Miércoles, 10 Febrero 2016 09:19

Cadenas al cuerpo y mordaza en la boca

Escrito por Nicolás Zuttión

Luego de la asunción de Macri a la presidencia, la “Revolución de la Alegría”, demostró un lado bien oscuro, que nada de lindo tiene para la mayoría de los argentinos. La violencia ejercida por la policía, más la complicidad de un sector de medios para acallarla, forman un cóctel explosivo que tiene un único destino, destruir a la lucha de los trabajadores y movimientos sociales.

 

Se vio a pocos días de la asunción del bloque Cambiemos y hasta hace unas semanas, que los reclamos alzados por los trabajadores van a ser respondidos con balas de gomas y criminalización de sus protestas. En orden cronológico, ya podríamos hacer un repaso por: la orden de desalojo, mediante gases y balas de goma, a los trabajadoes de Cresta Roja, la represión a los municipales de La Plata y la detención Milagro Sala, dirigente de Tupac Amaru, (Jujuy) y Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE y CTA, (Río Negro) por “instigación a cometer delitos y tumultos”.

 

¿Qué hay detrás de este accionar? La imaginación no hace más que llevarnos a la conclusión de que lo buscado es, imponer orden mediante la fuerza de las policías y distraer a los ciudadanos, con coberturas de las playas donde el país, sí es la falacia que promulga nuestro nuevo presidente. Sin dudas que podemos llegar la conclusión, de que este nuevo-viejo método es utilizado para forzar una despolitización en la ciudadanía. Despolitización que genera perdida de memoria, aquella que nos refresca que las luchas, como lo fue el “Argentinazo” demuestra que los trabajadores en unidad logran imponerse ante cualquier orden injusto.

 

 

Ante este panorama, los sectores combativos van a tener que estar atentos a la nueva de “un protocolo de protesta” anunciado por la cúpula de Cambiemos, que sólo buscará más silencio y complicidad de los oprimidos.

 

Publicado por Río Bravo el 10 de febrero de 2016