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Domingo, 12 Julio 2020 07:59

En primera persona, cuando la memoria de la vida cotidiana se adentra en la historia de los pueblos

Escrito por Prof. Pablo A. Álvarez Miorelli

A Fermín Chávez. 13 de julio de 1924 -13 de julio de 2.020

«Paisaje del Pueblito» por Fray B. Chaves Giménez S.O.P (Fermín Chávez)

Una poblada loma de aromitos

está fragante de los áureos ramos.

Se ve, trepada en las pulposas tunas

la calandria cantando,

y sobre el cerco del corral primero

las tacuaritas su oración coreando.

Van las mansas torcaces

con su plumaje claro,

a picotear las perfumadas flores

del hermoso naranjo…

La historia sujeta al revisionismo necesario de las diversas miradas, no tendría principio ni tampoco final, y no hay manera contrafáctica de probar el “qué hubiere pasado si los hechos no hubieren sido”. No hay modo, la historia es hechos y los hechos historia son, aún aquellos que son actos de simple vida cotidiana. Hace 25 años tuve el privilegio, por así decirlo, y sé que a él no le gustaría el término, de conocer en la Biblioteca Popular de Nogoyá al Prof. Fermín Chávez. Un hombre menudo, de cabellos lacios y canos, afable y con una voz firme de maestro que enamoraba escucharlo. Había sido invitado a compartir una conferencia en la Biblioteca Popular, recién llegado de Buenos Aires, y esa noche pueblerina, en una jornada organizada por Eduardo Miguel Ramat, por entonces Presidente de la Comisión Directiva de la Biblioteca, nos encontramos atravesados de historia y de pasiones por la política. Mi temprana curiosidad por la política me llevó a cruzar en mi camino la vida de Fermín Chávez, por definición peronista, peronista de Perón, un hombre de fe, pero también de ciencia, un sabio de andar corriente para quien así lo quisiere. Para mí, como joven de los 90 saliendo al mundo, fue descubrir la historia, descubrir que siempre hay otra historia, la que no se cuenta, la que alguien con intención no nos dice, descubría eso que llaman el “revisionismo histórico”. Esa noche me zambulló en la historia de esta América profunda, de la Argentina obrera, india y peronista, de “cabecitas negras” y de revolución de la “Chusma Radical”.

Admito que me quedaron, y algunas hasta hoy, angustias sobre el pasado que se hace presente. Recuerdo haberle preguntado: -¿Por qué la designación de la esposa de Perón como vicepresidenta, sabiéndose enfermo y con la muerte cercana?, y su mirada, sus expresiones… -Esos son los interrogantes de la historia. Desde entonces seguimos en contacto. Me regaló en otro encuentro, también en la biblioteca, un dibujo en grafito de Juan Arancio; caminos cruzados, y caminos de historia desde “El Pueblito” natal hasta la historia del mundo. Hoy leer a Fermín Chávez es adentrarse en la historia, en la grafía de la argentinidad espiritual, es asumir las batallas populares desde los intestinos mismos de la Patria, es asumir la política en la plena dimensión de la existencia. 25 años después de haberle encontrado, me atrevo a volver a los recuerdos por medio de una obra homenaje a propósito de las “Jornadas de Pensamiento Nacional”, que organizáramos como parte de la propuesta educativa de la escuela Secundaria Nro. 75 “Del Bicentenario” con el Profesor Alfredo Gómez y que por la pandemia de covid19 quedaran pospuestas. Por medio del Dr. Faustino Schiavoni, un promotor del pensamiento nacional y destacado cuadro político de Entre Ríos, a cargo del Instituto de Estudios, Investigación y Capacitación del Partido Justicialista Distrito Entre Ríos, se compilan todas las tapas de los libros de Fermín Chávez, poeta, historiador, político, revolucionario, creyente, humanista, obra que pretendía ser expuesta en este 13 de julio, aniversario del natalicio de Fermín Chávez.

Fermín, así de simple y así de complejo como lo llamábamos, Fermín, puedo contarlo en primera persona. Lectura obligada para pensar la historia y las pertenencias a la Patria, una que incluso con él se ensañó por pensar, por saber. Ese saber que interpela como necesidad el adentrarse en la historia para saber de dónde venimos y para saber hacia dónde vamos, así las recorridas necesarias de la historia, Fermín en su tiempo y en el nuestro, en sus obras de la cultura nacional, como “Civilización y Barbarie en la Historia de la Cultura Argentina”, lectura que descubrí tardíamente en el regalo generoso de la escritora Graciela Anita Chisty.
Este nuevo aniversario de su natalicio nos pone a la posibilidad de sus lecturas, de sus interpelaciones a Sarmiento y al bronce de los relatos oficiales. Está ahí, en la cultura popular que se hace ingenio y que anida en las demandas a la escuela y a la educación, en las reivindicaciones populares, en la conquista de derechos, es reivindicar la necesidad de una independencia cierta, cultural, política, económica, mental. “Cuando Ramón Doll denunciaba el divorcio efectivo entre nuestras clases pensantes y la masa de la población, establecía sin duda una de las premisas más fundadas de nuestro proceso cultural. Porque tal aseveración podía constatarse como un hecho real, de obstinada permanencia a lo largo de un siglo de tareas espirituales. Pero, cuando el crítico nombrado formulaba sus lúcidas apreciaciones, se estaba ya incubando en el país un movimiento de ideas que, bajo matices diversos, iba a expresar no solamente la necesidad de echar por la borda estériles imposturas, sino también la de crear autoconciencia nacional. Y agreguemos que resulta curioso advertir que el comienzo del nuevo proceso indicado coincide con la muerte de Leopoldo Lugones, el argentino más notable de una generación que debió experimentar, entre la miel y el vinagre, la última etapa de nuestra república liberal y mercantil” Fermín Chávez en “Civilización y Barbarie en la Historia de la Cultura Argentina” Buenos Aires, Argentina, marzo de 1988. Ed. Colihue.

Fermín, poeta entrerriano de venas mestizas, hoy a 96 años de tu natalicio, andarás entre las palmas sobre las que escribiste “Cogollos” para saciar la hambruna, buceando la búsqueda de nuestra historia, encontrando los enfrentamientos apasionados de Urquiza y Mansilla, recuperando nuestra identidad latina de negros y de indios, mestizaje que no se rinde a la mirada eurocéntrica de la entrega. Tu militancia nacionalista por la tierra y por el pueblo, quedaron aquí en el asidero del tiempo escrito, en tus poemas que ya son nuestros, el revisionismo que se bate a duelo en las redes sociales.

Fermín Chávez y su tiempo, mientras avanza la memoria para no matar el futuro, volver al recuerdo es revivir ese encuentro en la Biblioteca Popular de Nogoyá, con Eduardo Ramat, con quien seguramente estarán conversando de Peronismo, con Juan Arancio, otro que ha partido, con tu Ricardo. Hoy la Biblioteca aquella lleva tu nombre: Biblioteca Popular de Nogoyá “Fermín Chávez”, por iniciativa de María Mercedes Defilippe Beltramino y de Faustino “Cacho” Schiavoni”. Esa noche de la inauguración yo rendía “Procesos civilizatorios mundiales”, y recuperé tus escritos sobre José María Rosa.

Así los tiempos de las historia, recuperar la vida cotidiana para pensar la vida de los pueblos. A tu memoria de historia y de poesía Fermín Chávez, a tu memoria que es nuestra historia; ¡A tu memoria!

Publicado en Río Bravo el 12 de julio de 2020.

Modificado por última vez en Martes, 14 Julio 2020 19:32

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