Sábado, 12 Julio 2014 22:53

Un gran debate en marcha

Escrito por Sebastián Gillig

Ante la situación que atraviesa nuestro país y la crisis mundial, se observa cómo la apertura en gran dimensión al narcotráfico está haciendo estragos en nuestro pueblo, sobre todo en la juventud. Creemos que es un debate necesario de dar y no desde postulados dogmáticos….

Ante la situación que atraviesa nuestro país y la crisis mundial, se observa cómo la apertura en gran dimensión al narcotráfico está haciendo estragos en nuestro pueblo, sobre todo en la juventud. Creemos que es un debate necesario de dar y no desde postulados dogmáticos ni de persecución, sino sobre la base de un debate abierto en nuestro pueblo, donde se pueden observar las diferentes ideas respecto al tema del consumo, quiénes consume, quiénes no. Se trata de un debate amplio que no requiere de análisis simplistas porque de lo que se trata es de poder transformar la realidad que vivimos.

Al referirnos al consumo de determinadas sustancias lo hacemos tomando en cuenta de que se trata de la abstracción que generan éstas sustancias, ya sea pastillas, cocaína, lsd, marihuana, alcohol, y cómo las clases dominantes las utilizan de una forma u otra al introducirla de manera camuflada de diferentes formas, como por ejemplo, que uno puede luchar y fumar, o que la marihuana no es puerta de acceso a otras drogas, que hay drogas blandas y duras, el derecho a ejercer la “libertad individual” etc.; todas ideas sostenidas para mantenernos serenos y seguir sumergiendo a los sectores populares en el consumo. Mientras uno está "colgado", como bien se dice, te castigan con la inflación: un vino o un porro sale más barato que un litro de leche, que el pan y la carne; te castigan con una educación y salud pública sin presupuestos reales, que se caen a pedazos, te castigan sin futuro básicamente, sin laburo, descargando los brutales ritmos de producción en las fábricas, sin cultura, sin deporte, contaminando el medio ambiente, profundizando el latifundio y extranjerizando la tierra, no te garantizan nada de lo que respecta a los derechos humanos.

La droga es una herramienta que utilizan las clases dominantes en un país oprimido como el nuestro para poder hacer pasar su política entreguista, hambreadora y de profundización de la dependencia.

Una década ganada, para los narcos

Son los políticos de las clases dominantes junto con jueces, la policía, con jerarcas sindicales, los punteros, sus medios de comunicación, los que meten la droga en todas partes.

El enorme aumento de consumo de drogas en los últimos 10 años es inseparable del grupo K, de su política y sobre todo de su origen y sus relaciones. La carrera política de Kirchner comienza en los ‘80, de la mano de Diego Ibáñez (era Sec. Gral. de Petroleros, asesinado en “dudosas” circunstancias y cuyo hijo fue enterrado vivo luego que se destapara el “operativo langostinos”) y “Bombón” Mercado, cuñado de Néstor K. Todos vinculados a los petroleros. “Con Kirchner vienen los petroleros”, decía Duhalde. Los petroleros y la droga. De ahí la explicación del crecimiento del juego (la mejor forma de lavar guita) y Cristóbal López y los casos que mostraron la relación del negocio del narcotráfico en estos años de gobierno de los K: las valijas de Southern Winds, los pilotos de la Fuerza Aérea (Julia y Miret) detenidos con cargamento de cocaína en España, las “manzanas blancas” de Expofrut a España, el triple crimen de empresarios de laboratorios (aportistas de las campañas K) y su relación con la efedrina…

A eso hay que sumarle la política oficial de “blanqueo de capitales” y los Cedin. Y la falta de radares de nuestras fronteras más los desplazamientos de la Gendarmería al conurbano, abandonando los controles fronterizos: somos un país de libre entrada y salida de la droga.

Datos que llaman la atención

Según el Informe Anual 2013 de la ONU sobre drogas, Argentina es el tercer puerto proveedor mundial de cocaína, detrás de Brasil y Colombia. “Con el menemismo llegó la droga (principalmente la cocaína) a la Argentina y con Duhalde se masificó el consumo. Con los Kirchner llegaron los cárteles (narcos)”, dijo Marta Pelloni (profesora, rectora y religiosa argentina de la Congregación de Carmelitas Misioneras Teresianas). Las estadísticas oficiales (Sedronar) dicen que “en 2011, el 12% de los estudiantes de entre 13 y 17 años probaron por lo menos una vez estupefacientes, en especial, picadura de marihuana. En la última década el consumo de drogas ilegales creció 131% entre los alumnos de colegios secundarios”, por otro lado, crece el consumo de drogas socialmente aceptadas (legales) como el alcohol. “Entre 2009 y 2011 se duplicó el número de menores de 20 años que llegan a las guardias intoxicados con alcohol en sangre. Casi 1 millón de adolescentes de entre 13 a 17 años sufren consecuencias físicas, psicológicas y sociales por la ingesta de bebidas alcohólicas” (SEDRONAR). Para mantener un consumo masivo de alcohol, estimulan una cultura del reviente como forma de diversión para la juventud. Una vez que entraste buscan que consumas alcohol todos los días.

Sin embargo, ante ésta situación, el Estado Nacional voltea el rostro ya que no destina el presupuesto necesario para el funcionamiento del SEDRONAR, porque no le interesa que los pibes se puedan recuperar de las adicciones. De acuerdo al presupuesto nacional del 2013 y a la información de la Secretaría de Hacienda son 90 millones, que configuran apenas el 8% de los 1.137 millones que el gobierno nacional ya gastó en lo que va del 2013 para el programa Fútbol para Todos. En comparación con los gastos totales del presupuesto 2013, lo destinado para la lucha contra el narcotráfico solo fue el 0,015% de los más de 600 mil millones utilizados por el Estado, ni hablar de los millones que el Gobierno Nacional paga de una deuda externa ilegítima, fraudulenta, usuraria y odiosa.

La droga es un flagelo social

La droga es una problemática social, a la vez que familiar e individual. El pibe que entró en el consumo de drogas arrastra a sus vínculos, a su familia, a un enorme sufrimiento. En las barriadas es un verdadero flagelo, una pesadilla que desespera al entorno del pibe al ver cómo se destruye. El paco, pegamento, aspirar gas de la hornalla, paco negro… están destruyendo a los pibes. La intención de masificar el consumo es antes que nada es un gran negocio vinculado directamente a los narcos y el Estado (poder político, jueces, policía). Pero también apunta a un mecanismo de dominación de la natural rebeldía que surge frente a las condiciones sociales, de vida y de trabajo de nuestro pueblo. Buscan que la juventud no se rebele ni luche por cambiar su realidad de no tener laburo para alimentar nuestros hijos, no poder seguir estudiando, que nos rompan el cuerpo y nos quemen la cabeza los ritmos de producción en la fábrica, de no tener la tierra para trabajarla y migrar a las villas de las grandes ciudades. O si somos profesionales que agachemos la cabeza y asumamos ser el garca que extraiga más plusvalía y reproduzca este sistema, o artistas desconectados de los sufrimientos del pueblo.

Por el otro lado, con respecto a la marihuana, se consume en todos los sectores pero se concentran en masificar el consumo en las capas medias, estudiantes y asalariados, y la justifican desde “la libertad individual”. Se mete la idea que “yo fumo y no jodo a nadie”, “soy libre, hago lo que quiero”, “yo tengo mi plantita”. Quieren que asociemos la rebeldía al “fumar faso”. Por eso dicen “yo fumo y lucho igual”, “fumo y estudio”. No se reconocen como consumidores, mucho menos como adictos,y ven así a los pibes que se dan con otra cosa. Es importante destacar que funciona como puerta de entrada a otras drogas “más pesadas” y que hay un cambio muy grande para masificar su consumo con una propaganda que apunta a “naturalizar” el consumo dándole cada vez más espacio en medios de comunicación (TV, revistas como la THC y otras, páginas web); se han desarrollado teorías, se promueven marchas nacionales e internacionales.

Otra realidad es posible

Es necesario abordar ésta problemática, planteando NO a la droga. No ponemos en el blanco a quien consume, pero no le esquivamos al debate de por qué es un flagelo y por qué le decimos que NO.

Únicamente un programa que surja de los sectores populares podrá lograr avanzar y profundizar la lucha por campañas de prevención de masas y presupuestos para centros de recuperación de las/os pibas/es. Programas preventivos sociales y de atención y recuperación de los afectados, sanitaria y comunitaria, incluyendo tratamiento obligatorio y gratuito, individual y familiar. Que no se penalice el consumo, ni criminalicen la juventud con proyectos de baja de edad de imputabilidad a los 14 años. Y que luche por conseguir trabajo digno, mantenerse en la escuela y acceso masivo a actividades deportivas y culturales, y así contrarrestar las condiciones sociales sobre las que opera el delito organizado para combatir la inseguridad. Pelear y conquistar otra realidad es posible, nuestro pueblo y su lucha histórica lo ha demostrado.

Publicado por Río Bravo el 12 de julio de 2014.