Miércoles, 03 Junio 2015 16:52

#NiUna Menos: No es todo lo mismo

Escrito por Paola Robles Duarte

Hace días que le vengo dando vueltas al tema: tengo, quiero, escribir en la Río Bravo sobre la convocatoria que hoy, 3 de junio de 2015, vocifera en tantas plazas del país: NI UNA MENOS!

Está todo tan mezclado, frente a resultados espantosamente claros, todo aparece tan jodidamente mezclado; y entonces se dice por ahí que no hay que juzgar quiénes invitan a la marcha sino celebrar que se sumen, después de tanto tiempo, que estamos frente a un cambio de paradigma, entre otras tantas cosas. Y en ese enorme pasillo virtual de las redes sociales, en el trabajo, en la puerta del colegio, en los noticieros; todo aparece, insisto, tan mezclado que no puede ser casual, que debe ser por algo. El tema es no equivocarnos, y comprender que la complejidad del asunto requiere al menos prestar atención para que esta tarde valga la pena, para que demos un salto en conciencia, para que hoy se profundice un camino sin retorno hacia un país donde ser mujer no nos cueste la vida.

La campaña #NiUnaMenos surgió como un vómito incontenible de periodistas, actrices, militantes de la cuestión de género que lograron visibilizar, afortunadamente con gran éxito, algo que no es un flagelo, porque no es un fenómeno climático o una de las plagas de Egipto, algo que es una realidad producto de la opresión, la desigualdad y la violencia que este estado descarga sobre el pueblo a través de diversos mecanismos: culturales y económicos.

Pero todavía hoy, esto no puede dilucidarse con tanta claridad, muchos de los que van a marchar hoy celebran que se sumen los funcionarios a la campaña sacando una fotito con el cartel, justamente en plena campaña electoral, so pretexto “todo aporta, todo es bueno para difundir”, pero me parece justo decir que muchas de las que hoy nos encontremos en alguna plaza del país a partir de las 17, no vamos a estar contentos de que se sumen, vamos a mirarlos y pensar: ¡Que caradurez! ¡Que falta de respeto! ¡Que cachetazo!

Por Ejemplo: Municipios como el de Gualeguaychú van a facilitar colectivos desde los Centros de Atención Primaria de la Salud para las mujeres de los barrios que quieran acercarse a la Plaza San Martín (cuando debería ser la plaza Urquiza frente al despacho del Intendente Bahillo) a manifestarse a las 17. Lo más loco es que esas mismas mujeres que van a subirse hoy a esos micros son las mismas que no encuentran respuestas a las demandas específicas cuando se acercan a pedir que alguien las ayude para salir del ámbito de influencia del violento, del abusador; y terminan siendo las asociaciones civiles, profesionales add honorem, organizaciones sociales, las que abordan a esa mujeres que sufren todo tipo de violencia. Algunas de esas mujeres son las que se vuelven juntando las chirolas para el remís desde el Hospital Centenario con el feto sin vida en el vientre cuando se les interrumpe el embarazo, sólo con la recomendación de “esperar hasta la semana que viene que lo expulsás solita”, corriendo el riesgo de podrirse. Son esas mujeres sin nombres ni registro, porque no hay estadística. Pero hoy a la tarde tienen colectivo para venir a la plaza y pararse al lado de los hombres y mujeres que detentan el poder en el estado local, como si no tuvieran nada que ver con nada, como si no les cupiera responsabilidad, como si no tuvieran la obligación de generar políticas públicas al respecto, para que la leyenda #NiUNaMenos en cartel sea cada vez más cierto, posible.

La Secretaría de la Mujer en Gualeguaychú es una cáscara vacía, sin funcionarios ni profesionales idóneos, sin presupuesto, ni construcción de estadística, celebrando la construcción de una CASA PARA MUJER GOLPEADA, que OBVIAMENTE ya fue anunciada pero que no sabemos cuántas habitaciones, profesionales, criterios y presupuesto tendrá a disposición para funcionar. Entonces, que me disculpen los que crean que los funcionarios con el cartel suman; pero para mí los funcionarios con el cartel juegan con un dolor que no tiene tiempo ni cuerpo, porque es de una pero es de todas. Esto puede trasladarse, tristemente, al ámbito provincial y nacional.

Hace un rato twitteó la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner conmovida por una problemática a la que en la práctica no registra. Después de tantos años de lucha de miles de mujeres en las calles, promoviendo silbatazos, marchas, participando de encuentros, tejiendo redes de contención a las víctimas, conseguimos la sanción de la “Ley nacional 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos que desarrollan sus relaciones interpersonales”.

Pero Cristina la ignora y se conmueve por twitter, omitiendo un dato que la pinta de cuerpo entero: destina solo 0,00027 % del presupuesto nacional para la implementación de políticas contra la violencia hacia las mujeres. Este porcentaje representa $ 0,80 aproximadamente, por cada mujer de nuestro país. Entonces, como en todo, del verso al hecho hay un largo trecho. Las pibas se mueren, en manos de varones que las consideran cosas de su propiedad en la calle, en la casa, en un patio, en el trabajo.

No se puede joder con esto, no es lo mismo quien convoca hoy; no tiene sentido discutir si ponemos o sacamos la bandera mientras que el estado nos quiere vaciar de contenido esta jornada, disfrazándola de retiro espiritual para la reflexión. No deberíamos haber permitido lo que ocurrió en algunos lugares: tres actos, cientos de mujeres desperdigadas, perdiéndonos la oportunidad de mirarnos a los ojos y contarnos las experiencias de lucha que tenemos algunas más que otras sobre el tema, intercambiarnos teléfonos para estar en contacto, llenarnos de valentía y convidarnos un mate. No dejemos que los politiqueros de siempre usen nuestro dolor, que tiene una historia y que requiere de políticas públicas, en salud, educación y seguridad. Que necesita trascender las falsas fronteras de lo privado porque la violencia de género es un problema de toda la sociedad, es público y requiere políticas públicas para avanzar en su resolución; es complejo y no va a cambiar si el gobierno no larga el cartel y se pone a trabajar; déjenle el cartel a los que venimos sosteniéndolo hace años y las nuevas manos que se suman conmovidas a sostenerlo ahora. Ustedes vayan a laburar: A trabajar para que se declare ya la Emergencia en Violencia Sexual y Doméstica; para que no ese muera otra mujer dentro de 30 horas.

Entonces estimado lector, lo invito cordialmente a lo siguiente: Si encuentra a un funcionario en la marcha de hoy a la tarde, pídale que se vaya a trabajar para que no se nos mueran más mujeres en vez de estar jugando con nuestro dolor y nuestra bronca como si fueran una pelota de trapo. Afortunadamente no todo da lo mismo, y a esta pelea hay que seguirla mañana, como ayer, como hace tantos años, para transformar lo que nos está matando.
Que no nos den un discurso esquizofrénico sobre lo que falta, que lo hagan!

Publicado por Río Bravo el 03 de junio de 2015

 

 

 

 

 

 

Modificado por última vez en Jueves, 04 Junio 2015 10:22