Las ediles del frente Creer Entre Ríos presentaron un proyecto para la creación de un programa municipal para la prevención, concientización y sensibilización respecto de conductas cotidianas que constituyen situaciones de violencia hacia las mujeres y personas del colectivo LGBT+.

Según explicaron las mujeres integrantes del bloque de concejales, "el programa municipal de Prevención, Concientización y Sensibilización sobre la temática relacionada con Mujeres, Género y Diversidad tendrá como objetivo proponer acciones de visibilización de actitudes cotidianas, normalizadas culturalmente, que conducen a grandes desigualdades y pueden generar situaciones de violencia hacia mujeres y diversidad".

En ese marco, explicaron que la intención es realizar una campaña con cartelería en la vía pública, a través de los medios de comunicación, en redes sociales y espectáculos públicos.

El proyecto fue elaborado por las concejalas Luisina Minni, Ana Ruberto, Fernanda Facello y Susana Farías, del Frente Creer Entre Ríos, e ingresará para su tratamiento en la próxima sesión del Concejo Deliberante, prevista para el jueves 25 de junio.

Según explicaron, este programa actúa como complemento de distintas iniciativas impulsadas por las mismas legisladoras, como la creación del Consejo Participativo de Mujer y Diversidad, la elaboración de un protocolo de actuación ante situaciones de violencia de género en el ámbito laboral municipal y la creación de un espacio destinado a visibilizar cuestiones de género y diversidad dentro de la programación de Radio Costa Paraná, la radio pública municipal.

 En este caso, el nuevo programa que propone crear dentro del ámbito municipal apunta “a visibilizar aún más la lucha feminista y de diversidades que se da cada día con mayor ímpetu, llenando las calles, los canales de televisión, de radio y las redes sociales con material sobre varias cuestiones que atraviesa la ‘Mujer y Diversidad’, cuando hablamos de este colectivo”.

Además, deberán promoverse acciones en el mismo sentido en los organismos públicos y reparticiones municipales, en clubes, asociaciones civiles y en todo aquel lugar donde se convoque a la participación masiva de personas en la ciudad de Paraná.

El material estará centrado en “prevenir la violencia desde la concientización social para que estas atrocidades que nos pasan día a día, de las cuales las mujeres somos víctima, no sigan ocurriendo”; por eso las campañas de difusión pública estarán dirigidas, principalmente, a los hombres en general, “remarcando actitudes que pueden considerarse como socialmente aceptadas, respecto a planteos sobre lo físico o condiciones intelectuales de las mujeres que las colocan en un plano de inferioridad, llevándolas a sufrir discriminación, burlas, denigración, violencia, maltrato, entre otros”, señalaron las ediles.

Asimismo, las concejalas detallaron que las campañas estarán orientadas a “la eliminación de los prejuicios basados en la idea de inferioridad o superioridad por cuestiones sostenidas en identidades binarias, poniendo énfasis en erradicar las conductas sexistas que proporcionan las prácticas discriminatorias y la violencia contra las mujeres y diversidades”, entre otras cuestiones.

Publicado en Costa del Paraná

Ellas son refugio de muchos corazones” Federico García Lorca.

Las promotoras de Derechos y Preventoras de violencia en la Casa de atención y acompañamiento Comunitario (CAAC) “José Daniel Rodríguez”, hace un poco más de dos años se vienen formando para realizar un trabajo territorial fundamental: captar situaciones de violencia en las barriadas del oeste de la ciudad de Paraná, lo que popularmente se conoce como la zona de “El Volca”, donde la Corriente Clasista y Combativa tiene un desarrollo histórico y con quienes trabajamos cotidianamente. Ellas son dos grupos de mujeres de distintas edades, entre 20 y 50 años, todas provenientes de los barrios aledaños como Balbi, Antártida Argentina, San Martín, La Floresta, Malvinas Argentinas, entre otros cercanos.

Dice Giuliana sobre su participación en los talleres: “He aprendido a hacer muchas amigas y a acompañar a otras a que no tengan miedo”. Esto fue un largo camino, en cada encuentro se aborda una temática específica (nueva o continuada) que implica temas como: el fortalecimiento de lo grupal, la incorporación de la salida colectiva como perspectiva de trabajo, la importancia del acompañamiento, los ciclos de la violencia, los distintos tipos de violencia, la doble opresión de las mujeres, el rol de los medios de comunicación, distintas experiencias según los gobiernos (el franquismo, la experiencia de la China Socialista, el Estado Argentino durante el peronismo), los derechos conquistados, los Encuentros Nacionales de Mujeres y su historia, las leyes que regulan nuestros derechos, las que aún faltan como la Ley de Emergencia en violencia hacia las mujeres, entre otros emergentes. Cada semana se hace una propuesta que implica también una práctica concreta que va desde la realización de materiales de difusión hasta salidas de captación en territorio.

Al principio no hablábamos ninguna y ahora nos tienen que hacer callar” dice Mirta entre risas, rememorando esos primeros encuentros calurosos, donde la CAAC aun no tenía techo, y nos sentábamos en una sombra del paredón, con mucha dificultad para hacer una ronda porque no existía suficiente confianza para mirarnos las caras. Dos meses después, los grupos adquirieron una dinámica de acompañamiento mutuo en perspectiva a realizar el trabajo territorial de promoción. Cuando le pedí a Janet que expresara qué significa para ella ser promotora, dijo que “es ser una gran aliada para las mujeres en el camino de asenso a la justicia y en desnaturalizar la violencia”. Así de sencillo, porque del barrio a los entes del Estado, todavía para muchas hay un gran abismo.

Sobre esto último, Karen expresa que “ser promotora es acompañar a las demás personas a conocer sus derechos, respetar sus opiniones, pero brindando la mayor cantidad de información, apoyo y comprensión”. También Betiana aporta a esto y sostiene: “nosotras podemos colaborar en ayudar a otras a salir de una situación de violencia, porque cuando atraviesan por algo así, necesitan apoyo y contención, y nosotras lo podemos brindar”. Las promotoras cumplen ese rol fundamental y sostenido que desde otras instituciones no se realiza: el acompañamiento. Cuando hay tal grado de vulneración las mujeres necesitan esos lazos, que de algún modo, convierten sus dolores en compañía.

En nuestra CAAC, que en el marco general trabajamos todos los días con el dolor y la angustia de las adicciones y buscamos caminos que incluyan un tratamiento desde una perspectiva integral y comunitaria, se forman estas compañeras para dar batalla a la violencia, recrudecida durante los últimos 4 años y profundizada en épocas de pandemia, donde somos las mujeres las que primero sentimos el latigazo, y es por ello que redoblamos la apuesta y sostenemos los espacios de modo virtual para continuar llegando a las mujeres de la zona. Dice Selene: “contacté a una chica por Facebook porque realizó una publicación donde contaba que sufría violencia, activamos el protocolo y pudieron hacer la denuncia. Más adelante esa misma chica denunció un secuestro de otra mujer, y otra vez logramos que actúe la Comisaría de la Mujer”. En concreto, las promotoras actúan como nexo fundamental entre los organismos del Estado (como la Subsecretaría de la Mujer) y las barriadas, son las que en conjunto con compañeras de otros sectores tejieron las relaciones necesarias para que las mujeres puedan salir de situaciones de violencia, muchas de ellas muy graves, que podrían llegar a ser femicidios. Sobre esto, Iris asegura: “ser promotoras es una gran responsabilidad, y nosotras lo hacemos con mucho esmero”; y Agustina reafirma: “nosotras nos formamos para acompañar mujeres que sufren violencia en cualquiera de sus formas, porque muchas veces no tienen a nadie”.

La Multisectorial de Mujeres Entrerrianas

En Entre Ríos, la Multisectorial de Mujeres Entrerrianas -principal impulsora de la Campaña por la Declaración de emergencia-, compuesta por docentes, estatales, ladrilleras, trabajadoras desocupadas y de las economías populares, estudiantes secundarias y universitarias (y sus gremios), hace 5 años puso en la calle la consigna de la Emergencia, con centro en las Promotoras y el presupuesto necesario. En el marco de la pandemia, la Campaña Nacional por la Declaración de Emergencia en violencia largó el voluntariado que tomaron principalmente las jóvenes y, en su dinámica casi natural en el manejo de redes sociales, sumaron

LeyEmergenciaViolencia

alrededor de 150 mujeres de 26 localidades, en camino a ser promotoras territoriales y en lugares de trabajo. Un acierto colectivo que denota la necesidad real de desarrollar este trabajo. Ayer celebramos el reconocimiento Institucional del Ministerio de la Mujeres y Diversidad a las promotoras, que es un programa de formación, y decimos que es una conquista de todas. Consideramos que es necesario ir un paso más hacia el aspecto remunerativo: ningún trabajo esencial puede ser voluntario, y todas las mujeres que hicieron esta práctica deben recibirlo. En un contexto donde solamente en la Subsecretaría de la mujer llegaron 352 oficios (denuncias previas que se profundizan en el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) y 108 nuevas denuncias, todas causas penales, y hay una gran parte que aún no llega, como dice Nelly: “Las promotoras son muy importantes. Las mujeres que sufren violencia tienen mucho miedo, y tener una compañía constantemente te anima a salir de esa situación”. En camino a la Ley de Emergencia, este paso intermedio es una bocanada de aire fresco después de largos años de trabajo y pisar la calle.

* Daniela Vera es referente de la Multisectorial de Mujeres Entrerrianas y Sec. de Género de CTA-A ER.

Publicado por Río Bravo el 28 de mayo de 2020.

Publicado en Derechos Humanos

El país entero se conmovió, en abril de 2017, con el femicidio de Micaela García. "La Negra", como la llaman quienes la conocieron y quieren, cursaba el profesorado de educación física y era militante del Movimiento Evita. Su juventud, su férrea voluntad de participar, su empatía y solidaridad, las fuimos conociendo a medida que escuchábamos a su familia y conocidos preguntar por ella: la joven gualeya estuvo desaparecida una semana antes de que su cuerpo fuera encontrado. Micaela era la víctima de un nuevo caso de femicidio. Ella, que justamente era una activa militante en la lucha por los derechos de las mujeres, contra la violencia machista, en el marco del grito por #NiUnaMenos.

Su asesino, Sebastián José Luis Wagner, había sido anteriormente condenado por delitos de violencia sexual y estaba gozando de la libertad condicional. Este hecho fue el detonante para que el femicidio de Micaela fuera el disparador de los debates que concluyeron en la Ley 27499, conocida como "ley Micaela". La ley, que obliga a todas las personas que integran los tres poderes del Estado Nacional (ejecutivo, legislativo y judicial) a recibir capacitaciones en temas de género y violencia contra las mujeres, luego fue replicada en normativas y leyes en distintas provincias de todo el país.

A tres años del femicidio, la editorial Chirimbote,, de reconocimiento y llegada nacional, anunció la pronta publicación del libro "Micaela García. La piba de la sonrisa eterna", del periodista entrerriano Santiago Joaquín García, actualmente radicado en Gualeguay.

"Micaela hoy es sinónimo de educación e igualdad de derechos"

En diálogo con Río Bravo, Santiago Joaquín  García contó parte de la experiencia y de lo que significó para él zambullirse en la investigación del caso, para poder contar no sólo el femicidio sino también la historia de vida de Micaela. "En primer lugar, la historia de Micaela me tocó como periodista. En ese momento yo estaba trabajando en el Debate Pregón, que es el único diario (en ese momento salía todos los días) de Gualeguay. Cuando estuve en el 'Abrazo a Micaela' en Concepción del Uruguay sentí que tenía que escribir algo sobre todo lo que había vivido hasta ese momento. Obviamente, el primer paso que tenía que dar fue pedir autorización a la familia, y lo hice. Quiero enfatizar que me han abierto, literalmente, las puertas de su casa. No es casual que la historia de Mica sea conocida en todo el país: su familia, sus amigas y amigos, sus compañeras y compañeros de militancia, son gente que quiero destacar desde el punto de vista humano." Santiago Joaquín  García aclara así que en esa apertura, en esa voluntad de la familia y de las y los amigos por denunciar que el femicidio de Micaela forma parte de un sistema que está podrido, sistema del que se sale con más solidaridad e igualdad; se nota que "lo político y lo humano no son cuestiones divisibles".

Sobre la Editorial Chirimbote, que decidió difundir un adelanto del libro (que aún no está impreso) al cumplirse tres años del femicidio, Santiago Joaquín  García destaca: " la forma en que me han tratado y cómo se han manejado hasta ahora. Mi vínculo con ellos viene porque yo colaboré en el 'Antiprincesas' de Micaela, que es una colección que me gusta mucho, tiene un enfoque y un cuidado admirables. Desde la familia me contactaron, sabiendo que yo venía investigando desde hacía mucho tiempo y los podía ayudar. A partir de ahí, ellos se interesaron en mi trabajo y me hicieron la propuesta de publicar el libro que acepté sin dudar."

Santiago Joaquín García remarca que le cuesta hablar de un libro que aún no está impreso, pero su pronta aparición nos llaman a querer saber más, y nos cuenta: "El libro está compuesto por entrevistas en profundidad, con decenas de personas, que duraron muchas horas y me permitieron conocer a fondo la hermosa historia de una piba que pudo trascender más allá de su femicidio. No hay femicidios más importantes que otros, pero así como Chiara Páez desencadenó el NiUnaMenos, Micaela hoy es sinónimo de educación e igualdad de derechos. También hay algunas reflexiones sobre eso en el texto."

#ADELANTO: EL ÚLTIMO DÍA DE MICA

Mica abrió los ojos. Todo le resultó un poco más familiar. Llevaba dos semanas en su nuevo departamento y eso la hizo sentir tranquila. De a poco, se iba apropiando de los ruidos y los olores del nuevo hogar. Toda la reflexión duró apenas unos segundos porque sin mirar la hora supo que, como siempre, le quedaba poco tiempo para llegar a la Facultad.

–Le encantaba dormir a “La Negra” –contaron después sus amigas y amigos.

Se lavó la cara y los dientes, se puso lo primero que encontró a mano y salió volando rumbo al Complejo Educativo.

Aquel viernes 31 de marzo de 2017, Micaela García terminaba la primera semana de clases de su último año en el Profesorado de Educación Física de Gualeguay. Llevaba la carrera al día, con el mejor promedio de su promoción. Quería recibirse cuanto antes y le faltaba el último esfuerzo. En su cuadernillo, ya había destinado una hoja para el horario, con cada uno de los días de la semana pintados de color violeta.

No hubo mucho para anotar porque en esos primeros encuentros se discutían las condiciones para aprobar y el programa de las materias. Sin embargo, La Negra y su promoción tenían muchos motivos para festejar. Les tocaba organizar su primera peña para recaudar fondos para la fiesta de recepción. El grupo de WhatsApp “Los wanaqueros” (que reunía a las amigas y amigos más íntimos de Micaela) se activó con otro tema que estaba en agenda: la gran joda de esa noche. Hasta el clima acompañaba: cálido y no tan húmedo, como suelen ser algunas jornadas de otoño en el Litoral. Todo hacía suponer que el boliche King iba a estar repleto. No sólo estaría casi toda la Facultad, sino también algunas amistades de localidades vecinas como Larroque, Islas del Ibicuy y Gualeguaychú.

Micaela eligió el Profesorado de Educación Física de Gualeguay, dependiente de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, después de analizar otras alternativas.
Descartó las provincias de Santa Fe y Buenos Aires porque no pretendía convertirse en entrenadora de alto rendimiento: apuntaba a la docencia y el deporte social.
Otro hecho que pesó para su decisión es la distancia que la separaba de Concepción del Uruguay, su lugar de residencia y militancia. Cada semana, “La Negra” recorría los ciento cincuenta kilómetros que unen ambas localidades en una camioneta Renault Kangoo blanca que la familia le había cedido. Durante los viajes, hacía paradas intermedias en Larroque y Gualeguaychú, donde subían o bajaban sus compañeras de estudio, Jésica Tronco y Candela Leiva. Pero en aquella semana, la chata estaba rota y eso obligó a las amigas a trasladarse en colectivos de larga distancia.

Precisamente, fueron Jésica y Candela las que la invitaron a almorzar aquel día. Milanesas de pollo con ensalada era el menú que se repetía sistemáticamente.
Antes de llegar a la casa de sus amigas, Mica pasó por el almacén de la esquina y compró pan y jugo.
Durante la comida, acordaron que, por la mañana, después de la joda, tomarían un remís con Candela para ir juntas hasta la Terminal de Ómnibus. Cuando no quedó nada en el plato, La Negra mojó el resto del vinagre y el aceite en el pan y se tomó un vaso de jugo.

–Cuando terminábamos de comer, necesitábamos algo dulce –recordó Jésica, quien compartía esa misma costumbre.

Lavaron los platos y se fueron en grupo a la puerta del boliche a vender las últimas entradas anticipadas.
Tal como se lo imaginaban, en un rato se agotaron. Reinaba la euforia porque sabían que iba a ser una fiesta tremenda.

Publicado por Río Bravo el 02 de abril de 2020.

Publicado en Derechos Humanos
Jueves, 14 Junio 2018 08:01

Es legal o clandestino

Tal vez el jueves me despierte y el día sea menos frío, aunque tal vez esté nublado o tal vez garúe. Probablemente suba corriendo al auto para no llegar tarde al colegio de los chicos, tal vez revise mi bolso para encontrar los auriculares y no los encuentre. Lo que puede pasar, lo que puede ser diferente a otros tantos jueves, es el hecho maravilloso de que se haya puesto sobre la mesa la verdadera magnitud de mis derechos, de los de mi hija, de los de mi nieta, de los de mis sobrinas y de los de todas esas mujeres que podrían vivir para soñar nuevos sueños.

Porque el Congreso de la Nación no debate el sí o el no al aborto. Lo que está en discusión es si el aborto será una práctica legalizada, segura y gratuita, o si continuará cobrándose vidas de mujeres en la clandestinidad. Si fuéramos capaces como sociedad de poner nuestra atención en que el aborto clandestino es la mayor causa de mortalidad de madres gestantes en la Argentina, no la deliraríamos con improbables que solo constituyen ejercicios retóricos de lo que podría ser pero no es porque no ha sido. La muerte de mujeres por abortos clandestinos sí es. Y ni el Estado, ni aquellas instituciones que dicen querer defender las dos vidas, han hecho nada para que esto cambie.

Pero vale la pena decir, que más allá de cualquier resultado, ya todo cambió en la Argentina. Porque este debate que intentaron sepultar tanto gobiernos progresistas como conservadores, estalló en la calle y llegó al Congreso.

Leí de todo por estos días. Cosas ridículas como: "No quiero pagar con mis impuestos el aborto de nadie". Lo cual es como decir: "Yo no quiero pagar tu tratamiento para la diabetes, ni para tu alcoholismo, ni tu quimioterapia, es tuya, pudiste tomar mejores decisiones con tu salud y con tu cuerpo". Sería ridículo y peligrosamente retrógrado plantearlo en estos términos. Porque estamos hablando de Salud Pública, de derechos adquiridos, de derechos que redundarán en mejor calidad de vida para el conjunto de la sociedad. Entonces se supone que deberíamos estar a la altura de las circunstancias, alegrarnos por el debate colectivo.

Pero el reduccionismo al que se ha pretendido condenar este proyecto es el manotazo de ahogado de esos sectores que le temen al verdadero cambio, que traman en nombre de dios, la vida, la patria y todos esos conceptos enormemente abstractos que nos impiden pensar en los rostros y en los cuerpos de las mujeres que perdemos por el aborto clandestino.

Como siempre es un error generalizar, también creo que existen quienes no están de acuerdo con la legalización del aborto respondiendo a diferentes sistemas de creencias que definen como "morales, éticas" o incluso "científicas", y que, honestamente creen, en esto de salvar las dos vidas. A ellos solo puedo decirles: No aborten. La ley no los obliga. Así como no promueve, por ejemplo, el aborto en casos de discapacidad. Una mujer gestante de un niño con Síndrome de Down que hoy en día elige parir a su niño, con la ley también podrá elegirlo. La ley no obliga a abortar a nadie, plantea salvar la vida de la mujer que abortará de todas maneras y que corre graves riesgos de morirse en la clandestinidad.

Ningún médico, ni funcionario, ni persona ajena a mi cuerpo debería poder de decirme que hacer con el. Es sentido común. Es el siglo XXI.

Yo no aborté. Yo elegí parir a mis hijos. Pero mi criterio o subjetividad no puede ser el fundamento que impida a otras mujeres abortar, ya sea por desesperación, por necesidad o por convicción. No puede ser mi experiencia personal, la cual es intransferible, el argumento que impulse a una mujer que desconozco a parir un hijo que no quiere parir. La legalización del aborto no es una invitación a abortar. Pero eso ya lo sabemos, porque se han dicho aberraciones similares ante la irrupción de otros paradigmas como el divorcio o el matrimonio igualitario, y nadie fue obligado a contraer casamiento con una persona de su mismo sexo si no quiso hacerlo, como tampoco nadie se divorció siendo obligado por la ley. Estamos hablando de una oportunidad, no de una imposición.

¿Qué es lo que la sociedad no le perdona a la mujer que aborta? Le perdona que se muera, porque en definitiva, lo que reside en el fondo es que de alguna manera "se lo buscó" ya sea por sus "malas decisiones" anteriores o por no tener "la fortaleza" de continuar con ese embarazo.. Pero, ¿qué más hay? ¿qué no le perdonamos? Creo que no le perdonamos que elija y peor aún: que se difunda que eligió. Aún cuando llegó ahí porque no supo como evitar esa situación o porque cometió un error, lo que no se perdona es que decida sobre su cuerpo. Y es fuerte la presión que existe en este punto, porque realmente vivimos bajo la consigna de lo que debemos hacer. Y ver a otras mujeres hacer lo contrario a lo que deben hacer, es perturbador. Es tan clarificador que duele.

Sinceramente creo que cuando rascamos la olla, eso es todo lo que queda: el miedo y la broca que produce la libertad ejercida por otros que me obligan a mirarme y preguntarme dónde puse yo mi libertad.

¿Parí a mi hijo porque lo decidí o porque la idea de que me realizaría como mujer si me proyectaba a través de otra vida me comió el coco desde que me conozco en el mundo? ¿Parí a mi hijo porque es mi único proyecto ante la ausencia de proyecto o porque es lo que elijo? ¿Porqué parí a mi hijo? ¿Cuantas de nosotras nos preguntamos eso antes de señalar a otra mujer que decidió no parir?

Todas conocemos a alguien. Todas tenemos una amiga que no toma pastillas porque el novio le dijo que engordan, o que no usa preservativo total es una pareja de hace tiempo, que dejó de estudiar porque no tiene quien la ayude a cuidar a los chicos, y así podemos estar todo el día conjugando ejemplos -incluso- más aberrantes que implican violaciones en sus múltiples variantes. Nuestra vida está llena de mujeres así. Pero pareciera que solo celebramos en otras lo que puede representarles un castigo, y no les preguntamos. Las llamamos valientes, nos mentimos y les mentimos. Porque pariendo hijos no deseados conservan el statu quo en el que aceptamos vivir todos los días, porque cambiar el mundo es agotador. Pero hay que cambiarlo y hay que ayudar a nuestros hijos deseados y amados a que tengan herramientas para seguir transformándolo.

Yo no aborté antes y no voy a abortar ahora porque se sancione una ley. Pero sé que esa ley va a encender la luz para muchas mujeres, sumergidas en la soledad y en la clandestinidad. Esa ley me dará la certeza de que mi hija, o mi nieta o mis sobrinas, o mi vecina, no van a morir desangradas en una tabla si deciden interrumpir un embarazo por la razón que sea. Es la certeza de que va a haber un Estado dando respuestas, aunque no haya nadie más cerca. Sé que esas mujeres no son asesinas, sé que la moral es una vara corta para algunos y una muy extensa para otras cosas. Sé que se dicen muchas mentiras en nombre del amor y la vida, pero que no dejan de ser mentiras.

Porque sé que hoy en la Argentina, las mujeres que deciden practicarse un aborto y no pueden pagarle a un profesional, se mueren. Esto es lo que puede cambiar a partir de esta ley. No se promueve el aborto, se pone en debate cuales son las condiciones actuales para que no se mueran las pobres, las desahuciadas, las que no tienen proyecto, ni futuro, ni voz, las que no importan casi nunca en la inmensa mayoría de los perfiles de Facebook que hoy abogan por "las dos vidas".

"Es una ley para descartar vidas" ¿En serio? ¿Realmente se necesita una ley para eso? "Es la pena de muerte a inocentes" ¿En serio? ¿Y culpables de qué son las mujeres que mueren por abortos clandestinos? ¿De no querer, poder, desear, "no saber cómo no ser" madres? Esa es una falsa antagonía. Nadie va alegremente a practicarse un aborto. La pregunta que debemos hacernos es como llegó esa mujer a esa situación, y las respuestas nos sorprenderían.

Después vendrán otros debates que nos tomarán de las manos para quitarnos del oscurantismo y de las mieles de las religiones que hace cientos de miles de años contribuyen a un mundo cada vez más desigual y roto. Nos enojaremos con los pibes que construyen otro lenguaje, en voz alta, incomodando a quienes nos sentimos dueños de las palabras, y pasarán a ser importantes otras cosas. Pero sean cuales sean los debates que vengan, espero que sea en un país que promueva el ejercicio de la libertad en vez de abrazarnos a la imposición.

Los legisladores tienen por delante una gran oportunidad: que el aborto deje de ser clandestino para que esa mujer que llega manifestando su voluntad de interrumpir el embarazo se vaya del hospital contenida, respetada en su deseo y con un método anticonceptivo efectivo, haciendo escuela del ejercicio de la libertad, para que en una charla con una vecina o con una compañera de la facultad cuente su experiencia desde un lugar donde sólo habite la culpa y la vergüenza, sino desde el aporte a la construcción de una conciencia colectiva nueva.

Ninguna de las que empuñamos el pañuelo verde somos asesinas de bebés, ni planteamos al aborto como un método anticonceptivo. Decir semejante burrada solo habla de quien la dice. Hace muchos años la consigna educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir viene creciendo: fue charquito indefenso, fue un río correntoso y hoy es una marea que llegó al Congreso de la Nación para poner en el centro del debate político esta realidad.

No voy a amenazar a los diputados ni a los senadores con quitarles mi voto, porque la mayoría de ellos nunca lo tuvieron y probablemente nunca lo tendrán. No voy a sumarme a la cacería de brujas, no voy a querer menos a los amigos que piensan diferente en relación a este u otros temas.

Solo voy a decirles a los que legislan arrogándose la facultad de representarme, que lo único que pretendo de ellos es que prescindan de sus mambos sin resolver, de sus creencias religiosas, de sus dilemas morales: les pido que voten una herramienta en materia de Salud Pública. Les pido que terminen con el aborto clandestino y la muerte de mujeres gestantes por la omisión del Estado.

Tal vez el jueves me despierte y el día sea menos frío, aunque tal vez esté nublado o tal vez garúe. Probablemente suba corriendo al auto para no llegar tarde al colegio de los chicos, tal vez revise mi bolso para encontrar los auriculares y no los encuentre. Lo que puede pasar, lo que puede ser diferente a otros tantos jueves, es el hecho maravilloso de que se haya puesto sobre la mesa la verdadera magnitud de mis derechos, de los de mi hija, de los de mi nieta, de los de mis sobrinas y de los de todas esas mujeres que podrían vivir para soñar nuevos sueños.

Publicado en r2820.com y reproducido por Río Bravo el 14 de junio de 2018. Foto: Infobae

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Cuatro intentos de violación a una chica de 15 años en una megafiesta de una quinta de Paraná podrían terminar con dos de los cuatro presuntos culpables libres de culpa y cargo y una probation para los restantes. Relaciones, influencias y la asunción, por parte de la fiscalía, de que hubo consentimiento por parte de la víctima son la clave para entender por qué todo puede quedar en la nada.

Publicado en Costa del Paraná
Martes, 11 Abril 2017 10:56

Lo que pudo haber sido, existe

Tenemos que sacudir todo para que la mugre suba a la superficie, respirar sobre el hilo invisible, dejar de contar mujeres muertas y empezar a contar a los responsables de que, a diario, nos maten.

Publicado en Derechos Humanos

Este funcionario judicial, y el sistema que lo ampara y lo apaña, deben responsabilizarse por su indolencia, por su incapacidad de empatía con las más vulnerables, por su ceguera moral ante la violencia de género.

Publicado en Derechos Humanos

Reconocimientos protocolares de diputados y del gobierno para las mujeres en su día. Ahora bien, de la reclamada y necesaria declaración de emergencia en violencia contra las mujeres, ni noticia.

Publicado en Derechos Humanos

Ayer me la pasé todo el día explicando cómo el Encuentro Nacional de Mujeres no se trataba sólo de un puñado de mujeres que piensan que revelarse es mostrar las tetas, o escribir “como concha” en la pared.  No estoy hablando de respuestas en una charla con hombres, sino de mujeres no tan distintas a mí.

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