Domingo, 16 Septiembre 2012 14:48

Comunicar y Educar, ¿desde un solo ángulo?

Escrito por Ignacio González Lowy

En la ciudad de La Plata, en el edificio “Pte. Néstor Carlos Kirchner” (foto) de la UNLP, se desarrolló un importante congreso sobre “Comunicación / Educación”. Por su concurrencia y participación, pero además por los temas abordados, deja mucha tela para cortar. Desde dentro, una mirada crítica sobre el “relato” oficial al respecto.

 “Lugar de confluencia de diversos y posiciones encontradas (…) dando lugar a que todo esté en discusión”. Con estas palabras, fiel reflejo de lo que debió haber sido (al menos en sus proclamados objetivos) y no fue, Agustín Martinuzzi (UNLP) cerraba el congreso en Comunicación / Educación realizado en La Plata. En uno de los paneles, Claudia Villamayor, de la misma universidad, había sentenciado a los “panfletos enunciativos de verdades reveladas”, reivindicando el debate académico contra el discurso “genérico, vago e hipócrita” que se dice convencido de que no necesita ser argumentado. Intensa crítica a mucho de lo que sobró en el congreso en cuestión. Ello, en un marco en el que se supone que todos coincidimos con lo expresado por María Cristina Matas (de la UNC): “la comunicación popular es expresión del conflicto, como única posibilidad de realizar la política y la democracia”. Sobre esto, sobre los disensos, conflictos y debates silenciados en un encuentro supuestamente organizado para continuar construyendo este “campo estratégico” sobre la base de la pluralidad de voces, habla este artículo.

La importancia del “relato”

Nadie desconoce, a esta altura, la importancia central que para el gobierno nacional, su séquito de gobernadores, y adeptos, seguidores y defensores de todo el país, tiene lo discursivo en su construcción política. Desde el machaque sistemático, no a través de la “cadena nacional” oficial sino de la cadena nacional del “ánimo”, esa inmensa telaraña de medios, periodistas y voceros que difunden la versión gubernamental de todo lo que ocurra, haya ocurrido o vaya a ocurrir; hasta el maquillaje descarado de la realidad que se refleja en las estadísticas del nuevo INDE”K” y en los números, obras de múltiples inauguraciones y promesas que los funcionarios no pierden ocasión de repartir; el “relato” parece reemplazar con éxito a los hechos para buena parte de quienes manejan en gran medida el timón político desde hace casi diez años.

Quizá, quienes viven y sufren a diario el no poder llegar a fin de mes con $6 por día para alimentarse (monto que según las estadísticas aludidas debería alcanzar), se sientan (con derecho) ajenos a esta disputa. Quizá, de hecho, esta disputa suena a debate de café, a ping-pong intelectual. De todos modos, lo que está en juego es mucho más que el prestigio, los títulos y las jerarquías de unos cuantos profesores, investigadores, periodistas y escritores. Los impulsores de este espacio lo definen, desde el subtítulo del libro que editaron hace un año en Córdoba (“Comunicación y educación. Debates actuales desde un campo estratégico”, Eva Da Porta –comp.-), como un “campo estratégico”; y vaya si lo es.

No fue un congreso más

La Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata se ha convertido, desde hace un tiempo, en una trinchera kirchnerista como pocas. Una usina de ideas para el relato “nacypop” aggiornado a los tiempos que corren, un campo fértil para los discursos, los actos y la agenda que el gobierno busca instalar en materia de medios y educación. Allí, en el edificio bautizado “Pte. Néstor Carlos Kirchner”, se llevó a cabo un congreso sobre “Comunicación / Educación” que convocó a cientos de estudiantes universitarios y docentes de ese y otros niveles educativos. Participaron e incluso organizaron las jornadas algunos autores consagrados en la materia: Jorge Huergo (quien a la vez jugaba de local), quizá el más destacado.

En este escenario, el encuentro (bienvenido como tal) que se propuso discutir sobre un cruce disciplinar clave en los tiempos que vivimos, tuvo características muy particulares. Principalmente, lo más llamativo del asunto, es que justamente lo que brilló por su ausencia, olímpica e inocultablemente, fue lo que más se proclamó en muchas de las exposiciones: el debate, la pluralidad de voces y el disenso.

Monotonía

Efectivamente, con grandilocuencia y gestos adustos, con aire de suficiencia constante y complicidad, uno tras otro, la inmensa mayoría de los panelistas parecieron coincidir en casi todo. Costó mucho, recorriendo aulas y “ateneos”, encontrar alguien cruzando opiniones contrarias con los integrantes de alguna mesa. Los expositores y los coordinadores, muchos de ellos funcionarios de los gobiernos nacional y provinciales (de los diferentes ministerios, provincial y nacional, hasta de la Policía Federal), todos acompañaban asintiendo hasta el hartazgo (¿qué cosa más insoportable que ver a la presentadora de una “mesa” moviendo la cabeza en señal de afirmación ante todas y cada una de las apreciaciones de cada uno de los expositores que debió presentar?); y los comentarios de los pocos asistentes que ante tanta unanimidad se atrevían a tomar la palabra fueron, obviamente, casi en todos los casos para coincidir y para formular preguntas retóricas que permitieran a los expositores explayarse un poco más en algún punto. Así las presentaciones redundaron una y otra vez en las mismas miradas, perspectivas, latiguillos y consignas.

Teniendo en cuenta que nos referimos aquí a los invitados por los organizadores del congreso, especialistas de probada trayectoria, seleccionados por la comisión que impulsó el encuentro; ¿cuáles son esos aparentemente unánimes consensos que ni se discuten, ni hace falta probar, ni siquiera argumentar? ¿Cuáles son esas supuestas verdades de Perogrullo que casi todos repiten como si, pese a la obviedad de su incontestabilidad, igualmente hiciera falta machacar para que nadie dude de que eso, y nada más que eso, es lo que hay que decir? Pasaremos entonces lista, seguramente injusta por incompleta, de algunos ejes y puntos que inexorablemente se impusieron con rigor bíblico como las bases inconmovibles a partir de las cuales uno puede empezar a pensar por cuenta propia.

“El Estado ahora es un aliado”

Estas palabras, pronunciadas por Diego Jaimes, referente de FARCO (Foro Argentino de Radios Comunitarias), quizá resuman con claridad inigualable la idea que atravesó casi todas las conferencias principales escuchadas en el marco del congreso. Esto, en algunos casos, se tradujo en datos cuidadosamente seleccionados en función de su confirmación o no de tal eslogan. Así, podrá ser mencionada la Asignación Universal por Hijo pero no la lejanía del salario medio respecto del costo de la canasta familiar real; o la “nacionalización” de YPF pero no la responsabilidad de los funcionarios del actual gobierno en su desguace ni las trampas que también esconde la bienvenida re-estatización de parte de la empresa; y por supuesto que podrá hacerse referencia a la ausencia de represión en el cacerolazo del jueves por la noche, pero ni una palabra se dirá respecto de los cada vez más reiterados casos de encarcelados, heridos y muertos por la represión estatal y paraestatal en estos últimos años. En otros casos, sin embargo, los expositores no sentirán la necesidad de “gastarse” en argumentar, y expresiones indemostrables como que “el sujeto ya no se siente a la intemperie” serán mencionadas y repetidas sin que nadie tenga que aclarar nada. Y siempre, al costado, alguien estará asintiendo como si se estuviera diciendo una gran verdad revelada, sin importar el pequeño detalle de que ya fue escuchada 25 veces antes en el mismo día.

El Estado ahora es un aliado”, se escucha entonces, y los nombres de Jorge Julio López, Carlos Fuentealba, Mariano Ferreyra, Roberto López, y tantos pero tantos más, nos martillan los oídos. De fondo está otro de los planteos que se expresa como indiscutible: si en Argentina el escenario cambió y hay que identificar una fecha de quiebre, la misma no se ubica en diciembre de 2001 sino en marzo de 2003 (uno tras otros los panelistas refuerzan este dato), lo que justifica por qué son identificados muchas más veces como el sujeto de dichas transformaciones el ex presidente Néstor Kirchner y la actual presidenta Cristina Fernández, antes que el pueblo movilizado.

La “ley de medios”

En ámbitos como el descripto, uno puede sentirse un marciano al no comprender cuál es ese magnífico, incomparable, histórico e irreversible cambio que la nueva ley de servicios audiovisuales (“ley de medios” en el decir popular) produjo en la escena comunicacional, cultural, política y total de la Argentina. La Red Nacional de Medios Alternativos, Comunitarios y Populares (RNMA), que viene marcando un camino de defensa de la comunicación popular con independencia del gobierno y de cualquier grupo multimediático, cuyos miembros obviamente brillaron por su ausencia entre los invitados a participar de conferencias y ateneos; emitió un documento a tres años de la sanción de la referida ley. Allí se menciona una serie de puntos en los que se evidencia claramente y con datos precisos por qué, para el sector, aún no hay respuestas concretas ni apoyo real (y a veces todo lo contrario) por parte del Estado supuestamente “amigo”.

Tan sólo por ejemplo, sobre el “33%” de las frecuencias que la ley reserva para las estaciones de radios no comerciales, nada garantiza su aplicación y uso para la multiplicidad y heterogeneidad de organizaciones sociales y populares que lo necesitan (el costo del pliego cuando salió el fallido concurso hacía imposible su compra por parte de organizaciones que no estuvieran “bancadas” por el gobierno o por alguna embajada, por lo cual el supuesto propósito democratizador del articulado se desmoronaba en su implementación). Al respecto, entre otros puntos, el mencionado documento señala: “La falta de elaboración de un Plan Técnico (ordenamiento del espectro ocupado y del libre), que según la nueva ley debió realizar el Estado en forma previa a los llamados a concursos, provoca discrecionalidad en la entrega de las licencias. Se entregan y concursan licencias sin hacer la reserva del 33 % del espectro que, por la nueva ley, debería ser destinada a las entidades sin fines de lucro. Los pliegos de bases y condiciones para los concursos abiertos que se han publicado no contemplan, tal como exige la nueva ley, la diferenciación entre las entidades con y sin fines de lucro”, lo que deja, aclaremos, en un estatus de igualdad a una radio cooperativa de un barrio marginal con la Fundación de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. “El decreto reglamentario diferenció dentro de los actores con fines de lucro a las pequeñas y micro empresas; sin embargo, en el sector de los sin fines de lucro no hubo propuestas concretas destinadas a nuestros medios en cuanto a sus características específicas. Tampoco AFSCA tuvo la voluntad de flexibilizar para estos medios las exigencias que esas formas legales imponen; ni siquiera de aceptar personería jurídica ‘en trámite’ como con las entidades comerciales. Tanto las Resoluciones 1465/2011 (TV baja potencia) como las 1655/2011 (radios FM) y 698/2012 (radios FM baja potenxcia) exigen de manera excluyente los certificados de libre deuda ante las gestoras de derechos (SADAIC, AADI; CAPIF; ETC)”, lo cual es imposible para las pequeñas emisoras barriales, cooperativas y populares.

Párrafo aparte merece la famosa fecha del “7 de diciembre”, que se presenta como la panacea y el día de la liberación nacional, cuando “el grupo hegemónico” tendrá que desprenderse de buena parte de sus licencias. Nada dicen los conferencistas de por qué, esas mismas licencias que ahora se disputan como si fuesen el último pedazo de tierra en una guerra sagrada, hace unos pocos añitos fueron renovadas a ojos ciegos por el mismo Pte. Néstor Carlos Kirchner que le da su heroico nombre al edificio que nos alberga. Del hecho de que en provincias como Entre Ríos dicho “mega-grupo hegemónico” en realidad no le hace ni cosquillas, ni le llega a los talones, ni le pisa un metro de sombra, al verdadero mega-grupo hegemónico que es el de los medios masivos de difusión adictos a las políticas oficiales o sometidos a la pauta publicitaria oficial; por supuesto que mucho menos se escuchará en este congreso. El hecho de que movilizaciones de hasta 8.000 docentes en Paraná (el año pasado) no hayan sido cubiertas por casi ninguno de los más importantes medios de la provincia, como si no existieran, o de que hasta el propio Canal 13 (del grupo Clarín) por estos pagos sea oficialista (con un noticiero local que llega a ser intolerable para todo el que no sea familiar del gobernador de la provincia); si fuesen mencionados, serían tomados como “anécdotas propias de las contradicciones que se viven en cualquier proceso de transformación”. Ni hablar de que tampoco tendrán cabida en el congreso los sobradísimos ejemplos que permiten analizar que la pelea entre el grupo Clarín y el grupo de medios “K” no es mucho más que una disputa interna del bloque de las clases dominantes (sólo para mencionar uno: la postura coincidente entre ambos respecto de que a la deuda externa, a toda, incluyendo la que generó la última y genocida dictadura, “hay que pagarla”, en vez de investigarla; más allá de que difieran respecto del modo en que dicho pago debe hacerse). Como frutilla del postre, el citado documento de la RNMA señala al respecto: “La desinversión que se iniciará el 7 de diciembre no garantiza la democratización del espectro. Las frecuencias que se liberen no serán devueltas al Estado sino que serán vendidas/transferidas (entre privados) a quienes puedan pagarlas; por lo tanto no se ampliará la disponibilidad del espectro.

Comunicar / Educar

Este es el marco, entonces, en el que la inmensa mayoría de los que tuvieron la palabra como panelistas invitados, aquellos intelectuales, investigadores y docentes especialistas que convocaron los organizadores del congreso, aceptan “discutir” acerca de cómo se da la relación entre comunicación y educación en Argentina. Obviamente, en este marco, las verdades incuestionables avanzan también sobre el terreno de lo educativo: que el presupuesto llega al 6% del PBI (no importa cómo ni en qué se gasta, ni qué trampas del anti-federalismo nacional este número esconde), que los chicos están volviendo a la escuela por la “asignación universal” (no importa que luego la abandonen a los dos meses, por múltiples factores socioeconómicos que en este congreso parece no haber ganas de discutir), que la “década de los ‘90s” y el “neoliberalismo” y su ataque a la educación pública son parte del pasado (no importa que en el departamento Federación -Entre Ríos- haya escuelas que pierden meses de clases por falta de pago –por parte del gobierno provincial- del transporte escolar rural, o que todas las semanas una comunidad educativa se tenga que movilizar porque la escuela se le viene abajo, o que los docentes estén entre los trabajadores peor pagos del país, o que la menemista y fondomonetarista Ley de Educación Superior siga vivita y coleando…); forman parte del menú de opciones que todos tenemos que aceptar y que a nadie se le puede ocurrir discutir…

Insistimos: por la importancia del asunto, por la riqueza del campo a explorar, por la acumulación de experiencias intensas, necesarias, interesantes para conocer y divulgar (muchas de las cuales tuvieron su expresión en este congreso); es que todo encuentro sobre “comunicación / educación” es bienvenido. Lo que nos interesa poner en discusión es hasta dónde es útil “abrir la discusión” sobre este cruce, sin abrir la discusión.

¿Y la declamada pluralidad?

Nada de lo que esta nota plantea tendría sentido si no fuese porque es el propio colectivo de intelectuales “K” el que hace alarde y bandera de la supuesta democratización que promueven en el espacio de la comunicación y en el de la educación (y en sus cruces). El subtítulo del congreso alude a un tiempo de “restitución de lo público”, lo que podría servir de excusa: el congreso está organizado por quienes ven con “buenos ojos”, optimismo y alegría, el proyecto político económico que representa el gobierno nacional y sus aliados provinciales, y por ello le darán –se podría decir- el eje, la orientación y la perspectiva que les parezca, les guste, les interese y les convenga. El problema es que, en todos los ámbitos y de todas las formas posibles, responsables, organizadores y actores del congreso afirman, con la seguridad e impunidad de quien dice “qué calor que está haciendo” en un encuentro casual en el ascensor, que en estos ámbitos es donde viven algunos de los últimos nichos de resistencia del pensamiento democrático, libre, autónomo y plural. 

Que sólo se puedan escuchar discursos oficialistas, que la mitad más uno de los panelistas e invitados especiales sean funcionarios gubernamentales (de “la gestión”, dirán con el pecho inflado), en un congreso en el que el debate y la pluralidad son las premisas; hace un poco de ruido. Y no es intención de quien firma desautorizar a nadie por ser “funcionario”. Ahora bien: que en un panel de expertos en el que los cuatro (4) integrantes son todos funcionarios, se diga “estamos siempre con prácticas contrahegemónicas, buscando lo plural”; parece un poco mucho. Un poco muy contradictorio. Casi cínico.

Necesitamos, efectivamente, re-abrir la discusión sobre este campo. Y eso significa, como algunos panelistas en este congreso lo han reconocido, atenerse a escuchar análisis que uno no comparte. Argumentar lo que uno sostiene. Que la multiplicidad no sea sólo un eslogan. Eso, de hecho, implica por supuesto reconocer el recorrido y los aportes que durante décadas han realizado al bagaje existente autores e investigadores de la talla de Jorge Huergo, Gabriel Kaplún, Daniel Prieto Castillo, Jesús Martín Barbero, María Cristina Matas, y tantos otros. Ahora bien, también implica abrir el juego, agrandar la cancha. 

Porque si no, básicamente, todo lo que se le critica al declamado enemigo “hegemónico” (su autoritarismo, su estreches, su doble discurso, y quizá incluso sus intereses ocultos), estará siendo reproducido. Y ahí sí, entonces, estaremos perdiendo otra gran oportunidad.

Publicado por Río Bravo el 15 de septiembre de 2012.

Modificado por última vez en Domingo, 16 Septiembre 2012 15:01