Sábado, 28 Mayo 2016 14:19

La lección del ajuste desaprobó el primer trimestre en Entre Ríos

Escrito por Martín Tactagi
La lección del ajuste desaprobó el primer trimestre en Entre Ríos Fotos de Mario Manteka Martínez.

Cansados de esperar la finalización de las obras, las comunidades educativas de las escuelas “De la Baxada del Paraná” y “Esparza” se movilizaron exigiendo respuestas. El gobierno de la provincia, soterradamente, dice que no hay plata. El desafío por precisar a quién le corresponde  pagar la crisis, tiene carácter de urgencia.

 

La crónica que se presenta a continuación es el producto de un proceso en el que la comunidad educativa tomó en sus manos el debate de la educación pública. Con reuniones horizontales, padres, docentes y alumnos van construyendo un camino que sin conocer cuando habrá de concluir, saben hacia donde debe dirigirse. Esta experiencia que están llevando a cabo ambas escuelas, bien podría ser la práctica de las cientos de comunidades escolares que a lo largo y ancho de la Argentina, pelean por la educación pública. 

La Crónica

Es viernes de mañana. Con las gargantas cubiertas por bufandas que refugian del frío,  estudiantes, docentes, padres y abuelas caminan por avenida Larramendi hacia el centro. Debido a la cantidad de alumnos que marchan, dos agentes de la municipalidad van ordenando el tránsito. A los costados, la gente y los autos saludan los carteles que exhiben los motivos de la protesta. Carteles construidos por los estudiantes durante la asamblea del día anterior, que ponen de manifiesto su inventiva y la realidad de estudiar en condiciones precarias. Entre los primeros, están aquellos que despiertan sonrisas: “Panozzo: te cambio un aula por tu oficina”, “Si no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir”, “tu riqueza es mi miseria”, pero entre los últimos, se encuentran aquellos que provocan la indignación de saberse estafados una vez más, por el poder político: “Queremos baños en condiciones”, “necesitamos aulas”, “Esparza quiere su edificio”, “Baños rotos, luces que no funcionan, enchufes, faltan aulas” y, por si quedaban dudas, “tenemos derecho a estudiar en condiciones”.

Esta comunidad, como tantas otras, se movilizó junto a Agmer Seccional Paraná para exigir lo que ignoran los trámites. O  para ser más exactos, lo que los funcionarios depositan en cajas a la espera de que la humedad y el tiempo hagan lo suyo. Mientras los reclamos más elementales como desinfección del edificio y limpieza de tanques (un año y medio sin ser higienizados) se amontonan junto a tantos otros pedidos, los responsables piden a la comunidad paciencia. Y explican que no hay presupuesto para estas obras así como tampoco habrá para construcción de aulas, y mucho menos, para construir una escuela tantas veces prometida. Explicaciones que realizan por teléfono y no por nota, donde quedarían atrapadas las palabras. Tengan paciencia. Justamente, contra esto se alzaron las comunidades educativas. Porque paciencia, para los funcionarios, es sinónimo de resignación. Y ni padres, ni alumnos, y mucho menos, docentes, están  dispuestos a resignar la lucha por la educación pública.

Lunes por la mañana. El primer día hábil tras la movilización, llegan los primeros resultados. Una cuadrilla de limpieza se presenta en la escuela, sin previa notificación, para erradicar los murciélagos. Eso sí, no cuentan con insumos, o sea cloro, por lo cual la institución debe comprarlos, si desea que la limpieza se realice. Situación análoga a la de la semana anterior, cuando fueron a limpiar los tanques tras una asamblea de la comunidad educativa, y fue la escuela quien debió comprar la lavandina. En esta oportunidad también se perdió un día de clases porque no podían garantizar el suministro del agua. Volvamos al lunes. Como la limpieza de los techos se realiza con agentes contaminantes, las clases debieron suspenderse, nuevamente.  Ese mismo día anuncian que el viernes se realizará la desinfección del edificio. Si hasta acá, algún lector desprevenido cree que estos sucesos son productos de la casualidad, valga el último dato para eliminar cualquier sospecha. En un nuevo llamado, también el lunes, notifican que el día jueves se hará presente el presidente del CGE, José Luis Panozzo, para conversar. 

El día jueves los funcionarios iniciaron las visitas desde temprano. Promediando la mañana llegó a la escuela el director zonal de Arquitectura de Paraná Ciudad, Néstor Scherano. Tomó nota de las reparaciones más urgentes y elementales a realizar (reparación de los baños, sistema eléctrico y cloacal) y dijo que las presentaría para su aprobación. Al medio día ingresó el director del CGE, José Luis Panozzo, recibido por los carteles que los estudiantes habían hecho para la movilización del viernes. Junto a los directivos  y los delegados de ambas escuelas que funcionan en el mismo edificio, recorrieron las instalaciones. El funcionario tomó nota de las falencias y no prometió nada, porque según sus palabras “no quería mentir”. Sí se comprometió a llevar los reclamos  (terreno donde construir la escuela Esparza por un lado, y reparaciones varias para Baxada) a las reparticiones correspondientes. Por astucia política, no mencionó la falta de presupuesto para reparar las escuelas pero tampoco dejó firmado ningún compromiso. Vale decir, que en su visita el presidente del CGE no llevó soluciones ni tampoco dejó un acta compromiso. Solo dejó su palabra de otorgarle el carácter de urgencia a los reclamos. Nuevamente la palabra, como entre amigos.

Los responsables

La falta de presupuesto es el lugar común de los funcionarios de la provincia ante los diferentes reclamos. La crónica mencionada más arriba puede ser reemplazada por otra que dé cuenta de los reclamos en salud, o por qué no, de las urgencias de las economías regionales como de tantos otros sectores hoy en crisis. En este sentido, el esfuerzo por analizar la realidad, está en generalizar el caso de la crónica y no de observarlo como un hecho aislado. 

Al gobierno de nuestra provincia, en términos de responsabilidad, le corresponde dar cuenta del estado en que se encuentran la salud, la educación, los trabajadores activos y jubilados, la situación económica de la producción de la ciudad y del campo, tanto de los pequeños como de los medianos empresarios. Esta responsabilidad encadena al gobernador Bordet por dos lados. Es el heredero confeso de las políticas kirchneristas en la provincia de Urribarri y en la Nación de Cristina Fernández de Kirchner. Pero también es heredero de la actitud histórica de numerosos gobernadores ante el poder nacional. Esperar de rodillas lo que corresponde por ley de coparticipación. Ley que desde la presidencia de Carlos Menem ha sido reemplazada por los sucesivos pactos fiscales, y que habilita a la Nación a centralizar los recursos que todas las provincias generan. De este modo, toda la producción agropecuaria de nuestra provincia es apropiada por las arcas del Estado nacional. Y en una provincia como la nuestra en que el 30% de las arcas provinciales son generados internamente, mientras que el 70% restante es completado por la Nación a discreción, condiciona la autonomía provincial al gusto político del presidente de turno. En consecuencia, existe una responsabilidad ante la provincia que le corresponde al gobernador Bordet pero no poner a foco el lugar que le concierne al presidente Macri, sería de una equivocación imperdonable.

La complejidad de la crisis económica reside en esto ¿quién es el principal responsable de la situación actual?  Una parte importante de esta le corresponde al periodo de la década ganada. Tras doce años de gobierno, el kirchnerismo no sólo dejó una situación económica explosiva, sino que además habilitó para que la misma explotase en las manos del pueblo. El desfinanciamiento del Estado sumado a la creciente inflación, ganase Macri o Scioli, tendría la misma consecuencia de acuerdo con la lógica de nuestros gobernantes; el ajuste. Y el responsable de que este fuera brutal, empujando a cientos de miles de argentinos tras línea de pobreza y de indigencia, fue Macri. Ajuste que golpea también a las economías regionales, a los comerciantes, y  a los pequeño y medianos productores de la ciudad y el campo. Y desde luego, también golpea a las provincias por el centralismo económico.

El desafío consiste en señalar, pensando en la crónica de más arriba, quién es el principal responsable de la crisis educativa en Entre Ríos. O mejor aún, a quién le cabe esta responsabilidad  en el país. En la pregunta, está la respuesta. El gobierno de Macri fue quién decidió que la fiesta del kirchnerismo la pagásemos aquellos que no participamos de la misma. No nos invitaron a participar antes y nos obligan a pagar los gastos ahora. Y la responsabilidad de Bordet debe ser ubicada en consonancia con su actitud respecto al gobierno de Macri. Si en vez de ajustar el presupuesto a “lo que hay para gastar”, y por lo tanto no se arreglan las escuelas, ni los hospitales, se animara a ponerse de píe y a exigir lo que le corresponde por coparticipación, su lugar en la cadena de responsabilidad no lo pondría junto a la de Macri. Pero en un país donde los políticos hacen lo que se puede, el aprendizaje está, una vez más, en la lucha de los que no se resignan a vivir con lo que tienen y marchan por lo que les corresponde.

Publicado por Río Bravo el 28 de mayo de 2016.

Modificado por última vez en Sábado, 28 Mayo 2016 15:03