Sábado, 21 Diciembre 2019 15:02

El primer 20 de diciembre sin Mario

El salón de ATE no dio abasto. Cientos de militantes de diversas organizaciones sociales, sindicales y políticas, desbordaron la capacidad del salón mayor de la casa central de ATE Entre Ríos, e incluso siguieron el desarrollo del acto desde el patio interno del local. Luego de los chaparrones que obligaron a trasladar el acto previsto en la Plaza 20 de Diciembre, bajo una tenue llovizna se escuchó con atención la lectura del documento consensuado por la Multisectorial que recuerda las jornadas de lucha de diciembre de 2001 y homenajea a los asesinados por la represión estatal en nuestra provincia.

Algunos aspectos de la conmemoración se mantuvieron invariables: el repudio a las políticas neoliberales que, tanto en ocasión del gobierno expulsado por la pueblada (recordada como "Argentinazo") como en el que terminó hace pocos días, generaron muerte, pobreza, hambre y represión en el país; así como el pedido de justicia por los asesinados (Romina Ituarin, Eloísa Paniagua y José Daniel Rodríguez en Paraná, así como el entrerriano Pocho Lepratti en Rosario); forman parte de las expresiones habituales en estas jornadas.

Pero hay un rasgo tristemente distintivo que no fue pasado por alto por quienes convocaron y asistieron al acto. Mario Iturain, padre de Romina, niña asesinada como "daño colateral" durante la represión estatal en la zona del Walmart, mientras estaba jugando en su casa con sus primos. Mario fue un empleado municipal que en vida nunca dejó de asistir a las marchas y los actos pidiendo por justicia y castigo a los responsables materiales y políticos del asesinato de su hija y de Eloísa y José Daniel. Murió en el Hospital San Martín el 23 de julio de este año. Allí había llegado agonizante luego de ingresar a su casa en llamas, en el barrio de La Floresta, para rescatar algunas pertenencias (como la moto que usaba para ir a trabajar) del incendio que terminó llevándoselo todo, incluso su propia vida.

La lucha de Mario sigue viva

Fue Víctor Sartori (ATE y Corriente Clasista y Combativa) quien leyó el tramo del documento que recordó a Mario: "Hoy, por primera vez en estos 18 años, no se encuentra con nosotros Mario Iturain, fallecido hace pocos meses. Mario, papá de Romina fue un entrañable compañero de lucha, que desde el primer momento se sumó a nuestros actos y fue parte de la cabecera de cada una de nuestras marchas. A él también homenajeamos en esta jornada y sentimos que hace falta su voz y su palabra exigiendo justicia y castigo a los responsables materiales y políticos del crimen de su hija, de Eloísa y de José Daniel. Mario Iturain, ¡Hasta la victoria siempre!" Los aplausos inundaron espontáneamente el salón y más de un/a militante no pudo contener el llanto al hacer presente la memoria del papá de Romina.

Romina Iturain tenía 15 años cuando recibió, dentro de su casa, un tiro en el pecho. La bala fue disparada por la policía que, por órdenes del entonces gobernador Sergio Montiel y su ministro de Gobierno Enrique Carbó, persiguió por todo el barrio a los vecinos que, desesperados y hambrientos, llegaron al Walmart para pedir comida. Esa misma policía, llamativamente, descuidó a muchos almacenes de barrio que, en su mayoría, fueron cuidados por los propios vecinos que se dirigieron a los grandes hiper y supermercados.

Hoy, 18 años después, aquel crimen y los de Eloísa Paniagua (13 años) y de José Daniel Rodríguez (militante de la CCC, un caso con tintes mafiosos y terroristas ya que las fuerzas policiales lo secuestraron y su cadáver apareció días después bajo una pila de neumáticos), siguen impunes.

Seguirá entonces la lucha de tantas organizaciones para recordar lo que el pueblo argentino fue capaz de hacer cuando se hartó de tanto maltrato e injusticia, y para no olvidar a quienes cayeron por la represión que los gobiernos nacional y provincial tuvieron como toda respuesta.

Y, en ese lucha, Mario Iturain seguirá vivo, marchando y alumbrando.

Acto Multisectorial

Las organizaciones que convocaron al acto Multisectorial son: Corriente Clasista y Combativa – CCC-; Confederación de Trabajadores de la Economía Popular –CTEP-; Somos Barrios de Pie; Asociación de Trabajadores del Estado de Entre Ríos –ATE-; Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos –AGMER Central y Paraná; Sindicato de Dragado y Balizamiento; Sindicato de Trabajadores de Prensa y Comunicación –SETPyC-; Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina –UOLRA- Delegación Entre Ríos; Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma Entre Ríos –CTAA-; Multisectorial de Mujeres Entrerrianas; Organización Ni Un Pibe Menos por la Droga Entre Ríos; Movimiento Evita Paraná, Corriente Estudiantil Popular Antiimperialista –CEPA-; Movimiento de Unidad Secundaria –MUS- Partido de la Concertación FORJA; Partido del Trabajo y del Pueblo –PTP-; Partido y Juventud Comunista Revolucionaria –PCR / JCR

Publicado por Río Bravo el 21 de diciembre de 2001.

Publicado en Derechos Humanos

La capacidad de adaptación del ser humano ha sido uno de los principales factores del desarrollo de la humanidad. Uno se va curtiendo de los estímulos que le son agresivos hasta sentirlos cada vez menos, dejar de sentirlos o naturalizarlos. Nos acostumbramos al frío, al calor, a lo picante, a lo salado, a los golpes deportivos, hasta define que no le molesten el olor de las cloacas a cielo abierto cuando visita a los compañeros en sus casas. Recorriendo las barriadas uno decide que no puede acostumbrarse a las caritas sucias y pies descalzos de niñas y niños en invierno, a los techos que se caen, al humo que enferma los pulmones.

Este miércoles en una mañana nublada y fría, entrando al cementerio de la ciudad de Paraná para despedir a Jonathan, vi a Macarena que esperaba alejada del lugar del entierro. Fue, pero se mantuvo lejos de ese momento de dolor que provoca la última despedida. Hace tres meses Macarena, en ese mismo lugar, despidió a Jonathan, su hermano, también asesinado por el mismo implacable asesino, y a este dolor no hay forma de acostumbrarse.

Jonatan Reiger, de solo 19 años, definió dejarnos, irse, al igual que el Jonathan de Maca hace tres meses. Ellos se fueron como un gran número de jóvenes de esa barriada y de otras de Paraná, de la Provincia y del país. Muchísimos jóvenes que encuentran su final de la mano de uno de los mayores asesinos seriales de la historia de nuestra humanidad. Aquí sí hay acostumbramiento y negación, mientras el asesino acecha por nuestras calles, tal vez sea porque como sociedad nos desborda, definimos que a nosotros no nos va a tocar, muchos miran para otro lado, porque ni siquiera estos chicos asesinados figuran en ninguna estadística

El miércoles despedimos a Jonathan, y Macarena nos mostró que hay dolores a los que no nos vamos a acostumbrar, y eso está bien. Hay que hacerse fuerte y hablar del asesino, hay que describirlo y ponerle nombre y apellido. Ese maldito no es la soga, no es el vacío y la depresión que generan las malditas sustancias adictivas, que es su principal arma de ejecución, este maldito genocida es el Estado que, lejos de estar ausente, es un Estado presente. 

Este Estado presente, dirigido por minorías a las que les va mas que bien, excluye a las inmensas mayorías, y deja a miles sin posibilidades de trabajar: los padres, o abuelos de nuestros Jonathan. Algunos de ellos se vinieron del campo expulsados por la concentración de la tierra y tampoco encontraron trabajo aquí. Este Estado presente es el que define “que vivan como puedan”, el que los deja a merced de la falta de expectativas de futuro, el que no los valora como el potencial de un país que necesita a miles de jóvenes productivos para transformarlo. Es este Estado presente el que no destina presupuesto en prevención de adicciones y define hablar de “consumos problemáticos”, así los pibes pueden ser tratados cuando ya están hasta las manos, por el único centro de atención que hay en toda nuestra provincia, y en donde sus trabajadores ya no dan abasto. Es este mismo Estado presente que, por complicidad en los distintos poderes que lo componen, no hace cumplir la ley y meter preso a quienes meten la falopa.

Conocimos a Jonathan hace pocos meses: un pibe sonriente, siempre de gorrita rapera. Lo conocimos porque era uno de miles que peleando por trabajo consiguió uno precarizado, y desmalezando su barrio por llevar el machete en la mano lo metieron preso. Este, nuestro Jonathan, que peleaba por trabajar, tenia familia, pareja y un bebé chiquito, se fue adentrando en la adicción hasta que el vacío lo aplastó.
Cuando falleció el Jonathan de Macarena, vimos que cada dos o tres meses pasan cosas similares. Esta vez fue mas cerca aún.

Con una sensación contradictoria por lo reciente del hecho, uno tiene que definir no neutralizarse, mucho menos naturalizarlo. La única salida real es saber que esto siempre va a doler y que sabiendo el nombre del asesino (este Estado presente de unas minorías) entre todos los de mayorías excluidas tenemos que trabajar constantes, firmes y, sin dudas, hacerle pagar a este asesino todos nuestros muertos de su felicidad.

Publicado por Río Bravo el 19 de julio de 2018.

Publicado en Noticias clandestinas
Lunes, 17 Julio 2017 12:26

Allá, adonde no se ve

Allá, adonde no se ve. Allá estaba el cuerpo de Susana, cubierto por el monte de espinillos que se cierne sobre el camino que baja de la calle del Arroyo El Cura; a 50 metros del puente. Ahí donde los vecinos desconsiderados van a tirar las bolsas de basura, en las inmediaciones de ese camino de barro y desidia, ahí estaba la mujer que apenas vivió 38 años y que ejercía, con alegría, la maternidad de cuatro hijos hermosos.

Publicado en Derechos Humanos