Lunes, 23 Noviembre 2015 16:52

No pasarán

Escrito por Santiago Joaquín García

Pasaron las elecciones. Ganó Macri y un editorial del Diario La Nación del día de hoy aprovecha el cambio de gobierno para realizar un ataque franco y directo contra la democracia y, especialmente, contra los derechos humanos, que como hemos reafirmado siempre en este sitio no pertenecen a ningún partido político. En esta nota los ponemos en su lugar.

 

Algunas aclaraciones previas: voté en blanco, esta nota no es sciolista, ni anti macrista, si no que intenta dejar en claro que hay cosas que están por encima de los matices y las reformas. Que así como se habla de políticas de Estado, hay cosas que deben estar saldadas gobierne quien gobierne.

 

El texto y el diario

 

El título es elocuente: “no más venganza”. El planteo parte de la base que encarcelar a los que violaron mujeres embarazadas, robaron bebés, cerraron fábricas, mataron dirigentes sindicales, estudiantes secundarios, endeudaron al país, fueron todos enjuiciados por una rencilla personal de sus circunstanciales enemigos. La bajada habla de las “mentiras de los años 70”. La referencia es al famoso relato que cuestionando las cifras de desaparecidos, y demás datos existentes en el informe de la Conadep, pone en tela de juicio la realidad inobjetable de las violaciones a los derechos humanos en la Argentina. Luego habla del “vergonzoso padecimiento de los condenados”, presentando a los apropiadores, a los asesinos, a los que destruyeron no solamente las vidas, los sueños y el futuro de miles de personas, sino también la industria nacional y las cuentas públicas, como unos pobres viejitos perseguidos. Como unos jubilados que no se sabe por qué están presos. Ellos que encapuchaban y meaban a la gente, ahora resulta que exigen cumplir sus condenas en su casa. Y en ese sentido, continúa la nota que ya ha despertado las críticas de los periodistas más importantes del diario La Nación (como Hugo Alconada Mon), y cuyo enlace se encuentra en la bajada de esta nota para los que tengan el estómago de leerla.

 

Esto no es una casualidad, viniendo de ese medio. Algunos, mientras Néstor Kirchner pactaba la fusión de Cablevisión a favor del Grupo Clarín, ya denunciábamos el rol del multimedio durante la dictadura. La Nación y Clarín representan lo peor de la prensa gráfica argentina, y eso lo pensábamos y lo decíamos cuando las tapas de Clarín celebraban el triunfo de Cristina del 2011 y lo decimos hoy. El diario fue fundado por Bartolomé Mitre, ex presidente y uno de los responsables de la fratricida guerra de la Triple Alianza orquestada por Gran Bretaña contra el hermano pueblo paraguayo. Desde entonces, siempre ha representado los intereses de la oligarquía y de los grupos de burguesía intermediaria en nuestro país.

 

La realidad es compleja

 

El cuento maniqueo que el kirchnerismo vendió durante sus doce años de gobierno, no resiste un archivo de cinco minutos. Han manipulado la historia para sus objetivos prácticos, con una notable irresponsabilidad y con la ayuda de una educación argentina que quedó herida de muerte durante la dictadura. Una buena parte de los argentinos, por un mecanismo de defensa que se desarrolló con los primeros años de la democracia, desconoce la historia argentina reciente. Hay hechos notables de la década del setenta que sirven para entender la situación actual. En primer lugar, hay que remontarse al último gobierno de Perón y a su pelea con los Montoneros. Tanto este grupo como también otros sectores de la izquierda, trabajaron activamente para el golpe de Estado contra Isabel Martínez de Perón y festejaron su derrocamiento en la cárcel. Pusieron bombas que mataron familiares de militares que generaron la desaprobación de las masas y sembraron el terreno para la llegada de la dictadura. Otras fuerzas populares, en cambio, plantearon la organización de las masas populares y criticaron la violencia de los grupos de élite que dieron paso a la dictadura militar por no esperar unos meses hasta el llamado a elecciones. Los más honestos se han autocriticado por esto. Los militares no hay duda de lo que han hecho, pero muchos de los que colaboraron con ellos desde una fachada revolucionaria, hoy se quieren presentar como los héroes que no son.

 

Así también de compleja es la realidad actual. Macri obtuvo más votos que Cristina en 2011. Lo ha votado buena parte del pueblo argentino, de los trabajadores, y esto se explica porque la mentira del kirchnerismo chocó con la realidad. Los intelectuales de cuatro cifras hablando en nombre de los pobres y los pobres ahogados por la inflación. Ya hemos dicho muchas veces que es muy tranquilizador hablar en términos de buenos y malos, pero que no sirve para comprender la realidad.


La responsabilidad de la irresponsabilidad

 

Merecen un párrafo aparte los que han usado los organismos de Derechos Humanos para ROBAR. Hay que decirlo con todas las letras. Así como existe una Nora Cortiñas, que jamás puso en duda la independencia de todos los gobiernos, están los que abusaron del prestigio ganado por la lucha, para darle aire a esta gente. Al revés de lo que piensa Cabandié, quien ha dejado entrever que tiene vía libre para hacer lo que quiera por ser hijo de desaparecidos, los que representan a los organismos de derechos humanos tienen una doble responsabilidad. Porque la mancha personal es una mancha para el colectivo. Cuando uno es referente de una lucha, tiene que asumir esa responsabilidad, y lo peor que ha hecho esta gente es utilizar luchas tan sentidas por el pueblo argentino para su beneficio personal. Nunca se los voy a perdonar, porque ahora vamos a ser los mismos de siempre los que vamos a tener que volver a remontar el camino desandado. Los que se dedicaron a hacer guita, a acumular cargos para los cuales no son idóneos, han manchado la memoria de los compañeros detenidos y desaparecidos. Ellos no luchaban por el discurso ni por un cargo, tampoco por una coima ni por una reforma. Luchaban por un cambio de fondo en nuestro país, por una sociedad más justa.

 

No pasarán

 

No me importa lo que hagan los militantes kirchneristas y los macristas. No me importan los oportunistas ni tampoco los periodistas que ayer apoyaban la dictadura (Barone), y hoy hablan como si estuvieran trabajando en una radio cooperativa. El pueblo argentino no va a permitir que pasen otra vez los fascistas. Ya se les marcó la cancha en el 2001 y se los obligó a los Kirchner, quienes se habían enriquecido durante la dictadura y jamás habían realizado una mención a los derechos humanos en su gobierno santacruceño, a que tomaran el tema como propio. Vamos a defender lo que se consiguió con la lucha inclaudicable de los que nunca transaron y vamos a ir por más. Por la unificación de las causas, por la aceleración, por los cómplices civiles (como Verbitsky y esto no es nada nuevo) y también de los militares que siguen libres como Milani. Para nosotros no hay represores buenos, no hay media memoria, no hay ningún rédito económico en esta lucha. Lo que tenemos bien en claro, es que no pasarán. Ni lo intenten.

 

Publicado por Río Bravo el 23 de noviembre de 2015

 

 

 

 

Modificado por última vez en Lunes, 23 Noviembre 2015 22:56