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Miércoles, 26 Agosto 2020 12:22

Ni viejo, ni loco

Escrito por Juan Menoni*

En la noche del lunes 24 de agosto, en un programa televisivo, el ex Presidente Eduardo Duhalde, vaticinó un posible Golpe de Estado para el año que viene.

“Está senil” dijeron algunos opinólogos, tiene un “pequeño problemita mental” se apresuraron a afirmar otros.

Además de una simplificación y una subestimación cuasi infantil de tan temerarias declaraciones, acusarlo de “loco” o de “viejo” es claramente una forma más de discriminar a nuestros ancianos y pacientes de salud mental; los “locos” y los “viejos” no andan recorriendo estudios de televisión para proclamar golpes de estado.

Duhalde, fue ni más ni menos que el vicepresidente de Menem y luego el Gobernador de Buenos Aires en la nefasta década de los noventa.

Allá por el 2002, luego de la brutal debacle económica y el fenomenal desgobierno de la Alianza, cuando las asambleas y el “que se vayan todos” hicieron tambalear los cimientos de la democracia burguesa, Duhalde, operó de bombero para salvar al sistema del posible incendio.

Era la oportunidad histórica para transformar aquella democracia formal y burguesa en una auténtica democracia participativa, que pusiera patas arribas el decadente capitalismo, pero Duhalde dejó claro que no había llegado para eso y como prueba se llevó a la rastra los cadáveres de Kosteki y Santillán.

Durante años, el ex Presidente ha sido uno de los políticos más influyentes y uno de los operadores más eficientes de algunos sectores del poder económico y la decadente política tradicional.

¿Qué nos hace suponer entonces que sus declaraciones de esa noche fueron un lapsus?

Seguramente algunos sectores poderosos, muy poderosos económicamente, y muchos trasnochados ideológicos, incluidos algunos personeros de la peor política, fantasean con que un golpe puede ser el camino para salir de esta nueva y fenomenal crisis económica del Sistema Capitalista, agravada al extremo por la Pandemia.

Duhalde no es un opinólogo profesional al estilo de Jorge Asis o Julio Bárbaro, que desde hace años pululan por los programas políticos diciendo barbaridades, tampoco es el payasesco Javier Milei, la presencia del ex presidente anunciando un golpe no fue casual, responde a una vieja estrategia de los sectores golpistas, van creando un clima previo, lo dicen y sondean, generan un clima desestabilizador y si prende en la sociedad, avanzan.

Párrafo aparte merecen aquellos y aquellas que se rasgan las vestiduras diciendo desde hace rato que vamos camino a Venezuela, alertando de los peligros de la “Dictadura” Chavista, esos defensores acérrimos de la “República” no han movido un dedo para repudiar las temerarias declaraciones golpistas de Duhalde.

No soy partidario del actual gobierno, soy de izquierda y si me apuran Marxista, y aspiro a la construcción de una sociedad más justa.

Creo firmemente que esa construcción implica que los trabajadores y trabajadoras nos despojemos de las prácticas políticas tradicionales y nos dispongamos a construir formas de participación diferentes, que nos permitan definitivamente poner patas arribas el sistema capitalista.

Pero ni por asomo creo en salidas mesiánicas, repudio toda forma de golpe de estado, el Presidente Alberto Fernández se irá como llegó, el día que la voluntad popular y mayoritaria decida que deba irse.

Si el ex presidente Duhalde hubiese estado preocupado por una posible desestabilización debió mover todos los resortes que aún estén a su alcance, entre otras cosas denunciarlo a la Justicia, la suya no es una opinión o predicción, además de ser una afirmación temeraria, es apología del delito y debería ser juzgado.

Ningún golpe ha sido, ni será, beneficioso para las y los trabajadores, todo sería peor.

Por eso repudio categóricamente las declaraciones de Duhalde.

Esta vez, como tantas otras, me veo en la necesidad de gritar: ¡Nunca Más!

* Publicado por Juan Menoni en su muro de Facebook y reproducido por Río Bravo el 26 de agosto de 2020.

Modificado por última vez en Jueves, 27 Agosto 2020 01:15

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