, donde la pesca es el medio de subsistencia por excelencia, actividad que –sobre todo para los que la realizan de forma artesanal– tuvo en la bajante del Paraná y en la pandemia sus principales obstáculos.

"Hay también empleados municipales, personas que cobran el salario social complementario, 70 de nuestra organización, y que siguen haciendo limpieza en las escuelas, en la iglesia, comedores y plazas", completó Silvia García, referente provincial del movimiento y vecina del barrio.

Sin conexión

Mientras las tecnologías de las comunicaciones siguen avanzando a ritmo vertiginoso día a día, las desigualdades sociales que genera el capitalismo hacen que sectores importantes de la población no tengan acceso a recursos, bienes y servicios que a menudo se exaltan como parte de un progreso general de la humanidad y del camino inexorable de la tan mentada democratización de las comunicaciones.

"Muchos chicos no han podido avanzar con la presentación de los trabajos de la escuela porque no tienen internet, porque no cuentan con una computadora, porque no cuentan con un teléfono. Algunos papás de los chicos que empezaron a venir son analfabetos, por lo tanto no los pueden ayudar y no hay otras personas que lo puedan hacer", cuenta Silvia García.

Para graficar la situación, hizo mención a dos ejemplos que dan cuenta de las dificultades con que se encuentran los estudiantes: los chicos de primer grado que casi no pudieron iniciar las clases ("la idea es ir ayudándolos para tener una noción de un aula, el salón está lindo y tenemos un pizarrón bastante amplio") o dos hermanitos que al día del inicio del apoyo escolar no habían presentado ninguna de las actividades "y pudieron ponerse al día").

Proyecto en marcha

El salón de usos múltiples de la CCC en barrio Toma Nueva estaba casi sin uso hasta la semana pasada. "Pero creímos necesario empezar a darle vida. No se había hecho antes por las medidas de aislamiento que tienen que ver con la pandemia", explicó García, que aclaró que para las actividades de apoyo escolar y la copa de leche –ambas llevadas adelante por mujeres integrantes de la organización– se toman las medidas de prevención necesarias.

"Tenemos compañeras que han terminado el secuandario, otras que tienen terciario sin terminar y algunas terminado y se consultó a todos los grupos de la organización, no para hacer un grupo grande sino de 10 chicos aproximadamente, entre 6 y 12 años", continúa y agrega que no quieren hacer otro llamado para participar "porque si bien el espacio es bastante amplio queremos tomar las precauciones correspondientes, con dos chicos en cada mesa".

Aunque sí tienen la idea de sumar uno o dos días más para otro grupo para que durante la semana sean dos o tres grupos distintos para brindarles la ayuda.

Respecto de la respuesta de los vecinos y padres de niños en edad escolar a la iniciativa, dijo García: "La recibieron muy bien, porque algunos chicos no pudieron presentaron nada y no tienen idea de cómo se hacen las cosas, no los pueden ayudar. Muchos quedan por fuera porque no tienen internet".

También fue positiva la reacción de las docentes de la escuela Maximio Victoria, que "se mostraron muy contentas con la iniciativa, felicitaron a las compañeras que lo estaban haciendo".

Prevención

Frente a los riesgos de contagio del Covid19 que suponen las actividades presenciales, la referente de la CCC afirmó que se están tomando todas las precauciones: "Alcohol en gel cuando entran, vienen con su barbijo, su taza, con una toallita. Tenemos dos chicos por mesa, con el distanciamiento debido".

Publicado por Río Bravo el 21 de octubre de 2020

Modificado por última vez en Miércoles, 21 Octubre 2020 14:19

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