Jueves, 19 Marzo 2020 16:47

Distanciamientos

"mantenerse lejos de grandes grupos y mantener una distancia de dos metros entre una persona y otra” (Centro de Control y Prevención de Enfermedades)

El distanciamiento social obligado que estamos transitando en estos días hace aflorar con crudeza unos cuantos distanciamientos, anteriores a la pandemia, que hemos adoptado, naturalizado e invisibilizado:

Distanciamiento entre algunos funcionarios educativos y su función, cuando les preocupa más las formas y la burocracia que las condiciones laborales y de salud.

Distanciamiento entre las madres-padres y sus hijos e hijas, cuando no saben qué hacer con ellos y con sus tareas y despotrican contra los docentes.

Distanciamiento entre los docentes y sus prácticas pedagógicas, cuando envían trabajos interminables o consignas vacías de contenido, sin tener en cuenta los contextos sociales, los recursos y posibilidades de sus estudiantes.

Distanciamiento entre los estudiantes y su deseo de aprender, cuando hacen sus tareas solo para cumplir.

Distanciamiento entre los contenidos escolares y la vida diaria.

Distanciamiento entre la vida diaria y los hábitos saludables, cuando nos resulta raro y difícil, tomar precauciones de higiene y cuidado que debieran ser rutina.

Distanciamiento del tiempo de ocio, del disfrute del hogar. Distanciamiento de la cocina, de la posibilidad de sembrar una semilla en una maceta y verla crecer, distanciamiento de los alimentos de verdad, porque es más

fácil y más rápido comprar comida chatarra ultraprocesada en esta rutina acelerada de vivir trabajando para pagar cuentas.

Distanciamiento entre las personas y otros seres vivos que habitan la tierra, distanciamiento de la comprensión y valoración de la biodiversidad. Distanciamiento que favorece la devastación que, paradójicamente, crea las condiciones para cualquier tipo de enfermedad y pandemia.

Distanciamiento de nuestros propios cuerpos y sus necesidades de descanso, cuidado y placer.

Distanciamiento entre la economía y su razón de ser.

Distanciamiento de la empatía, cuando creemos que nos vamos a salvar solos, aumentando precios y acopiando mercadería de manera desmesurada.

Son muchas las barreras que fuimos colocando y reforzando con dosis diarias de televisión, noticias por internet y sistemas políticos y educativos. Barreras que forzosamente hoy debemos tirar abajo, desde un distanciamiento social (físico) obligatorio.

La paradoja en su máxima expresión.

El futuro dirá si fuimos capaces de derribar esas barreras, para volver a encontrarnos físicamente, pero construyendo nuevos vínculos desde la solidaridad.

Publicado por Río Bravo el 19 de marzo de 2020.

Publicado en Actualidad