Viernes, 02 Marzo 2012 03:10

La coherencia

Escrito por Pedro Aguer

Los oportunismos son contrarios a las necesidades sentidas de los pueblos, dice Pedro Aguer. Con motivo de la conmemoración de la Batalla del Espinillo (22 de febrero de 1814), reflexiona acerca del significado de la autodefinición de Urribarri por el “artiguismo”.


Coherencia es cuando el pensamiento de una persona no se contradice con el modo en que actúa. Encontraremos, sin embargo, en el ámbito político un sinnúmero de ejemplos contradictorios.

Con motivo de la conmemoración de la Batalla del Espinillo (22 de febrero de 1814), sin ir más lejos, algunos políticos que forman parte del oficialismo, ocupando altos cargos, a lo largo de los años que llevamos recorridos en Estado de Derecho, han expresado públicamente su adhesión a la Causa Artiguista. ¡Qué auspicioso sería si tal actitud fuese coherente!

Todo el mundo tiene el derecho de expresarse libremente y este es uno de los más sagrados derechos naturales taxativamente establecidos en las constituciones Nacional y provinciales. La cuestión es sin embargo más profunda cuando se asumen responsabilidades gubernamentales.

Por ejemplo, podemos advertir respecto de José Artigas, que fue un precursor de la Reforma Agraria.

Dice al respecto el Profesor Juan Vilar: “La Reforma Agraria fue una de las banderas de lucha de los sectores sociales más radicalizados del siglo XX.

El régimen de propiedad de la tierra del capitalismo burgués, es uno de los fundamentos principales del sostén de sus privilegios y de la injusticia generalizada. Primero se apropian de la tierra con violencia, luego se la reparten entre los sectores dominantes y finalmente, establecen como principio del siglo XIX, incluso antes que naciera Carlos Marx. Aunque no lo hubiera leído coincidía con los socialistas ‘utópicos’ europeos en el concepto de beneficiar ‘a la clase más numerosa y más pobre’…

El 10 de septiembre de 1815 sancionó el ‘Reglamento provisorio de la Provincia Oriental para el fomento de la campaña y seguridad de sus hacendados’. Fundamentalmente, disponía la entrega de tierras para ‘fomentar con brazos útiles la población de la campaña… con prevención que los más infelices serán los más privilegiados.

Art. 6º: Serán igualmente agraciadas las viudas pobres si tuvieren hijos. Serán igualmente preferidos los casados a los americanos solteros, y éstos a cualquier extranjero.

Art. 7º: Los terrenos no podrán ser vendidos como tampoco contraer sobre ellos débito alguno.

Art. 18º: Los terrenos repartibles son todos aquellos de emigrados, malos europeos y peores americanos que hasta la fecha no se hallan indultados por el jefe de la provincia para poseer sus antiguas propiedades
.’”

Por tanto no es imaginable Artigas enviando, ni mucho menos redactando, una ley como la que diera sin más ni más la explotación de las tierras del Delta a los diez empresarios más “importantes de la Provincia”, ni levantando la mano aprobándola. Ley que fuera anulada gracias a la movilización ciudadana, por mal que les pese a algunos oportunistas de los partidos políticos que se atribuyeron el logro, después de la decisión del Poder Ejecutivo, pidiendo su derogación. De qué vale expresar que se adhiere al acontecimiento en el que tuvo lugar el nacimiento del federalismo conjuntamente con la Provincia de Entre Ríos y al ideario del Protector, quién, como afirma Vilar, “Artigas daba posibilidad a los orientales de tener tierra y trabajo, los oligarcas porteños, no”.

Además podemos agregar en cuanto a su personalidad que no merece comparaciones con personajes de modalidad muy distinta a la del gran federal, pues  su trayectoria fue signada por la austeridad, y por su fidelidad al sistema republicano, que también lo diferenciaba de los oligarcas porteños, representantes fieles del más recalcitrante centralismo conservador, autoritario, y por ende antidemocrático…

El tema de la Reforma Agraria continúa durmiendo el sueño de los siglos. Los políticos que hoy adhieren a la Causa de la Emancipación, al conmemorarse el aniversario de la Batalla del Espinillo, no empiezan recién ahora a gobernar, vienen haciéndolo desde antes aún del 2003.

Y pareciera que no se inmutan ante estos grandes temas, verdaderamente revolucionarios, que nos permitirían avanzar hacia la transformación económica, social y cultural, si en vez de pretender ocupar espacios mediáticos, se dedicaran a cumplir en los hechos lo que tan fácilmente repiten en los discursos coyunturales.

Publicado por Río Bravo el 01 de marzo de 2012.