Miércoles, 29 Octubre 2014 21:38

Hasta siempre Juan Colectivo

Escrito por Claudio Puntel

En silencio y con la dignidad que siempre tuvo para encarar las cosas, nos dejó ayer Osvaldo Quintana, fundador y piloto de El Colectivo.

Osvaldo y Gilda, su compañera, son desde siempre amigos de Río Bravo y un espejo en el que siempre nos gustó mirarnos. Doy vueltas a la idea, no sé cómo decirlo para no repetir la frase trillada y no hay caso. No encuentro otra manera de decir que deja un vacío enorme.

"El mundo no es. El mundo está siendo" (Paulo Freire). Esta frase, la que publicó el 25 de octubre en su Facebook personal, acompañada de una foto de obreros y campesinos con el puño en alto lo pinta de cuerpo entero.

El Colectivo ya era una quijotada cuando decidieron emprenderlo y lo siguió siendo hasta el último número publicado. Sin vedettismos, con constancia y a pura prepotencia de trabajo, ellos siguieron haciendo esa hermosa revista con la inconsciencia de no sentirse ni saberse Quijotes. Cuando muchos ex compañeros de ruta decidieron pasar a mejor vida y adherir al "periodismo militante" comprando el relato, Osvaldo decidió mantenerse creyendo en lo que siempre creyó. Nunca lo dijo en palabras, pero demostró con creces que la coherencia no se caretea.

La dignidad no tiene precio pero suele tener costo y Osvaldo fue digno sin reparar en pérdidas. Tuvo la osadía de dejar caer una publicidad institucional porque desde ese organismo pretendieron sugerirle que no les convenía seguir publicando a determinado columnista. Por supuesto, ese columnista siguió escribiendo en El Colectivo, la revista se perdió un interesante cheque mensual y todos nosotros ganamos con un ejemplo del que aprender.

Osvaldo y Gilda nos enseñaron que la revista no se terminaba en la página impresa. Cada número de El Colectivo llegaba a los suscriptores con una visita de sus hacedores que se sentaban a charlar, comentar sobre las notas que se habían publicado, recomendar alguna en especial y registrar las opiniones sobre el número anterior. Cada suscripción al Cole incluyó un riquísimo boca a boca que inevitablemente se convertía en amistad.

No es justo que a un luchador incansable se le desee descanso eterno. En cada chiste ladino, en cada disco de rock nacional, en cada proyecto de comunicación autogestiva, en cada página de buena poesía nos seguiremos encontrando. Hasta siempre, compañero.

Publicado por Río Bravo el 29 de octubre de 2014

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