Lunes, 15 Marzo 2021 12:35

De pájaros y pulgas: la necesaria identidad

Escrito por Leandro Gillig

Quería juntar estas dos personas que pertenecen a dos mundos tan distintos como son el fútbol profesional y el fútbol amateur, pero que su vez nos generan la misma empatía e identificación.

En las últimas semanas, en distintas redes sociales y grupos de WhatsApp se ha popularizado un personaje apodado “el pájaro de Pergamino” (en Instagram: @elpajaro.original, @lebird.tour, @pergaminocity).

Pisando los 50 años, el pájaro es jugador de liga amateur de fútbol para mayores de 30 en Pergamino. Es un morocho, flaco, alto, pelo largo, de profesión albañil y peón de campo. Se suelen ver en sus videos que es un hombre de rostro curtido, pocas palabras y costumbres sencillas.

Tiene una frase de cabecera que delata su vida tranquila, alejada de la ansiedad y locura de esos “hormigueros pateados” que suelen ser las grandes ciudades, en palabras de Atahualpa Yupanqui. “El después vendrá después”, dice el pájaro sentado en un banquito de madera al costado de una cancha de bochas, mirando el envase de coca cola sobre la mesa. Mientras se saca el pucho de la boca, con un gesto en su mirada nos confirma lo que todos sospechamos: la coca en envase de vidrio es más rica.

Hace unos días, en una nota Cristian Pereyra, quien es profesor de tenis y fotógrafo en la ciudad de Pergamino y quien subió a las redes los videos que hicieron conocido al pájaro, decía: “Fue como una reminiscencia de los años 80, de Boca Juniors; por el corte de pelo y su look (…) Decidí seguirlo, tiene un imán: nada es guionado y decidí subirlo a TikTok, luego de que me lo sugiriera mi hija”.

Esto me hizo pensar en que tal vez el pájaro no sea solo un fenómeno actual de las redes sociales, sino que es un fiel representante de nuestra cultura popular, nuestro fútbol, nuestra historia, nuestra identidad.

Los hinchas de Boca hicieron un flyer con su cara, sintieron que este flaco los representaba, su vida representa la vida de la mayoría de hinchas de Boca, y cuando digo Boca me refiero al Boca de la gente de ese club de composición popular que siempre fue tan odiado por la oligarquía; ya dejaremos para otro momento lo que el sistema hizo con el club y con el fútbol, hoy hablamos de lo que representa para los hinchas.

A la vez esta semana también circulo una imagen donde una hincha de Colón de Santa Fe le enviaba un mensaje a su ídolo, “el Pulga Rodríguez”. El abuelo de la chica era hincha de Colón y hacia unas horas había fallecido, le pidió a Pulga que le dedique un gol, Pulga respondió el mensaje y le dedico uno de sus goles en la última fecha frente a Estudiantes de La Plata.

José Luis Rodriguez (el Pulga) es uno de esos jugadores que trasciende los clubes, es un personaje querido por todos los futboleros y futboleras precisamente por motivos muy similares a los que hicieron que “el pájaro” se haga conocido: su condición y su origen humilde, pero sobre todo lo alejados que están del estereotipo de futbolista profesional.

Tal vez entre tanto algoritmo frívolo y comercial estamos necesitando que en los medios y las redes aparezcan personas que se parezcan un poquito más a nosotros.

Tal vez se nos está complicando identificarnos con este fútbol de tanto VAR y tanta tecnología, tan lejano al que jugamos nosotros, ese que tiene olor a átomo desinflamante, medias viejas, el de las canilleras sostenidas con banditas elásticas o atadas con cinta, el de botines emparchados, ese del post partido con cerveza, algún chori o una picadita de salame con galleta (de la redonda).

Tal vez, entre tanta globalización des-cultural impuesta por la posmodernidad, algunos necesitamos volver a “la nuestra” y sentirnos un poco más cerca.

Ojo, no se confunda, quien escribe admira muchísimo el fútbol profesional: entre mis sueños más preciados, como la mayoría de los pibes nacidos en esta patria, siempre estará el de ser futbolista.

Lo que pienso es que tal vez con tipos como el Pulga, el sueño de un montón de pibes esté más a resguardo, un poco más cercano. Se puede ser profesional sin perder la humildad, la solidaridad, sin perder los amigos, ni rodearte del gran marketing, sin cirugías plásticas, sin grandes y perfectos tatuajes, se puede. Eso sí: hay que jugar bien a la pelota y si por ahí no tenemos suerte, también se puede ser feliz y seguiremos jugando al futbol amateur con los amigos, como lo hace el Pájaro y la mayoría de nosotros.

Tal vez difundiendo estos ejemplos ayudemos a jerarquizar esos valores que hicieron del futbol una hermosa "excusa para ser feliz", como definió Jorge Valdano.

Quizá así no tengamos que lamentar a los Morro Garcia, Alexis Ferlini y Leandro Latorre.

Tal vez de pájaros y de pulgas se trate nuestra necesaria identidad.

pulga

Publicado por Río Bravo el 15 de marzo de 2021.

Modificado por última vez en Lunes, 15 Marzo 2021 19:44

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