Lunes, 18 Junio 2012 01:10

Periodismo y Verdad

Escrito por Rafael Sosa
Como cada aniversario del Día del Periodista, nos toca mirar el espejo. Los alcances y limitaciones de la tarea, la pelea entre el Gobierno y el Grupo Clarín, y un debate científico que se enriquece con la política.

El primer número de “La Gazeta de Buenos Ayres”, que salió a la calle el 7 de junio de 1810 (fecha que se utiliza para homenajearnos), no tuvo pretensiones de “objetividad”, entendida como reflejo de la realidad sin valoraciones. De hecho, Mariano Moreno dejó en claro que no sólo pretendía hacer públicas las decisiones de la Primera Junta, sino también ponerlas en consideración del verdadero soberano: El Pueblo. Incluso en el número extraordinario del 8 de diciembre de 1810, se pone en evidencia el conflicto con Saavedra, bajo el título “Supresión de los honores del presidente”. Allí se escribe una frase que tiene muchísima actualidad: “la libertad de los pueblos no consiste en palabras, ni debe existir en los papeles solamente”. Todas estas consideraciones históricas nos meten en el tema fundamental de esta nota, que es la relación entre periodismo y compromiso. 

Periodismo comprometido, ¿con qué? 

Hemos visto que Moreno entendía al periodismo como una tribuna de militancia por un proceso independentista que estaba lejos de estar resuelto. Estamos totalmente de acuerdo con esa mirada. Nada tiene que ver esto con la propaganda oficial de 6,7,8, los diarios Página12, Tiempo Argentino, y toda la corporación de medios oficialistas. En esos boletines no hay menciones al tema de la ilegitimidad de la deuda externa ni a la dependencia de nuestra economía respecto de los monopolios imperialistas. Con esto dejamos en claro que no coincidimos con la postura de Lanata, quien afirmó que el “periodismo militante” no existe, y que sólo existe el periodismo a secas. Tanto el Grupo Clarín, como otras corporaciones de medios, son militantes de sus propios intereses, que dicho sea de paso, no son tan distintos a los de los oficialistas. Simplemente, dentro del capitalismo de amigos, se quedaron afuera del grupo de amigos. Por eso el periodismo debe estar comprometido con las cuestiones nacionales y populares. Las verdaderas, confrontables con la realidad, y no con las discursivas. 

Verdad con mayúsculas

Un debate científico que tiene su epicentro en la epistemología, es el de la posibilidad de conocer la realidad. Las corrientes post (modernismo, marxismo, estructuralismo, etcétera), bajo el disfraz progresista de los nuevos paradigmas, plantean “la imposibilidad de conocer verdades con mayúsculas”, reflotando posiciones que tienen un origen tan nuevo como el escepticismo del antiguo Pirrón. Esta cuestión guarda mucha relación con nuestro oficio, porque si no existe la verdad objetiva, la posibilidad de conocer el mundo que nos rodea, entonces no se pueden transformar las condiciones en que se vive por estos pagos. A su vez, esto da lugar a frases hechas como “no existe una verdad, cada uno tiene la suya”, y sus derivaciones. De ahí llegamos sin demasiado esfuerzo a la conclusión de que cada “relato” que se construye sobre nuestra realidad tiene pretensiones de veracidad. Tanto el país de las maravillas del fútbol para todos y 6,7,8, como su crítica Clarinista, e incluso todas las variantes desopilantes que hay en el medio.

Desde esta humilde página, creemos que es preciso plantar bandera en la lucha por las cuestiones verdaderamente necesarias. Sin una objetividad indiferente, pero con realidad objetiva. Partiendo del reconocimiento de que hay cosas que nos pasan a todos, independientemente de las interpretaciones que le demos. Así entendemos algunos el periodismo. Y aunque no nos deja un peso este ejercicio, nos llena de satisfacciones. Ya sea descubriendo a un represor suelto, denunciando el vaciamiento de nuestra provincia, o relatando lo que se sufre en todas las orillas.

Publicado por Río Bravo el 17 de junio de 2012

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