Miércoles, 19 Junio 2013 19:48

Hay que reestatizar todo el ferrocarril para viajar en trenes seguros

Escrito por Lucio Saccardi

Los que volvieron a chocar el jueves pasado, cargándose tres nuevas vidas y más de 300 heridos fueron los trenes de los 90 que siguen vigentes. Aunque no son lo mismo, “la década ganada” luce cada vez más parecida a aquella “segunda década infame”.

El kirchnerismo no puede mirar para otro lado; son ellos los que profundizaron la rosca tripartita de empresarios, sindicalistas empresarios y Estado. Ellos mantienen y profundizan el esquema de transporte que las clases dominantes intentaron imponer a principios de los ’60 con el Plan Larkin y lograron recién en la década menemista con la privatización. La ley de ART que sancionaron en octubre del año pasado mantiene los mismos vicios en contra del trabajador que la que el menemismo pergeñó con la CGT y con el actual ministro de Trabajo Tomada, que por entonces asesoraba a la central que dirigía Antonio Cassia. El medio de transporte más usado por los trabajadores en la provincia de Buenos Aires no sería una ruleta rusa si la Ley 24.557 garantizara la prevención, los controles necesarios, la automaticidad y la reparación integral de los daños en accidentes ocurridos in intinere.

 

Al día de hoy, hasta el fiscal que investiga sabe que la “responsabilidad humana” no es del motorman, sino de la empresa que maneja la línea del Sarmiento y del Estado, que es socio y cómplice en la rapiña y el desmantelamiento del ferrocarril. Por eso, se cae a pedazos la maniobra del kirchnerismo para culpar al maquinista. Pasajeros y ferroviarios relatan que antes del accidente en Castelar ya habían fallado los frenos a ese Frankestein en que convirtieron al Chapa 1. Un pasajero contó que a las 5 y media de esa mañana, se pasó de largo la estación Liniers por fallo de frenos.

 

Los trabajadores de la línea pidieron muchas veces que se sacara de circulación ese coche, al que calificaban como “un engendro”. El 25 de julio del año pasado, el cuerpo de delegados de la Unión Ferroviaria presentaron al jefe de material rodante de UGOMS un informe denunciando mútiples fallas de señalización, tracción y de frenado en los trenes.

 

La reacción del gobierno al salir a dar su versión sobre los hechos lavándose las manos, sólo sirvió para incinerar a Randazzo. Las fotos que el ministro de Transporte presentó como pruebas, demuestran la falta de respeto a los usuarios y a los trabajadores que son los únicos que sostienen el servicio y evitan catástrofes mayores. Las señales que según Randazzo el maquinista no respetó, jamás pudieron ser vistas porque muchas no funcionan. La penúltima señal antes del coche, siempre estuvo apagada, porque para funcionar le faltan 600 metros de cable, que ni la empresa ni el estado proveen. Además, como saben que casi todas tienen desperfecto, la misma empresa ordena a los maquinistas ignorar las señales de peligro. A casi 15 años del accidente del vuelo de LAPA, en los ferrocarriles sigue imperando el mismo criterio que hizo estrellar aquel avión.

 

Cuando ponen a rodar chatarra reciclada, es porque desprecian la vida de los usuarios, sobre todo si provienen de los sectores populares, como es el caso de los habitantes del oeste de Buenos Aires que utilizan el ferrocarril Sarmiento. No les importa que su corrupción implique tan alto costo en vidas humanas; ellos siguen juntando en pala con el costo del boleto y con los subsidios. Total, la EMFER de Cirigliano y la UGOMS son los empresarios controlándose a sí mismos.

 

Lo que los argentinos necesitamos es terminar con todas las concesiones privadas. Todo el ferrocarril –no algunas líneas - debe ser reestatizado y controlado por sus trabajadores y usuarios. Este es el único camino para que el tren vuelva a ser un servicio seguro, económico, eficiente y de calidad. Así, no sólo evitaremos que se repitan masacres como las de Once y Castelar, sino que también se reducirán los accidentes automovilísticos en las rutas, porque la gente volverá a elegir el tren. Las estaciones abandonadas de los pueblos recobrarán vida y el ferrocarril volverá a cumplir la función social que nunca debió perder.

 

Publicado por Río Bravo el 19 de junio de 2013

 

 

 

Modificado por última vez en Miércoles, 19 Junio 2013 20:50