Sábado, 07 Marzo 2015 22:51

Esa manía de querer “construir la realidad” con el relato

Escrito por Ignacio González Lowy

En pocos días, se sucedieron tres ejemplos complementarios de la telaraña en la que tantos medios masivos de ¿comunicación? / difusión en Argentina han entrado desde hace unos años.

Si bien nunca existieron ni existirán las empresas periodísticas (públicas o privadas) que se puedan presentar como ascéticas, neutrales y liberadas de toda parcialidad; el bochorno al que estamos asistiendo no deja (por reiterado) de ser sorprendente.

Tres ejemplos que demuestran cómo se puede apelar a tres formas distintas de la mentira para intentar crear un relato sobre la realidad con el objetivo de distorsionar la información y las apreciaciones que sobre la misma un conjunto heterogéneo de personas (su público) construye.

Mentir es inventar una realidad inexistente y presentarla como existente; pero mentir también es ocultar deliberada y conscientemente una parte (o el todo) de una información que sabemos importante y necesaria para pintar el escenario que supuestamente estamos describiendo. Del mismo modo en que el tribunal requiere del testigo que diga “toda la verdad y nada más que la verdad” (o sea: no ocultes ni inventes para beneficiar a alguien en particular y para desviar el camino hacia la verdad que se busca en el juicio), las empresas periodísticas involucradas en estos ejemplos tomaron sus decisiones a sabiendas de a quién/es beneficiaban y a la construcción de qué relatos abonaban.

De más está decir que, como lo viene denunciando el Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación (SETPyC), los periodistas son, en la mayoría de los casos, también víctimas de los aprietes, las censuras, las presiones para generar la autocensura, y los recortes en el que este laberinto que beneficia a unos pocos los ha colocado. Desde ya que, deshonrando el oficio, entre los periodistas también los hay victimarios, que andan por el mundo convencidos de que la cuotita de poder que les toca manejar nunca se les agotará y nunca nadie les pedirá nunca que rindan cuentas por el descalabro que nos impusieron (a todos, “subordinados” y público en general).

1- Tapar todo

Primero fue el 18F. La movilización en Paraná, Concordia y otras ciudades de la provincia, de miles de ciudadanos a partir del asesinato del fiscal Nisman, no existió para diversos medios locales, incluyendo la pública y oficial radio AM de la ciudad capital, LT14. Las órdenes de su director, Jorge Ballay, para que no se difundiera la presencia de miles de paranaenses en el centro cívico de la ciudad en la tarde noche del 18 de Febrero pasado, así como su inexistencia en matutinos como El Diario, que obviaron olímpicamente cualquier registro fotográfico de tamaña movilización (sólo replicaron la de Capital Federal), son un ejemplo claro de lo que el comunicado que recientemente emitió el SETPyC define como actos de censura. En particular, se pueden inscribir en los ítems identificados en dicho texto de este modo: “f- la manipulación y tergiversación de noticias y notas, g- la prohibición de temas sensibles al poder político o económico, h- la digitación de los temas en nuestros medios e incluso el envío de títulos y piezas completas desde órganos de poder sin participación de periodistas.

De más debería estar aclarar que este hecho es repudiable independientemente de la valoración que cada uno realice sobre la movilización en sí. Es un hecho indudablemente noticioso que miles de entrerrianos se manifiesten de este modo, más allá de las contradicciones que en dicha expresión cada periodista pueda señalar. Que justamente en el marco de un gobierno que se vanagloria de haber impulsado la discusión y la participación política, una movilización política de estas dimensiones y características sea invisibilizada por los defensores de dicho gobierno (que casualmente controlan buena parte de los principales medios de la provincia) es llamativo, hipócrita y repugnante.

2- Tapar parte

Días después, el sábado 22 de febrero, el programa de la TV Pública, Fútbol Para Todos, transmite el partido entre Independiente de Avellaneda y Sarmiento de Junín, en la cancha del primero y por el torneo de Primera División del fútbol argentino. En el ingreso de los equipos, las cámaras toman como de costumbre al plantel de Sarmiento formando para la foto en la clásica posición de seis jugadores de pie y cinco de cuclillas. Plano abierto, general, como prácticamente lo hacen con todos los equipos que forman antes de comenzar un partido televisado. Pero cuando hace lo propio Independiente esto no ocurre. La cámara toma uno por uno a los jugadores en un plano corto casi primer plano cercano, que deja fuera el contexto, de un modo claramente intencional y deliberado.

¿Por qué la diferencia? Las imágenes captadas por los teléfonos celulares de los plateístas de Independiente, que luego fueron subidas a Youtube, nos permiten conocer qué es lo que FPT buscó ocultar: una bandera que el equipo de Avellaneda desplegó al formar, en la que exigía justicia para las víctimas de la “Tragedia de Once” (que tres años antes provocara 51 muertos al estrellarse un tren que no frenó a tiempo en el ingreso a la estación mencionada). El escándalo terminó obligando al Jefe de Gabinete (entonces aún el “Coqui” Capitanich) a intentar una patética desmentida y llevó a la agrupación de Familiares y Amigos de Victimas y Heridos de la Tragedia de Once a escribir un comunicado en el que plantearon el repudio “y la sensación de que tenemos que convivir con corazones a los que el poder y el dinero han deshumanizado por completo”.

Aquí se puede ver el video de la censura realizada.

3- Crear lo inexistente

Finalmente, el sábado 28 de febrero, en primer lugar, Canal 9 de Entre Ríos titula “Las clases empiezan el lunes en Entre Ríos” en el zócalo de su noticia principal en el “informativo” del mediodía. La “información” corre con rapidez, pese a que en el mismo informe, como quien no quiere la cosa, da cuenta de que el principal gremio docente de la provincia sostiene que mantiene la huelga para el día en cuestión.

Obviamente, el lunes 2 de marzo las clases no empiezan en el 96% de las aulas entrerrianas y la movilización que se registra en el centro de Paraná es una de las mayores de la historia de las luchas docentes locales. Independientemente de las consideraciones sobre las motivaciones y la legalidad o no de la medida, que desde este espacio defendemos y hacemos propia, lo que es indiscutible es que el Canal 9 no se equivocó: Canal 9 mintió. Esto es lo que plantea el cartel que circuló en miles de muros de Facebook y en otras redes sociales para contestar y denunciar la burda maniobra del canal para-gubernamental.

Relatos y realidades

Desde ya, no son solo los medios que responden al gobierno los que incurren en estas prácticas. Existen sobrados ejemplos también respecto de cómo la “distinta vara” (en términos del programa 6-7-8) opera cuando desde las usinas mediáticas de algunas corporaciones privadas se ametralla cotidianamente las políticas oficiales. A esto se refiere el mencionado comunicado del SETPyC al sostener que “llamamos a organizaciones sociales, centros de estudio, sindicatos, universidades, trabajadores en general, a defender cada espacio para la libertad de expresión y reprobar la injerencia desmedida o indebida de grupos de poder (capital financiero, multinacionales, bancos, corporaciones, capital concentrado, funcionarios de los estados nacional, provinciales, municipales), que van erosionando nuestro oficio y colocando animadores, difusores y operadores con disfraces de periodistas y comunicadores”.

De todos modos, no puede menos que sorprendernos la facilidad con que, en tan pocos días, encontramos tres ejemplos complementarios para un manual básico para la manipulación mediática de la información, en este caso los tres digitados desde distintas usinas para-oficiales. Saludable sería que el discurso sobre la democratización de la comunicación que el gobierno tanto desparrama, comience con el ejemplo por casa. Doce años después de la asunción de Néstor Kirchner, parece un poco tarde para empezar.

De todos modos, no podemos terminar de acostumbrarnos. Sostener y cultivar la capacidad de asombro, rebeldía, crítica y autonomía, en nuestros hogares, en las escuelas y en cada lugar de estudio, trabajo y militancia, se impone como tarea fundamental cuando la distorsión y la mentira son ley.

Publicado en el Blog Teorías de la Comunicación de la FHAyCS – UADER, y reproducido por Río Bravo el 7 de marzo de 2015.